Día 5.
En mi mano derecha una copa de vino en la izquierda una mano en puño que golpea la mesa, y en mi cabeza mil porqué.
Me miró a mis adentros y me reclamo a mi misma por ser tan ilusa y confiada, por amar sin medidas, por creer en imposibles.
Se acabaron las angustias en mi vida, pero así mismo también las sonrisas, los juegos de niña soñadora, se acabó eso de sembrar con amor para cosechar de sus besos y caricias, cuando a cambio recibí la traición, mentira y la indiferencia.
Sembrare utencilios afilados que me sean armas para podar todo lo falso.
Le pondré una coraza al sentimiento que ahoga las 24 hrs del día, y engañare al pensamiento desdibujando su sonrisa y las promesas sin cumplir.
Le daré un pellizco a la almohada para que me permita no soñar, y al despertar y saber que todo lo soñado fue solo obra de mi subconsciente que no se doblega a dejar ir un sentimiento que me hacía vibrar.
Le haré una zancadilla al deseo de sentir el aroma de su piel, de la calidez de sus manos tomando las mías.
Empuñare con fuerza mis puños para dejarlos caer sobre una superficie lo suficiente dura como su adiós, y que esto cause más dolor físico y me haga confundir el dolor que carga mi alma.
Le sacaré la lengua al pasado, comeré mi realidad del presente como un plato frío que me produzca indigestión y así vomitar todas las mariposas que me instale en el estomago creyendo en sus convivientes mentiras.
Mirare el futuro como una meta donde no exista dolor, donde no necesite sembrar, ni ponerme corazas , no estaré dando pellizcos a mis sueños, ni caminaré dando zancadillas al deseos de mi corazón...y mis puños estarán firmes para dar pelea a todo lo que venga en el camino.
Sin Sombra.









