Hamburgo: El último dinosaurio se niega a extinguirse
50 años, 267 días, una hora, 33 minutos, cuatro segundos, y subiendo. El marcador del Imtech Arena, que cuenta el tiempo que el Hamburgo lleva en la Bundesliga desde la creación del campeonato en 1963, no se parará al final de esta temporada. Y de milagro.
La peor temporada de la historia del club tiene su origen varios años atrás, con una caótica planificación, que se ha visto exagerada en el último mercado estival. Aun teniendo en cuenta la situación económica de la entidad, desde la dirección deportiva no se trabajó para reforzar una plantilla descompensada y muy justa en cuanto a calidad, que la campaña anterior había finalizado en la séptima posición del campeonato germano. Para solucionar los alarmantes problemas defensivos del equipo se contrató a… ¡Johan Djourou! Lo peor es que, salvo Pierre-Michel Lasogga, que llegó como cedido, el resto de fichajes fueron peores que el del central suizo. Sobiech, Demirbay y Zoua no mejoraban en nada a la plantilla, y seguían sin cubrir necesidades imperantes.
Respecto al inicio liguero, al empate a tres frente al Schalke le siguieron cuatro derrotas acompañadas de una goleada al Braunschweig (4-0), un espejismo en el desierto. La humillación sufrida ante el Borussia Dortmund (6-2), provocó el cese del técnico Thorsten Fink cuando apenas había comenzado septiembre, y la consecuente contratación de Bert van Marwijk. Reputado por hacer fuertes a sus equipos desde la defensa (véase Holanda en el Mundial de Sudáfrica), el técnico neerlandés consiguió un registro de dos victorias y dos empates en sus primeras cuatro jornadas. Nuevamente se trataba de un espejismo. A la derrota frente al Augsburgo le siguieron otras seis más que supusieron el despido del entrenador subcampeón del mundo y el fichaje de todo un clásico de los banquillos alemanes, Mirko Slomka.
De la mano del ex técnico del Hannover, el Hamburgo cosechó dos victorias y un empate en los cuatro primeros encuentros, incluida la victoria por 3-0 ante el Dortmund en el debut de Slomka. Parecía que el nuevo entrenador sería capaz de remontar una situación que parecía avocada al fracaso pero, por tercera vez en la temporada, fue una mera ilusión. La derrota en Monchengladbach colocó al cuadro hanseático en puestos de descenso, lugar que abandonó tan sólo una semana después al vencer sorprendentemente al Bayer Leverkusen en el Imtech Arena. Desde esa fecha, 4 de abril, el Hamburgo no ha sido capaz de lograr un único triunfo pero, milagrosamente, seguirá siendo una temporada más el único equipo que ha disputado todas las ediciones de la Bundesliga. Cinco derrotas consecutivas en la fase regular llevaron al club, gracias al aún peor rendimiento de Nürnberg y Brauschweig, a disputar la relegation frente al Greuter Fürth. Dos agónicos empates, primero sin goles en el Imtech, y luego a uno en el Trolli Arena, han evitado el primer descenso del dinosaurio.
Çalhanoglou, Van der Vaart y Lasogga han marcado 31 de los 51 goles del HSV
Respecto a los nombres propios, cuatro merecen ser rescatados para hablar de esta nefasta temporada. El primero, por ser el jugador más determinante del equipo, es el de Hakan Çalhanoglou. El extremo turco, a sus 20 años, ha brillado con luz propia marcando once tantos en liga y repartiendo cuatro asistencias. A él y a Pierre-Michel Lasogga se debe en buena parte la salvación del Hamburgo. El delantero cedido por el Hertha ha logrado ver portería hasta en catorce ocasiones (la última en el partido de vuelta en Fürth), a pesar de haber estado lesionado casi la mitad de la temporada.
La otra cara de la moneda la representan Rafael van der Vaart y Rene Adler. El holandés, pese haber marcado siete goles y dado nueve asistencias, no ha rendido como se esperaba del capitán, estrella, imagen y leyenda del club. El guardameta, si bien ha rendido por encima de la media del equipo, ha completado su peor temporada en años, cometiendo errores de bulto y perdiendo su sitio en la lista de Alemania para el Mundial.
Se espera un verano muy movido en el seno del Hamburgo. A la más que probable marcha de Van der Vaart y Çalhanoglou se le añade el final de la cesión de Lasogga, y las dificultades económicas no permitirán fichajes de relumbrón. En las oficinas de la entidad hanseática deberán reunirse, analizar los problemas deportivos del equipo, y sentar las bases de un proyecto que garantice la presencia del club en la Bundesliga. El último dinosaurio no puede extinguirse.