Desde la cábala y el psicoanálisis encontramos referencias a dos fuerzas: una que busca la expansión y la manifestación, y otra que busca la permanencia y el retorno a la nada. En la cábala, estas dos fuerzas se presentan bajo la forma de dos "luces" en la doctrina de Natán de Gaza: or she-yesh bo mahshavah ("luz consciente") y or she-ein bo mahshavah ("luz inconsciente"). Gershom Scholem escribe en "El misticismo extraviado" acerca de esta concepción: "Desde el principio había en la esencia divina (Ein-sof) dos clases de luces o aspectos: la “luz consciente” y la “luz inconsciente”. La primera abarca todo lo que tiene que ver con la finalidad de la creación. Pero en la riqueza infinita de la esencia divina (Ein-sof) hay fuerzas o principios que no entran dentro de la finalidad de la creación y cuyo propósito es seguir siendo lo que son y quedarse donde están. " Por otro lado, en la teoría psicoanalítica encontramos la formulación de dos pulsiones básicas (tomando como referencia el "Esquema del psicoanálisis" de Freud): la pulsión de vida se liga a objetos permitiendo la descarga de tensión y a la obtención de placer; la pulsión de muerte rompe los vínculos para liberar esta energía, la cual retorna al sujeto para (idealmente) volver a ser investida en nuevos objetos. Dos polaridades de la existencia: vida y muerte, creación y destrucción, manifestación y retiro, movimiento y quietud, entrelazadas. #solnax








