Camilo Candia
Actos y Examen.
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Camilo Candia
Actos y Examen.
Examen de Taller I. Exhibidor transportable para libros pensado para ser usado en el persa Bío-Bío. (primer semestre 2013)
Estudio de forma y movimientos secuenciales básicos (primer semestre 2013)
Estudio de observación e identidad de marca al persa Bío-Bío. (primer semestre 2013)
Encargo de reinterpretación de un afiche encontrado en las calles de Santiago. (Primer semestre 2013)
solo palabras minúsculas
Ahora no estoy haciendo el recuento por ella, es decir, sí, es por ella tal vez, pero no es ella la que me abandono, no. Me abandono el Amor. Ese Amor que invade tanto a las princesas de Disney como a Hugh Grant una y otra vez. El que te hace hacer locuras, y dejarlo todo solo por Amor. Ese Amor que logra que la gente se encuentre en plena ciudad bajo la lluvia para darse cuenta de que la pelea fue por una absurda confusión, y se besen empapados para luego vivir felices para siempre. De esa frase me desencante. Tal vez por ver muchas películas iguales me la creí hasta tan grande, pero el Amor no existe.
Existen en cambio amores, con sus idas y vueltas, con sus confusiones irresueltas y con teléfonos que suenan cuando ya es demasiado tarde. Solo amores incompletos que no lo pueden todo, que al mojarse se resfrían, que se agrandan pero que también se achican, que te acompañan en algunos tramos de esta vida en la que nunca se es del todo Feliz.
Buscando nacer
De las primeras veces no me acuerdo pero por suerte esta la grabación de mi hermano adivinando que yo ya estaba en camino, o esa foto saliendo del hospital en brazos. Antes del primer año bisiesto me naci en Argentina, tanto que a veces no le creo a mi documento.
Después nací en mi casa, la que siempre va a ser mi casa, aunque ya no sea. Ése es el primero del que tengo recuerdos, pero recuerdos frescos de esos que cierro los ojos y vivo cuando quiero. Después de eso los nacimientos se hicieron cada vez mas esporádicos y menos memorables: algunos en aulas, tres en libros, dos en camas, y hasta un patio. No se confundan, morí pocas veces, las necesarias. Pero nacer, creo que no voy a llegar a nacer la cantidad de veces que quiero. Era chico cuando decidí que de grande quería parirme en muchos lados, y muy distintos. No sé en que momento me dejé seducir por la marea blanca y negra, y enredándome en la rutina me olvidé de lo que quería ser de grande. Llegué a tenerle bronca al cambio, que me arrebataba del ayer y para tirarme en un hoy irreconocible. Hasta que en plena mudanza entendí este amor/odio por el cambio, me di cuenta de que si un cambio es radical, duele tanto que gusta mucho.
Ahora que hace tiempo que no nazco, que me aburro de inhalar estos aires repetidos, de oxígeno usado y noticias recicladas… me consuela la inminencia de un nuevo nacimiento, y la ansiedad que me provoca la incertidumbre de no saber dónde va a ser. Sólo espero que sea de ésos que me dan vuelta la cara, de los primeros, de ésos que nunca voy a olvidar y sin los cuales este relato sería totalmente distinto, sin ellos seguramente yo sería otro, y no este viajero en potencia que carretea buscando nacer.
Prueba 1
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