Soltó una leve carcajada cuando le pidió que no lo volviera a hacer, llevándose una mano a la frente como si se arrepintiera de no poder controlar sus actos. – No, tranquilo. No lo haré.– Le aseguró aún con la risa en la boca. Había sido un simple despiste. Era cierto que el rey aprovechaba cualquier momento para tomar un par de copas y justo ese día tuvo el desliz tomando de más. Parte de su conciencia seguía firme, por lo que tenía miedo de que por culpa de su embriaguez contase algo que no debería saber alguien del Imperio Kou.
Sinbad le devolvió la mirada, pensó unos segundos y suspiró. – Creo que los lugares se ven muy diferentes… Siendo sincero, creo que en Kou cualquiera está en guardia.– Le explicó optando una expresión seria, mirando a un punto infinito en frente de él. Después le dio un pequeño golpe con el hombro al pelirrosa.
– ¡Tenéis que ser más animados!– Definitivamente, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. – He hablado con muchos de los príncipes, contando contigo, y parecéis personas diferentes cuando no estáis allí.– Quería continuar hablando, pero poco conseguiría haciéndole cambiar de opinión. Después de todo, él no era quien llevaba las riendas.
Puede que el mayor tuviese razón, que tal vez el motivo por el que Judal se sentía atraído por ese país fuese por la diferencia que había entre ambos países, pero no creía que fuese solo eso, pues estaba claro que la presencia del rey también influía, se podía notar que era alguien con poder y además parecía esa clase de persona por la que cualquiera de sus súbditos no dudaría en pelear para defender. El magi siempre había buscado alguien así, poderoso e influyente, para escoger como rey, así que no le extrañaba que fuese a verle de vez en cuando.
Pero lo que dijo luego le hizo poner morritos y mirarle un instante. -Eso no es cierto, no todos en Kou somos tan serios- Al menos él no lo creía, le gustaba relacionarse con la gente e incluso podía hacer muy buenos amigos con aquellos que consideraba buenas personas, pero era lógico que se tuviesen ciertas precauciones cuando uno visitaba un país diferente, no se sabía nunca lo que podría pasar. Aunque pensando en ello una cosa estaba clara. Sinbad no era tan tonto como para hacer daño a uno de los príncipes de Kou y empezar así una guerra con aquel imperio, así que decidió relajarse un poco. -¿Y siempre es este lugar tan animado? Parece que todos lo pasan muy bien- comentó mirando como la gente se divertía por allí y cogió una copa para beber un poco de té.
La verdad es que no conocía demasiado aquel país, pero la gente parecía agradable y divertida, además de que el tiempo era agradable. Tal vez pasase unos días allí para conocerlo mejor, como hizo una vez su primo. -¿Hay algo para comer por aquí?- Tras aquellas cosquillas le había dado un poco de hambre y la verdad es que no vendría mal comer algo mientras mantenían esa conversación.