Un once para la historia
El Atlético de Madrid está de moda. El título de liga y el subcampeonato en Champions conseguidos la última temporada no han pasado desapercibidos para nadie, incluidos los ojeadores de los clubes más importantes de Europa, que no han tardado en echar sus redes sobre las estrellas rojiblancas.
Diego Costa, Courtois, Tiago y Filipe (éste aún no oficial) compañía son las últimas glorias atléticas en abandonar el Manzanares, pero no las primeras. En la última década, multitud de jugadores llegaron al Atlético con el cartel de estrella y acabaron fichando por otros clubes, aunque no todos por su buen rendimiento.
Portero: Gregory Coupet
Este guardameta francés llegó al Atlético a sus 36 años en 2008, después de conquistar siete ligas consecutivas con el Olympique de Lyon y ser titular en la “memorable” selección francesa que disputó la Eurocopa de Austria y Suiza. En los únicos seis partidos que disputó con la elástica rojiblanca dejó patente que el millón y medio de euros que el club había desembolsado habían sido un chollo… Para el Lyon. Nunca llegó a ganarle el sitio a Leo Franco, y después del set encajado en el Camp Nou en octubre no volvió a pisar el césped. La gente aún se pregunta cómo Cerezo y Gil engañaron al PSG para que pagase 800.000 euros por su vuelta a Francia.
Lateral derecho: Giourkas Seitaridis
Una leyenda en el carril diestro rojiblanco. Indiscutible en la selección griega campeona de Europa en 2004, Pinto da Costa estuvo rápido para llevárselo al Oporto por 3 millones de euros y venderlo al Dynamo de Moscú doce meses más tarde por 10. En 2006, después de disputar la friolera de ocho partidos en Rusia, Cerezo pagó 12 millones por él, ¡no fuera a llevárselo el Madrid! En su primera temporada en el Manzanares disputó 31 partidos, y demostró su calidad defensiva recibiendo nada más y nada menos que nueve tarjetas amarillas. Tras dos temporadas más en las que repartió dos asistencias, el club lo dejó marchar libre a Grecia, incomprensiblemente. Para los aficionados colchoneros será inolvidable su gol desde 30 metros al Gloria Bistrita en la Intertoto, el único que anotó como atlético, y que valió el único título que conquistó en Madrid.
Defensa central: Fabiano Eller
Internacional (una vez) brasileño, central zurdo, y campeón de la Copa Libertadores y del Mundial de Clubes con el Inter de Porto Alegre. ¿Dos millones de euros por él? Una ganga. Eso debieron pensar Gil y compañía cuando se decidieron por ficharlo. Aunque lo que de verdad les atrajo para contratarlo fueron sus anteriores éxitos en el Al-Wakrah, de Dios sabe dónde, y el Trabzonspor turco. Tras un año en el Atlético en el que su mayor aportación fue marcarle un gol al Villarreal con Guille Franco tendido en el suelo, se marchó gratis al Santos. Desde entonces su carrera ha vivido momentos de gloria, hasta recalar en 2013 en el todopoderoso Red Bull Brasil, de la segunda división del Campeonato Paulista.
Lateral izquierdo: Mariano Pernía
¿Quién no se acuerda de aquellos golazos desde 30 metros que hacían temblar a media liga? Los aficionados del Atlético. Sus excelentes temporadas en el Getafe, club en el que le nombraron como heredero de Roberto Carlos, hicieron que el club del Manzanares se fijase en él. 4 millones de euros tuvieron la culpa de que Mariano abandonase el Coliseum Alfonso Pérez para embarcarse en uno de los proyectos más ilusionantes del último lustro en el Atlético de Madrid: con Pernía en sus filas, los rojiblancos conquistaron la única Copa Intertoto de su historia (gracias a Seitaridis). Marcó un gol en 80 partidos como colchonero, pero fue un golazo, oigan. En la época oscura de la Selección Española, fue el lateral izquierdo titular en el Mundial de Alemania. El suplente era Antonio López y Del Horno se lo perdió por lesión. Ríanse del debate Juanfran-Carvajal ahora.
Mediocentro: Marcelo “Pato” Sosa
Uno de los mayores aciertos de la administración Gil. Dejarle ir, digo. Marcelo llegó libre al Atlético en 2004 después de haber marcado un antes y un después en el Spartak de Moscú: su debut en Rusia supuso la destitución del ojeador que había mandado ficharlo. Mediocentro defensivo de unas cualidades técnicas superlativas, la presión mediática de España le impidió rendir como él sabía. La primera prueba de ello fue su presentación con el Atlético. Agobiado por el fervor de la grada y los focos de la prensa, Sosa cayó al suelo en su intento de dar diez toques al balón. ¡Anda, ya sabíamos por que le llamaban “Pato”! Incomprensiblemente llegó a jugar 28 partidos, aunque no defraudaron las 11 cartulinas amarillas y una roja que vio en los 1600 minutos que dispuso. La temporada siguiente se marchó cedido a Osasuna, donde rápido se dieron cuenta de la que les habían querido colar, y sólo disputó 400 minutos. Recibió cuatro amarillas en ese tiempo, para no perder las malas costumbres. Que haya sido 27 veces internacional por Uruguay hace siga viva mi esperanza por dedicarme al fútbol.
Mediocentro: Cleber Santana
Allá por 2007 la secretaría técnica del Atlético andaba enfrascada en la búsqueda de un centrocampista llegador, que siendo capaz de jugar en el doble pivote también pisase área con facilidad. Alguien en Vila Belmiro se debió de enterar de los intereses rojiblancos, y vio una oportunidad única de hacerse de oro. Así llegó Cleber Santana a la ribera del Manzanares procedente del Santos, a cambio de 8 millones (¡sí, 8 kilazos!). De manera incomprensible para los directivos rojiblancos, el mediocentro no se acercó a los ocho tantos que había conseguido dos años atrás en las filas del Kashiwa Reysol (de hecho no marcó ningún gol en toda la temporada). Volvió a Brasil, al Sao Paulo, en 2010 por un millón y medio de euros, que finalmente fueron cuatro y medio por una cláusula en el traspaso de otro jugador. Gil Marín, enamorado de su juego, todavía le pide a Scolari que lo convoque con Brasil.
Mediapunta: Richard Núñez
Un histórico del conjunto colchonero. Después de marcar 86 goles en 126 partidos en la extremadamente competitiva liga suiza de comienzos de siglo enrolado en las filas del Grasshopper, llegó al Atlético por la puerta grande en enero de 2005. Apadrinado por otro mito del club como fue “Pato” Sosa, Núñez fichó como un mediapunta talentoso y versátil que podía jugar en cualquier posición de tres cuartos de campo hacia delante y también como lateral izquierdo. Se le presuponía un excepcional golpeo a balón parado que nunca llegaron a ver los aficionados del Calderón. En el Manzanares se le descubrió un don innato para calentar banquillos, ya que sólo disputó 371 minutos en seis meses. Se despidió del Atlético marcando sus únicos dos goles como rojiblanco ante el Getafe, y después volvió a Sudamérica para seguir triunfando a en los clubes más poderosos del continente, como el Rampla Juniors, donde tiene un estatus de leyenda casi igual al que alcanzó aquí en España.
Extremo derecho: Dani Carvalho
Predecesor de Cristiano Ronaldo, Quaresma, o Nani en la cantera del Sporting de Portugal, su carrera subió tan rápido como bajó. Balón de Plata en el Mundial sub20 de Qatar en 1995, ese mismo año debutó con la absoluta portuguesa, cuando aún tenía 19 años. Tras pasar por West Ham, Ajax y Benfica, fichó por el Atlético de Madrid en 2001. Fue partícipe del regreso a primera, pero allí desapareció de las alineaciones y decidió abandonar el club en 2003. Ningún equipo se atrevió a apostar por él debido a su exceso de swag, y decidió retirarse a los 26 años para dedicarse a la vida como modelo fotográfico y presentador de televisión. Harry Redknapp, su entrenador en el West Ham dijo de él: “Es tan guapo que no sé si sacarle a jugar o follármelo”. Verídico.
Extremo izquierdo: Florent Sinama-Pongolle
Canterano del Liverpool y eterna promesa gala, disputó 37 partidos marcando 11 goles con la sub21 francesa. Fichó por el Recreativo de Huelva a cambio de 4 millones de euros, y en las filas del decano consiguió la notable marca de 22 goles en dos temporadas. Ávida como siempre, la directiva del Atlético pagó 10 millones de euros por hacerse con sus servicios. Después de lograr la envidiable cifra de 5 tantos en 40 partidos (envidiable para Seitaridis, por ejemplo), Gil y Cerezo lograron engañar al Sporting de Portugal para que pagase seis millones y medio por él. Desde que dejó el Atlético su carrera ha despegado, llegando a su cénit cuando en 2012 fichó por el todopoderoso Rostov, equipo en el que “siempre había soñado jugar”.
Delantero centro: Braulio Nóbrega
El niño maravilla de la cantera rojiblanca. Debutó en 2004 con el primer equipo del Atlético, y en sus primeros diez partidos no logró ver portería. Tampoco lo hizo en el Mallorca, club en el que estuvo cedido la siguiente temporada, ni en su vuelta en el Manzanares. Como cualquier canterano prometedor, dio el salto al Getafe, donde demostró todo su potencial marcando nada más y nada menos que tres goles. Ángel Torres, haciendo honor a su fama de pesetero, lo mandó a Zaragoza por unos dos millones de euros. Allí, una denuncia por violación enmascaró sus inmejorables cifras: seis goles en cuatro años. Actualmente se desempeña en el puntero Johor Darul Takzim II, de la Malaysia Premier League, donde se ha reencontrado con otra leyenda del Atlético de Madrid, el entrenador César Ferrando.
Delantero centro: Mateja Kezman
105 goles en 122 partidos de liga con el PSV no son poca cosa. Tampoco para José Mourinho, que decidió llevarse a este cazagoles serbio al Chelsea en su primera temporada allá por 2004, previo pago de siete millones y medio de euros. Tras una nefasta temporada en Stamford Bridge, donde sólo anotó cuatro tantos, Cerezo y Gil acudieron a su rescate. Desembolsaron al Chelsea la misma cantidad que ellos habían pagado un año antes, y Batman, como era conocido en Holanda, puso rumbo al Calderón. Ocho goles en 30 partidos tuvieron la culpa de que el serbio abandonase la capital de España por la puerta de atrás. Después de dos temporadas en el Fenerbahce turco, la carrera de Kezman vivió sus mejores momentos, con apariciones estelares en el Zenit, el Bate Borisov y el South China. Harto del estrellato, decidió retirarse a la buena vida y las pachangas domingueras en el equipo de su barrio, el Bar Las Vegas.














