Submarino: ¿Qué foto tiene tu musa en twitter u otro tipo de red social? Whatssap, por ejemplo.
Irlandés: ¿Qué hay del hogar de la infancia de tu musa? ¡Describe un poco!
Quentin se crió en una pequeña casa de Maryland, el pequeño rubio siempre fue animado y creativo, muy curioso sobre la vida y sobre sí mismo, vivía husmeando bajo rocas y arbustos, ganándose más de una picadura de un bicho que hizo a su madre salir corriendo hacia el hospital.
Hasta los diez años, el único hijo de la familia Blanchard solía pasar mucho tiempo con su madre gracias al trabajo de camionero de Jonathan "Johnny" Blanchard, su padre. Éste salía a trabajar a veces por varias semanas, por lo que en ese tiempo estaba sólo con su madre, con quien se llevaba de maravilla. De ella sacó muchas cosas buenas, su sensibilidad y su fuerza para afrontar la vida. Compartían muchos juegos y películas, ella le contaba historias sobre su vida, sobre sus abuelos y él intentaba enseñarle a jugar videojuegos. Horas pasaron en las que la rubia intentaba enseñarle a un Quentin de ocho años a cocinar, y bien que lo logró, sólo que es algo que él no demuestra mucho, lo guarda como un secreto de él y su madre.
Mucho sufrió el pequeño cuando ella murió en un trágico accidente de auto. Pareció desmotivarse frente a la vida, la casa se veía vacía, a su vida le faltaba esa enorme sonrisa y esos ojos brillantes que tan bien lo hacían sentir, que con una mirada le decían que lo amaba tal y cómo era, ¿dónde estaban ahora? Se habían ido. Y mucho le costó encontrarlos en su padre, quien en un principio seguía yéndose y lo dejaba con sus abuelos maternos que lo mimaban y le daban un poco de alegría. Ahí Quentin encontró un pedazo de su madre que le faltaba, podía vera en los ojos y las expresiones de su abuela, incluso en su risa. Jonathan creía que así le estaba haciendo bien a su hijo, pero no. Él necesitaba a su padre, y tardó en entenderlo, pero lo hizo. Dejó su trabajo temporalmente y se dedicó a su hijo. Le compró su primer computadora y aprendió a jugar videojuegos Así, los hombres Blanchard crearon un alzo muy fuerte que se fortaleció cuando Quentin entró en la adolescencia.
Algo que hasta el día de hoy Quentin sufre es no haber tenido ningún hermano o hermana. Tras la muerte de su padre se sentía muy solo, ya que la única familia que le quedaba era su abuela materna. Lo que sucedió con su abuelo fue previo y era sabido. ¿Primos? Tiene algunos. Sólo tiene comunicación con dos, un primo del lado materno y una prima del lado paterno. Los tres se llevan de maravilla y cada tanto se juntan a tomar un café o unas cervezas. Su prima y su abuela estuvieron muy presentes durante la estadía del rubio en la Penitenciaría de Colorado.