Los serafines son los ángeles de más alto rango dentro de la jerarquía angelical y, por tanto, la mayor arma celestial. No están ligados al cielo por lo que no importa si estos desobedecen, no perderán sus poderes. Fueron los principales causantes del exilio de los dioses demoníacos.
Mediante la percepción angelical, se les puede distinguir del resto de ángeles pues su recipiente se encuentra envuelto por una intensa luz blanca que formará seis alas y un halo de luz.
Dado que son los ángeles más poderosos, sus recipientes tendrán que ser lo suficientemente fuertes como para contenerles, de lo contrario, explotarán. Es, mediante los Querubines, que han “creado” a los recipientes perfectos para contenerles a través de las uniones entre humanos con características especiales para cumplir como recipientes.
Aquel recipiente que haya sido liberado del ángel, describe el ser poseído por un serafín como estar encadenado a un meteorito entrando en la atmósfera.