Testigo (Instalación)
El brillo de la espera
Noviembre 2015 en Galería Tactile, Santiago de Chile
Nicolás Manning es testigo. Testigo de algo que está por ocurrir o que tal vez ya ocurrió, pero que, sin embargo, atisba a incorporarse. Entre la confusión y la luz, el pop y el new age, la avanzada y el sopor vintage, el carácter de su obra reside en equidistar no solo de cierta sobriedad estética, sino que también de lo que comprendemos como espera, al poner en tensión el status del tiempo y su representación.
¿Es que acaso vuelve aquello que ya se ha ido? ¿Cómo regresaría si es que acaso regresase? O bien ¿cómo acceder a aquello que ha emprendido vuelo, sin emprender vuelo uno mismo? Pensar ese tiempo implica una pérdida fulminante, un agujero, un hoyo negro que opera como una fuerza capaz de centrifugar las imágenes hasta volverlas caleidoscopio. Eso fugado pone al límite nuestro pensamiento y, al mismo tiempo, nuestras percepciones. Por lo que, queriéndolo y no, Nicolás imprime sobre nuestro cuerpo, ropa y ojos, la sospecha de algo que al arribar se desintegra o bien, aparece evaporándose.
Así el pop de Manning se vuelve un pop paranormal. Responde a aquello residual que cuenta con un tiempo paralelo, fugándose del status quo y de la incontinencia discursiva del sentido común. Su obra interroga sobre cómo la cultura pop es destinada a sus remanentes, exhibiéndonos el resto resistente al consumo en el instante en que éste se torna memoria. Memoria infantil, memoria technicolor y/o memoria animada que urde la narrativa e identidad de un sujeto confiado en ser vestigio de sí, pero también reminiscencia de otro. De pronto, la abstracción de las formas, el brillo de sus colores y el vigor sólido de sus trazos componen un modo de rebeldía voyeur, donde el atestiguar aquello que escapa y se pierde en la espera (de sí), acude a nuestro encuentro como un extraño fulgor.
Andrea Ocampo Cea










