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Sofía Viola feat. Flor Amargo - La Semilla
Sofi Viola manja
Nos gusta Sofi. Tiene estilo, tiene voz y transpira Latinoamérica contemporánea.
Música primaveral
Sofía Viola - Ser tu perro
"El recuerdo es una tortura fatal"
Sofía Viola.
"Mi relación con la música es de por vida, no tengo escapatoria"
Sofía Viola toca el timbre y debemos abrir las 2 puertas para que pueda ingresar su bici que está tan coqueta como ella: tiene mil colores, aritos en forma de gajo de sandía y no es una casualidad; después de la música, la comida-natural-experimental es su vocación. Entiende que es otra manera de dar amor. Esta Sofía de Bulgaria no tiene nada, más bien es única. Es una de las voces revelación más importante de la etapa cantautora de esta última década y aunque atravesó algunos grandes escenarios como el del FIFBA o cantó en el cumpleaños de Santaolalla, nunca dejó de amar tocar en un living sin más que ella como sistema de amplificación. He aquí el maravilloso mundo de Sofía Viola, que con aproximadamente 150 canciones pese a su corta edad, le duelen los problemas que padecemos como humanos y propone sanarlos a través de su última obra.
Por Fernando Ressia y Lucía Franco
¿Por qué decidiste ponerle Júbilo al nuevo disco? Porque es un manifiesto de alegría y amor. Esa fue la línea principal para la selección de los temas, que por cierto no fue nada simple. Se hicieron 5 sesiones de veintipico temas cada una. Lo que dio un total de 96 canciones grabadas, de las cuales se agruparon en familias: criollas, latinas o cumbieras, rockeras, contestatarias, y así. Luego, fuimos eligiendo dentro de esos grupos y quedaron 20, recortamos un poco más y llegamos a las 11 finales.
¿Por qué tardó tanto en hacerse este disco en relación a los anteriores? Por su elaboración. Es un disco con una orquestación: tiene tuba, trombón, trompeta, violín, violonchelo, contrabajo, bajo, guitarra, guitarra eléctrica, arca, gongs e instrumentos diversos. Por eso el trabajo del productor (Ezequiel Borra) fue de artesano. Hizo desde los arreglos artísticos hasta llamar a los músicos y combinar sus horarios, editó todo lo que se grabó y lo mezcló. Al final no se contuvo y también se metió en el mastering. Además nos dimos el gusto de probar cosas, me permití tocar otros instrumentos: arpa de boca, caja africana, gongs, caja chayera, bombo legüero. Un día me quedé sola en el estudio e intervine unos temas y generé un par de arreglitos.
¿Experimentaste mucho? Experimenté muchísimo. Este disco tuvo una búsqueda intensa de sonido, no queríamos caer en el HD. Por suerte estaba todo a favor porque grabamos en una habitación que no está plenamente acustizada, jugamos con eso también: “si ponemos una tela acá, un biombo allá y un colchón encima, por ahí se logra que…” Por otro lado, como todo trabajo independiente y entre amigos, se hizo con los tiempos naturales de cada uno de los que participó. Por ahí nosotros creíamos que iba poder salir en menos de un año, pero ni ahí. El tema de no contar con un equipo de gente grande, lo complicó bastante. Por ejemplo, si hubiera uno que edita que sea distinto al que combina los horarios, hubiera sido todo más ágil y no un laburo de hormiga. También atrasé todo porque me copé escribiendo los temas a mano en tinta china para la gráfica del disco y tardé mucho. Ahora por suerte ya está para salir de fábrica.
¿Estudiás música? Maso, siempre fui bien de oído, pero justo hace dos semanas dije: “¡voy a empezar guitarra!”, porque me faltan recursos, ¿viste? Se me ocurren melodías y no puedo hacer nada porque no tengo las herramientas. Por ahí sé el acorde, pero no el siguiente. Estudio canto hace como 2 años seguidos. Antes iba 5 clases y dejaba, siempre fui muy vaga para estudiar cualquier cosa. Además es elemental para el diálogo con otros músicos. “Esto es una cuarta”, dice uno y yo me quedo: “¿una cuarta?”. Ahora ya lo entendí, pero costó. También cambiar de instrumento ayuda. Cuando empecé con el charangón desarrollé 3 dedos que no sabía ni que existían y cuando los apliqué a la guitarra sentí volar. Por eso me encantaría poder viajar, por ejemplo a Colombia, para absorber algo diferente.
Además de la música te gusta dibujar en tinta china, ¿qué otras artes te copan? Con las artes plásticas tengo mi cosa, me gusta mucho dibujar y flasheo con el diseño gráfico, pero desde un lugar más primitivo. Los flyers me los armo yo. En una época dibujaba más; mucha tinta china, a veces trato de volver pero me cuesta, cada tanto me tiro unos dibujitos igual. Hoy en día, porque puedo, estoy muy copada con la cocina. Me gusta mucho elaborar platos misteriosos que nunca sé en qué van a terminar. Justamente cuando hay ensayo de Ezequiel Borra en casa le doy de comer a toda la banda y me encanta. Terminar de tocar y comer un buen plato es lo mejor, es una forma de dar amor. Es más pienso que si mañana no me va bien con esto de la música, me hago unas berenjenas en escabeche, las pongo en frascos, las vendo por ahí y fue.
¿Cómo fue tu relación con la música antes de llegar por primera vez a un escenario? Es una especie de hermana mayor que siempre estuvo ahí y aprendí mucho de ella. Hoy es mi sustento, mi todo. Mi vieja cuenta que cuando era bebé y lloraba, ella me ponía música al palo y me dejaba ahí mientras hacía sus cosas, como una mamadera. Así que cuando abandoné el chupete, me hicieron tocar la trompeta. No tengo recuerdos del día que la agarré, está ahí como desde siempre. Mi viejo me enseñó música de muy chica, a leer partituras y demás, cosa que ya me olvidé. Fui a un conservatorio clásico y no me gustó. Ahí volví a la trompeta con un profesor que era malísimo, que me hizo dejar todo hasta que a los 11 años descubrí que sabía cantar. Todo porque estaba imitando a Shakira y a Tita Merello y la mamá de una amiga me dijo: “vos cantás nena”. Era la primera vez que alguien resaltaba mi voz. “Y claro, yo canto”, pensé, pero encontré mi lugar con la voz cuando empecé a componer. A los 16 anduve 2 años yirando con mi guitarra y haciendo canciones cortitas porque era clown. Hasta que un día me saqué la máscara y empecé a cantar con mi nombre y apellido. Mi relación con la música es de por vida, no tengo escapatoria.
¿Cuáles son los temas que te interesan abordar? Me gusta mucho hablar sobre naturaleza, desde las frutas a los pájaros. La comida y las sensaciones cotidianas. También, aunque ya no lo estoy haciendo tanto, hablar de algo que me moleste y usar la canción como canal de exteriorización. De hecho tenía un tema que bardeaba a un partido político, pero no salió a flote porque puteaba demasiado y la dejé de lado, me había ido al carajo, no daba.
¿Te acordás de tu primera canción? Tengo que recordar los cuadernitos, tuve muchos. En ese entonces yo no me animaba a cantar sobre mis cuestiones, hasta que empecé a asumirme como individuo y a decir que a mi también me pasan cosas y ahora se las cuento a todos en forma camuflada pero cada vez más directa. ¡Ah, ya sé! “Viagra”. Era para una compañera del cole que andaba coqueteando con uno más grande que no voy a decir el nombre porque es famoso. Yo la jodía mucho porque ella no se decidía a entregar y le cantaba: dame viagra amor uh uh. Ese tema en mis primeros conciertos era como un hit de verano. Justamente de los hits simples como ese, decidí correrme; lo único que hace falta es que termine siendo famosa por una canción de mierda que ni me gusta.
“Me han robado el mar” también es un hit y lo cantás poco, ¿por qué? Por su contenido hondo que hace que no me moleste, pero igual mucho no la puedo cantar, porque no puedo estar en cualquiera; requiere concentración. Es un diálogo con tres personajes en el mismo tema y lo canto sola. Entonces tengo que estar ubicada en un eje y no que salga sin emoción. No me dan ganas de que sea un tema lavado, no voy a bastardearlo porque me lo pidan, prefiero que se queden con ganas a que las canciones se lastimen y enojen. Ese tema lo compuse con mi primo en Bolivia. Venía canturreando me han robado el mar solamente. Y cuando llegó mi primo a Cochabamba a buscarme le dije que hagamos una canción sobre la salida al Pacífico de Bolivia. Ya que era un tema recurrente ahí, que eran todos fans de Evo. Mi primo sabe mucho de historia y me ayudó a encuadrarlo, para que se entienda mejor de qué trata, porque por ahí uno a veces quiere expresar algo y no se entiende. Entonces ahí está bueno el trabajo en equipo, sobre todo porque él tiene una síntesis que yo no tengo porque no estudio. Fue con un fin, con ganas de transmitir un dolor, el de un país que no tiene un cachito de mar y viendo cómo todos los países de Pacífico tiene un mar gigante. ¡A Chile qué le cuesta hacerle un huequito a Bolivia!
¿Cómo te llevás con los temas sociales-políticos de Argentina?Muchas cosas me exasperan cada vez más. Me duelen, me dan ganas de irme por lo menos de la ciudad. Ayer tomé el Metrobus y casi me pego un tiro, no había visto cómo quedó. No puedo creer, esos árboles de la 9 de Julio por esa gilada que no soluciona el tránsito. Creo que la pifiaron mal ahí. Me duele que se elija gente que haga esas cosas, o que se piense que el progreso es tener más iluminación en la calle, que es un derroche tremendo lumínico y energético. Todo bien con el apoyo a la industria nacional, pero no a la automotriz y que salgan okm como si fueran fideos. Si no entra un cabo más acá, no tiene sentido, no sé, vendamos todo a afuera. También el tren, me pesa mucho ver los pueblos que están tan lejos. Hay un desequilibrio muy fuerte con los sueldos, hay gente que cobra una millonada y otra que tiene su plan trabajar o su plan lo que sea. Creo que de eso aún no se dieron cuenta, salís del colegio siendo un imbécil que no sabe hacerse ni un arroz. La educación básica tiene que implementar el cuidado propio. Es como que todo es para afuera; vos vas a la escuela a rendir para el maestro, para tus padres, nos es para vos ni para tu propio interés. De hecho si vos vas a un aula y preguntás: a ver, “¿a quién le gusta venir al cole?”, seguro que levantan la mano 2 o 3 nerds que tienen ganas de estudiar y de ser “alguien”. Se está descuidando mucho la educación desde ese lado; todo bien con el avance, las compus y todo eso, pero se están olvidando la alimentación, que es algo básico por ejemplo. Los chicos comen cualquier cosa en los colegios, mucha chatarra. Desde ese lugar creo que hay un desbalance grande porque los niños crecen y son los adultos de mañana y si no tienen una mínima idea de la integridad física, psíquica y espiritual, te dicen: “sí, esto es bueno, esto es malo”, pero no tienen nociones básicas para el día a día. Porque claro, en la casas a veces hay mucha falta de educación. Yo tuve la suerte de criarme en una con una mamá que desde que tengo uso de la razón habló de sexualidad, que siempre supo alimentarme y desde un lugar sano y de buenos consejos. Porque en realidad no te sirve de nada saber matemáticas. Ahí hay una falla. Si no le ponen pila a la educación en este momento nuestros hijos van a ser una manga de estúpidos como muchas generaciones pasadas, pero bueno, esto sale en un diario amigo del Gobierno, no digan nada (risas).
¿A qué le decís ni a palos? A la mega-minería a cielo abierto.
Más allá de mi locura es mi alma quien se apuna por la altura de la tuya .Tan galáctica y real .
Galáctica y real