Roy era una persona amable, y el problema es que no se daba cuenta cuando lo usaban, o se daba cuenta demasiado tarde. Su padre insistió siempre en respetar los honoríficos y a sus mayores que se metía en problemas sin darse cuenta. En esta ocasión, Jaeyong le había dado una tarea (otra) para alejar a una de sus clientas extremistas. Le dolían los pies, fue insultado en dos idiomas desconocidos y finalmente tenía un descanso. Ahora, se encontraba en un problema con un trago obsequiado, su primer impulso fue regalarlo pero a la distancia le estaba observando la chica. No quería ser grosero. “Eh, disculpe...” Tocó el hombro de alguien a su lado. “¿Conoce alguna técnica para fingir que tomé esto?” Levantó la copa. Le gustaban las fiestas en general, pero el muchacho jamás había bebido. “Es de una clienta, pero no quiero dañar sus sentimientos.”