"No somos un grupo fundamentalista"
“La única banda que nos unió desde siempre son Los Beatles”, afirmó Roberto Musso cuando le preguntamos qué música escuchan los integrantes de El Cuarteto de Nos. Y es que cada uno tiene su estilo, su profesión por fuera de la música, y sus gustos particulares que dan como resultado uno de los grupos uruguayos más populares en la Argentina. Con 34 años de trayectoria y 13 discos, entre ellos el más vendido de la historia del rock uruguayo, Otra navidad en las trincheras, El Cuarteto de Nos obtuvo popularidad y reconocimiento en su tierra luego de 10 años, y tuvo que esperar otros diez para consagrarse en nuestro país. Hoy, de la mano de Juan Campodónico, consiguió un sonido más profesional, masividad en el continente y dos Premios Grammy. De paso por Argentina, conversamos con Roberto Musso, cantante, guitarrista y principal compositor de una de los grupos más creativos y populares de Uruguay.
-¡Ruperto, vení que son del diario!
Por Lucía Franco y Fernando Ressia
Empecemos por lo más importante: ¿para cuándo el próximo disco? Mirá, ya empezamos a armarlo. Estamos revisamos las canciones que compusimos el año pasado y ya hicimos la selección, así que seguramente a la vuelta de esta gira por Argentina comenzamos a grabarlo. No sabemos a qué altura saldrá, pero lo más seguro es que para después de la mitad de año ya esté casi listo.
¿Tiene nombre? No. En general a nosotros el nombre es lo último que aparece, va decantando a medida que van quedando las canciones definitivas.
¿Es verdad que el comienzo de la banda fue algo así que como un juego? Sí, tal cual, porque nos conocemos desde muy pibes. Recién habíamos empezado la secundaria, teníamos 12 o 13 años, y empezamos a tocar. Eso nos permitió estar toda la vida juntos. Es muy loco empezar así de un juego y hacerlo algo profesional. Otra cosa importante fue que todos paralelamente a la música estudiamos lo que nos gusta; Santiago, el bajista, estudió arquitectura; yo, Ingeniería que me gusta mucho. Siempre me coparon mucho los números, la matemática y eso me permitió recibirme. Cuando veo que mi pasaporte pasó de decir ingeniero a músico, me río (risas). Creo que en nuestras canciones esto de que hayamos podido hacer un pasaje por la universidad se nota, tiene un peso muy fuerte en nuestras composiciones.
¿Qué música escuchan? Muy variada. Somos muy distintos en general; desde la forma de ser a lo que sea y creo que es lo que nos permite mantenernos unidos. A mí me gusta mucho el rock y el hip hop anglo y estoy muy atento a ver qué pasa en la música pop. La única banda que nos unió desde siempre son Los Beatles y fueron los primeros temas que empezamos a sacar. De hecho, los tenemos muy arraigados a nuestra música desde la adolescencia. Igual, nosotros creemos que en la música es buena la mezcla de todo un poco, no somos un grupo fundamentalista.
¿Qué explicación le das al éxito de Otra Navidad en las trincheras? Creo que tuvo que ver con algo parecido con lo que pasó con Raro en el 2006 que se catapultó de la frontera. Son discos que sin pensarlo y a priori iban a marcar hitos dentro de nuestra carrera. Los dos tuvieron que atravesar etapas fuertes de El Cuarteto y a la vez tienen buenas canciones y quizá fue esa mezcla lo que generó el éxito.
¿Por qué ese nombre? Era por esto de seguir luchando desde el under; pertenecíamos a todo un movimiento del rock que había en Montevideo que era realmente under y entonces era decir: otra vez lo mismo, otra navidad en la trincheras.
¿Cómo fue la experiencia de la censura de “El día que Artigas se emborrachó”? Lo que yo quería mostrar era que más allá de un cuadro o una estatua, Artigas fue un ser humano. Pero no se entendió en algunos círculos así y se enojó mucha gente. Terminó más que en una censura, en una denuncia penal del Ministerio de Cultura de la época y después sí quedó prohibida para menores de 18 años. Pero hoy por hoy -estamos hablando casi 18 años después- es una canción que nos sigue pidiendo la gente, sobre todo en Uruguay. Así que podemos decir que venció todos esos ánimos.
¿Y por qué dicen en “El primer oriental desertor” que la Patria les chupa un huevo? Nosotros -creo- intentamos poner en el tapete esta cuestión del patriotismos exacerbado o el falso patriotismo. Como dice la letra: si a Uruguay lo invadiera Brasil, yo para esto de la guerra soy un maricón, así que sería el primero en irme. En fin, era una manera de plantear estas cuestiones sobre la mesa; de hecho ese es uno de los temas que tiene más fuerza punk de El Cuarteto.
¿Cómo viven el proceso latinoamericano actual? A nosotros nos tocó vivir la adolescencia en dictadura, como todos los tipos de nuestra edad, entonces no es una generación más la nuestra. Yo recuerdo bien cuando estaba entrando a la universidad que asomaba la democracia y no sabíamos ni de qué se trataba. Imaginate a esa altura lo que sentíamos. Fue una época de mucha ebullición política y cultural, entonces creo que El Cuarteto no existiría como es hoy si no hubiera vivido y venido de esa época. Hoy ver un gobierno que es dirigido por lo que en mi época eran presos políticos tiene un peso muy fuerte, es como anecdótico, no tomando posición de nada. Yo creo que los cambios en El Cuarteto siempre han sido acompasados con el cambio en la gente y nosotros también vamos mucho a tocar a países latinoamericanos como lo es Venezuela, que hemos ido unas cuantas veces, y está buenísimo empaparse de la realidad política de cada país. Pensá que antes no te llevaban a tocar a lugares tan polarizados políticamente.
¿Cuál creés que es la diferencia entre el público argentino y el uruguayo? Nosotros tocamos mucho más acá que en Uruguay, porque es un mercado muy chico. Entre los dos países las únicas diferencias que tenemos son límites geográficos y políticos. Después, compartimos los mismos códigos lingüísticos, el mismo doble sentido. Siempre digo que no hay en el mundo nada más parecido a un uruguayo que un argentino. Lo que sí se nota es una cuestión superficial: el público argentino es mucho más demostrativo y efusivo que el uruguayo, que quizás es un poco más cauto, más quieto, más conservador. Pero después es lo mismo.
¿Cuál creés que fue el mejor momento artístico de la banda? Sin dudarlo, ahora. Hubo momentos altos, como el de Otra navidad… pero no tuvo exportación, no sé por qué causas, pero ahí nos encontró en un momento que aun trabajábamos muy amateur. No fue como nos sucedió con Raro que ya teníamos un equipo mucho más consolidado, profesional, con técnicos alrededor, con gente organizando en cada área, con Juan Campodónico como productor que fue sin duda una de las causales de por qué El Cuarteto se empezó a escuchar más afuera. En cada momento, desde ahí hasta ahora, veo un ascenso en la banda. Desde los números, hasta en los premios. Haber llegado a los premios Grammy fue un gran hito, fue la primera vez que para la música uruguaya se gana un premio de este tipo para música rock; creo que hubo uno para un maestro de clásico y otro para tango.
Después de tanto tiempo, ¿cómo hacen para reinventarse artísticamente? Y, no es fácil, al disco de ahora estamos intentando buscarle una óptica diferente y a veces es mucha teoría y se muere ahí. Por lo menos tenemos ese objetivo, que ya me lo propuse desde que me puse a componer las canciones nuevas: ver de buscarle una vuelta de tuerca distinta al tipo de canciones y ahora que estamos iniciando el proceso de la grabación en sí estamos buscando un concepto musical novedoso y así. No es fácil pero en la esencia del grupo está siempre eso, intentar no repetir, y creo que ese ha sido un poco el tema que nos llevó a repensarnos cada tanto y quizás es porque tenemos mucho público joven en cada época. No te miento, en el show del Luna Park había chicos de 8 o 9 años.
¿Cómo es tu método compositivo? 5 por ciento de inspiración y 95 de trabajo. No soy una persona que le salga una canción en una noche, ni nada por el estilo. Estoy mucho tiempo dándola vuelta. Primero en un concepto que me parezca atractivo para escribir. A veces estoy días sin hacer nada ni en la guitarra ni en la compu porque estoy pensando en el cómo, desde qué punto abordar cada temática, y cuando encuentro algo que me interesa sí me pongo a trabajar en la parte musical y en la letra, siempre al mismo tiempo, esa es mi manera, me gusta eso. Nunca he podido hacer una letra y ponerle música después o componer una música y ver de ponerle la letra arriba. Siempre me gustó que la canción me salga visceralmente; siempre la letra y la música pegadas y ha tenido bastante buen resultado me parece. Luego otro tema es soy super obsesivo con las letras que compongo, te habrás dado cuenta en las rimas y todo eso.
¿Ahí es cuando entra Juan Campodónico o cómo es? Mirá, yo estoy más o menos un año, un año y algo con las canciones. Es un proceso muy personal que me gusta que venza mi autocrítica, que es bastante alta. Una vez que la venció, tengo que decidir cuál es el momento que tengo para mostrárselo a otro ser humano y ahí se los muestro a todos y decidimos. Hacemos una selección de lo que hay y aportamos todos. Juan lo que hace es el pulido final, ve qué rumbo en términos de sonido puede tomar la canción, que no es una cuestión menor para nada.
¿Se pueden agrupar de alguna manera los discos? Y si querés se puede. Hay una etapa hasta Otra navidad en las trincheras, donde el grupo manejaba un humor irónico, sátiro y negro también. A partir de ahí la banda se vuelve masiva en Uruguay y aparecen muchas canciones con humor bizarro. Después hay un hito en Raro, y los discos que vinieron después: Bipolar y Porfiado, que sin duda marcan la etapa moderna de El Cuarteto y hoy constituye el 100 por ciento del repertorio. Es muy revitalizante para una banda de tantos años que el repertorio actual tenga temas de no más de 5 años. Habla bien de la banda me parece.
¿Cómo viven ser premiados? ¡Bien! Mirá, si el premio es un hecho aislado, que no va de la mano de la repercusión en el público o en la prensa, no sería tan valorado. A mí lo que me gustó de los premios que, como los Grammy, fueron la coronación de muchos detalles; el público había recibido muy bien el disco; la crítica habló bien y el premio vino como una cosa más. Así me gusta. Y el Grammy es una votación democrática de miembros de la industria musical, te votan colegas músicos, discográficas y eso hace que yo lo valore mucho, no es un premio con un jurado y nada más.
¿A qué le dicen Ni a palos? A que todo siga igual, siempre intentamos hacer un quiebre en las cosas y lo digo como artista y personalmente.










