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El rubio entrecerró los ojos como acto reflejo del toque ajeno. Después de media mañana armando casas de campaña y tratando con clientas locas, lo único que necesitaba y pedía era un descanso, creyó que lo encontraría estando en perfil bajo pero al parece alguien le había reconocido. Bosquejo una débil sonrisa al virar el rostro, desenganchando un suspiro colmado de alivio al comprobar que no se trataba de alguna clienta ❛ ——Ah eres tu, por un momento creí que se trataba de una clienta o Jaeyong o Dahee ❜ una visita de Lucifer hubiera sido mejor recibida que una de esas pestes. ❛ ¿Exactamente de que clienta estamos hablando? Si es una pelirroja con sonrisa extraña, mejor no la bebas, cuando te la termines te va enviar más ❜
Se alivió al reconocer el rostro del mayor, de verdad, era un alivio encontrarse con alguien que pasaba por su situación lidiando con clientas locas y otros trabajos que era relegados por ser nuevos. No quería admitirlo, pero era cansado cumplir las expectativas de los dos mencionados. “¿Tu también estuviste persuadiendo a sus clientas? Me preocupa que sean muy...intensas, no creo que sea normal.” Se asombro de la cantidad de personas que adoraban a aquellos dos. “Oh, sí. Es ella.” Abrió los ojos, haciendo lo posible por no buscar a la pelirroja entre la multitud. Relamió sus labios. “¿Qué sugieres que haga? ¿La dejo y nos vamos?” propuso, si Jaemin estaba de acuerdo, podría hacerse el desentendido para huir. Necesitaba un descanso para disfrutar de la playa.













