“— Si sigues mirándome, te convertirás en piedra, soy como medusa. Aquí estamos para leer, no para observar al resto de personas. Es de mala educación.”
| para todo aquel que quiera comenzar algo. |

seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Türkiye
seen from Jordan

seen from United Kingdom
seen from Georgia
seen from Russia
seen from Russia
seen from Uruguay
seen from Germany
seen from United States

seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
“— Si sigues mirándome, te convertirás en piedra, soy como medusa. Aquí estamos para leer, no para observar al resto de personas. Es de mala educación.”
| para todo aquel que quiera comenzar algo. |
[ O P E N STARTER ]
“¡Ronda gratis para todos!” el grito borracho de Jessica se hizo notar dentro del bar. Acabo por vaciar el whisky barato luego de animar la muchedumbre. El vitoreo de los demás borrachos la acompaño hasta su asiento, frente a la barra. El vaso de cristal se estrelló sobre la madera, y cuando el barman respingo ante tal estruendo Jessica considero por enésima vez que tal vez uso demasiada fuerza. Pero por supuesto, le importo una mierda.“Venga, luces como el infierno” dijo la investigadora privada a la silueta sobre la silla a su lado. “Ahoga esas penas y bebe un poco, ¿quieres? Estas en un bar” El barman, quien extrañamente poseía un semblante de pocos amigos, asintió con ese gesto, de quien tiene que trabajar extra cuando un vaso se rompe, cuando Jessica llamo por dos whiskys “Pago yo, pero, eh. No te pases”
— Pero, ¿se puede saber qué demonios haces aquí? ¡Te dije que no quería volver a verte!
Localización: Consulta psiquiatría MUHC (Montreal) - 09:52 am. En consulta: Dra. en Psiquiatría y Psicología Médica - Nokomis S. Waden.
Existe un tipo de hora invernal en la que los recuerdos te cubren como si se tratara de una nevada, lenta y tranquilamente, hasta llegar a paralizarte por el frío y el hielo mental que termina por acumularse en la mente.
Mientras esperaba a su próximo paciente, Nokomis permanecía con la vista fija en algún punto entre un libro de genética y un viejo tomo de enfermedades neuronales. El segundo libro completamente amarillento, había sido regalo de su padre antes de abandonar el nido e irse rumbo a Yale. Hacía más de una década que lo tenía y más de un año que no veía a su progenitor. Lo extrañaba, quizás lo añoraba demasiado, porque era una de las personas que no la juzgaban y que la entendían a pesar de que cometiera la peor de las atrocidades. Si él supiera todo lo que....cuantísimo tendría que perdonarle...
Mientras congelaba momentos en su mente, también se arropaba con su propia tristeza hasta llegar a un límite peligroso -justamente del tipo de embotamiento en el que una se olvida casi de cómo respirar-. Así que cuando entró su cita marcada para las 10 am, dio un respingo en el sofá y tosió con cierta violencia, mientras la tráquea volvía a funcionar con normalidad.
Carraspeó una vez, luego dos y finalmente tomó un trago del café medio frío que descansaba sobre la pequeña mesa caoba que la flanqueaba.
— Disculpe una bienvenida tan abrupta, dígame su nombre por favor y tome asiento, con comodidad y confianza...soy la Dra. Waden.
Ugh
Estos lentes no son tan cómodos como parecen...