Meterse a bañar, solo para sentir el agua correr por tu piel, para poder así olvidarte de sentir su tacto.
Usar ropa grande, porque sientes que alguien puede llegar a tocarte sin tú permiso.
Bajar la mirada en presencia de un chico nuevo.
Después del suceso, llorar todas las noches al sentarte en la casa y sentir que la colcha te toca en los mismos lugares que él, y por un segundo volver a sentir sus frías manos, su aliento a cigarro y su sudor por alcohol.
Volver a sentir el miedo, la impotencia y el asco.
Volverte a sentir bajo el agua, sin oxígeno y por más que nadas hacía la superficie nunca llegas.
Sentir ese aliento en tu oreja, que te susurra: “Cállate, no hagas ruido”. Escuchar el “Shh” y saber que puede ser lo último que escuches.
Otra vez, otra noche, otra mañana e incluso otra tarde estas llorando, sentada en la mecedora preguntandote: “¿por qué? ¿Por qué a mi? ¿Por qué yo?” “Habiendo tantas chicas aquella noche, ¿por qué tenía que ser mi cuerpo?”
Comenzar a llorar del miedo, desesperación y sentirte otra vez bajo el agua. De momento, el aire te falta, la vista te falla y la boca la tienes seca. Un nudo en la garganta te impide gritar pero quieres hacerlo, quieres quitar por ayuda “¡SOCORRO, POR FAVOR, ¿HAY ALGUIEN AHÍ?” Pero nadie te escucha, porque nunca gritaste.
Entonces es un nuevo día, te levantas y te dices a ti misma con la vista perdida: “Está bien, ya pasó. Ya pasó, ya pasó”. Hasta que lo crees y puedas levantarte de la cama, y en ahí donde sientes que alguien te sigue observando todo el tiempo, la espalda es más pesada, el aire más duro y el miedo te sigue causando náuseas. No puedes moverte, no.
Cuentas desesperadamente los dedos de las manos para asegurarte que no estás soñando, miras a tu alrededor y tratas de contar cuantas cosas hay sólo para poder calmarte, porque estas volviendo a aquella noche, estas volviendo a oír su voz, sentir sus manos. Estas volviendo a ser violada una y otra vez.
Las heridas sanan, las cucatrices cierran, los huesos se unen de nuevo y la piel renace; pero, ¿y la mente?
¿Qué se hace cuando sientes que no puedes salir de ella?
¿Qué hacemos cuando vuelves siempre al mismo lugar?
¿Qué haré cuando vuelva a sentirme bajo el agua?









