( * --- ELIJAH.
Cuando escuchó la pregunta de la morena, alzó las cejas despreocupado y prosiguió a seguir su discurso. “Porque le sumaría un poco de gracia… y salvaría tu bonito trasero si te metes en problemas, también.” mencionó, haciendo énfasis en lo último. Ante tanta desconfianza, creyó que quizá debía abortar misión. “Seguro puedes sola, no te subestimo… pero sabes que no quieres hacerlo sola, como sea.”
No le parecía necesario que el contrario se presente, prefería hacerlo sola de todas maneras. “Eh, lo dudo. Raramente me agarran.” declaró, cruzándose de brazos ligeramente. Lo último que deseaba era que el hombre arruine todo. “¿Y cómo se supone que sabes eso?” una risa de incredulidad abandonó sus fauces, casi burlándose.












