"Te fuistes sin decirme un triste adiós"
Te fuiste sin decirme un triste adiós,
como una sombra que se desvanece en el viento,
dejando tras de ti un vacío profundo
y un corazón partido en mil pedazos.
El sol brillaba en el cielo aquel día,
pero mi mundo se oscureció de repente,
cuando tus pasos se alejaron en la distancia,
y mi voz quedó atrapada en el silencio.
¿Cómo explicar la tristeza que embarga mi ser,
cuando cada noche susurro tu nombre al viento,
esperando en vano que vuelvas a mis brazos,
y que el tiempo retroceda en un instante eterno?
Tus ojos, reflejo del amor y la pasión,
se desvanecieron en el horizonte lejano,
y mi alma quedó prisionera en la nostalgia,
anhelando tus caricias y tus dulces palabras.
En mis sueños te encuentro una y otra vez,
pero al despertar, la realidad se hace dura,
me hundo en la tristeza de tu ausencia,
como un barco abandonado en la penumbra.
Pero aun así, mi amor por ti persiste,
como un fuego eterno que nunca se apaga,
y aunque te hayas ido sin despedirte,
en mi corazón tu recuerdo no se apaga.
Las estrellas lloran lágrimas de plata,
en esta noche llena de melancolía,
y el viento susurra secretos al oído,
recordándome los momentos de alegría.
Aunque no estés aquí, siempre estarás conmigo,
en cada latido de mi corazón herido,
tu ausencia dejó una huella imborrable,
y en mi alma, un amor eternamente perdido.
Te fuiste sin decirme un triste adiós,
pero en mis versos encuentras tu morada,
pues en cada palabra escrita con amor,
vives tú, mi amada, en esta triste balada.