Debía admitir que el ambiente lo hacía sentir un tanto extraño, Leonardo no estaba acostumbrado a la tranquilidad que se presentaba en las aulas, sumando la extrema atención que la mayoría de sus compañeros ponía en las clases parecía estar fuera de lugar; sin embargo, no le molestaba en lo absoluto. En aquel momento decidió ponerse a jugar con una pequeña pelota en lo que esperaba a su profesor de anatomía para que le entregara la corrección de su proyecto; la pelota escapó de sus manos por un momento. —¿Me podrías pasar mi pelota, por favor? —.











