Por tercer año consecutivo, me pregunto, ¿algún día se acabará el estigma que tiene esta enfermedad?
Por mi parte, sigo siendo indetectable.
Aún hoy, el tener vih, para sociedad o por lo menos la mayoría, no valemos nada. Nos sentimos rechazados y sobre todo limitados.
Muchos dirán, ¡pero tú te lo has buscado!, tal vez si o quizás no.
Lo bueno de vivir en estos tiempos, es que te tomas una sola pastilla, si, ATRIPLA, antes de dormir y es todo. Lo malo, los trámites y la burocracia con que se tiene que lidiar para que te den esa pastilla, pero vale la pena, vaya que si.
No pretendo que cambies la forma en como manejas tu vida sexual, si te gusta el sexo adelante, sólo se responsable, somos muchas personas que por ingenuidad de haber tenido una pareja y que esta nos es “fiel”, nos damos cuenta de la realidad, bastante tarde. Cuando un día tienes un poco de fiebre y tos, que no se va.
Y ¡oh, cielos! soy vih positivo...
Todo el mundo se desmorona, sientes que la Tierra explota dentro de ti, sientes que por más que corras, jamás llegas a la orilla.
Lloras, gritas y te preguntas ¿por qué a mí?
Pues por tonto, por no usar protección y por jamás preguntarle a mi pareja.
Hoy me considero afortunado, por tener una familia que me quiere, tener una profesión, de la cual pienso trabajar este año que comienza, tenerme a mi y nada más que a mi. He conocido a chicos, con los cuales tener algo serio o casual, pero lo he dejado. Aún tengo miedo, de que la gente se vaya al saber mi estatus de VIH.
Espero algún día tener el valor para poder decirlo abiertamente, tengo VIH, este soy yo, ¿quieres continuar conmigo?
Después de todo, solo tengo 24 años y contando.
¿Ya te hiciste la prueba?