Un bello amanecer nos sorprendió, nos abrazamos, un beso que nació del alma nos estrujó el corazón, los latidos en sincronía etérea aceleraron de a poco, la piel somnolienta despertó de su marasmo y el escalofrío nos recorrió de norte a sur... Recordamos entre risas la madrugada, ese insomnio que entre tu cuerpo y el mio celebraron una fiesta, donde el deseo estuvo en el cenit de la pasión y un poco de locura, perversión y lujuria nos hizo desvariar entre caricias, besos, abrazos y suspiros... Es bueno el insomnio cuando nuestras pieles se dejan amar. Leregi Renga


















