Sin recursos
¿En qué momento el miedo se apoderó de mí? ¿En qué mirada perdí las ganas y me quedé con el abrazo de la soledad? Me convertí en un triste recurso al que nadie acude, ese que guardas al fondo de la gaveta, ese que siempre olvidas, pero nunca botas. Me recliné en el pecho de ese cruel amante, susurros constantes de preguntas nunca formuladas, aromas con sabor a olvido y desesperación. Le besé los labios de hiel y abrí los ojos justo al sentir su orgasmo electrocutar mi piel, cruel simulacro de relámpago sin lluvia. ¿Cómo es posible que me haya quedado con más borradores que ideas? ¿En qué pluma se resbaló el coraje y la revolución? ¿Cuando olvidé el calor de tu cuello? Sí, hoy llueve y el cigarro impregna mi piel, siempre me encantó tus mejillas rojas por el estrés, que no aguantes más que un par de tragos, esos sonidos guturales a modo de "te quiero", y el azul de tu locura. Te extraño, lo sabes; no funcionamos, lo sé. Sigamos caminando, fingiendo no darnos cuenta de lo lejos que estamos.














