Lo mejor del mar es que no nos necesita para nada.

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Lo mejor del mar es que no nos necesita para nada.
Pobres
Somos tan pobres que no lo sabemos. Si nos diéramos cuenta que la mayoría de las cosas que consumimos no están dentro de nuestras posibilidades, no estaríamos ni ansiosos, ni estresados por objetos que son productos de países desarrollados. Automóbiles del año, pantallas de televisión gigantes, iPods, celulares con miles de utilidades y muchos más productos superfluos. ¿Para qué tanta chatarra? ¿Más basura en nuestro planeta? Yo tengo una muy buena computadora, lista para ser usada de una manera excesiva. Al comprarla, me di cuenta que realmente no la necesitaba. A penas la enciendo una vez al día. Tengo un celular y siquiera alguien me llama, mucho menos yo llamar a alguien.
Esto me recuerda una vez que me pregunté que para qué trabajábamos toda una vida, "para producir y ayudar al progreso del país." ¿Producir qué? La mayoría de productos de consumo, en su línea de producción, han sido automatizados. La mano de obra humana es escasa. En países en vías de desarrollo, existe gente aún trabajando en agricultura y construcción, pero existe otro sector que estamos enclaustrados en una oficina durante nueve horas, con poco moviento muscular, con el tiempo, la rutina hace que las tareas sean mecánicas aburridas que, a su vez contribuye al incremento de estrés. Es fácil distinguirnos a nosotros, los oficinistas: lánguidas masas fofas de carne con la estúpida mirada de res. Todo esto y para qué. ¿Que producimos, qué ofrecemos? Lo que producimos es ficticio. Jamás sentiremos la satisfacción de un ebanista o pintor al terminar su obra con las manos. En última instancia, en este mundo de oficinistas, se resumen las labores en un mero servicio: el servicio de ayudar a alguien más a hacer algo, e.g., construir un sitio web para que alguien que fabrica cajas, cajas que sirven para alguien pueda vender adornos y demás a alguien que viva de organizar y programar eventos, eventos que son ofrecidos a los empleados de una empresa que desarrolla software para un banco...
Nos cuenta dar las gracias a alguien que ofrece un servicio: cajeras, concerjes, maestros, desarrolladores web, auditores y demás. Al final, estamos en lo mismo. Son muy pocos y específicos los sectores que ofrecen un producto, ya casi todo está manufacturado por máquinas.
30 de julio, 2010
Melancolía
Es imposible no llorar en ciertos momentos malos pero aún más imposible es caer en depresión, en los que llorar es algo superfluo.
Tan banales fueron, los segundos que queme, y tan superfluos, los instantes que se fueron.
B.H.A.G.