Reconocimiento.
Su cuerpo comienza con una linea, que se traza ondulada desde el ombligo hasta la parte trasera del glúteo, a ella le acompañan otras, que parecidas a estrías se extienden por todo su abdomen.
Su piel es dura como la de un reptil y es facil encontrar en ella cicatrices. Es un hombre débil, eso diria cualquiera, incluso aquellos que le tienen simpatía. Ni siquiera con ellos seria capaz de encontrar a alguien que crea que puede aguantar un golpe. Sus brazos y piernas extremadamente delgados complementan esta absurda broma, tendrían cierta belleza si uno tuviese la capacidad de hallarla en las cosas patéticas.
El ente se mira y reconoce. No fue hecho para golpear, ni para recibir uno solo de ellos, pero lo ha hecho. Es demasiado alto para esconderse, pero demasiado bajo para ser intimidante. Su cuerpo enclenque es lastimosamente patético, con una honestidad que prácticamente pide a gritos que le griten a uno sus injurios o que asuman de él obscenidades.
Las joyas de la Corona no son su pelo, el cual resulta, de hecho, el menor de sus problemas, si no sus ojos, esos ojos que parecen decir tanto sin necesidad de mirar a nadie.
La buena noticia para él, es que no existe ninguna necesidad de ser amado. La intimidad le es irrelevante, pues no se considera digno de ella. La mala noticia, sin embargo, es que los demas no parecen pensar lo mismo.
¿Por que se halla el maldito compelido a reconocer en su cuerpo mucho mas repudio del que pueden ver los otros?
La respuesta esta en el nombre. Él es cierto. Ve al espiritu no solo por lo que es hacia afuera, si no como se ve por dentro. Mientras los demas solamente lo miran como un objeto.
Un objeto de burla o un objeto de deseo.
Retrato de Weakness. Autor Desconocido










