Dar los buenos dias
Hoy, soy escatológicamente asexuado por el simple hecho de tener la lívido baja. No son declaraciones, es un simple estado presente. Del pasado podemos pensar y del futuro, imaginas. Todas cavilaciones más o menos a-funcionales para lo cotidiano, pero de riqueza sudorosa para la palabra, nuestro ápice, que no es comunicación ni mucho menos comunión. Es simplemente imaginación, sencillez relampagueante e infinita que nos permite despertarnos o desvelarnos según nuestras patologías o lo que es lo mismo, nuestras alegrías. Estados de consciencia ni de derecho ni de hecho, solo estrategias imaginadas como aprendidas, sujetadas más bien? De una inexistente historia antigua? Amada Helena. Cada quien sin poder decidir escoge o bien prepararse o preocuparse. Yo, sin yo, me paro cuando me duele la espalda y me ocupo cuando no me queda sino la inmediatez del des-cubrido.
Endurecer. La medianía, eso casi sin sombra que añoran los que se creen diferentes y supuestos forjadores de quizaces, ese estado ideal del que como yo, sin yo, no es alto ni bajo, no es gordo a pesar de la mortal ansiedad ni delgado a fuerza de amarres, no es definible por definición, no se atreve pero a ratos grita, no es valiente aunque no vacila y que es un pensador distraído y bebe esporádicamente casi siempre
Y ahora sí, te doy los buenos días!









