@sebastiangale.
Cabellos áureos, una postura que bordeaba lo aparentemente correcto y una blanquecina dentadura que, creía -debido a la experiencia propia-, no tardaba en deleitar la vista de los responsables de su exposición. Podrían haber estado a kilómetros de distancia y aun así le hubiera tomado nada más instantes en reconocer a la figura masculina. Conforme al capricho de que su mente parecía clamar a vivas voces, la australiana abandonó su mesa vacía para dirigirse a solitaria silueta que había captado su intriga minutos atrás, procurando mantener sus carmín próximos al oído ajeno una vez que hubo reducido la distancia entre ambos casi en su totalidad. “Boo.” Acto seguido, su semblante fue iluminado con una sonrisa antes de clavar sus fanales café en los contrarios. “Sé lo mucho que te he asustado, ni me lo digas.” La jocosidad se deslizó entre palabra y palabra, permitiendo que de sus labios brotase una risa casi imperceptible. “Pensé en taparte los ojos, pero incluso con estos tacones sería bastante complicado alcanzarte.”









