Todos sabían mis sentimientos, hasta él.
Todos sabían sus sentimientos, hasta yo.
Yo lo quería.
Él me quería.

seen from Türkiye
seen from China
seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from United Arab Emirates
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from United States
seen from Malaysia
seen from India

seen from Australia
seen from Türkiye
seen from Türkiye
seen from India
seen from Philippines
seen from France

seen from India
seen from China
seen from China
Todos sabían mis sentimientos, hasta él.
Todos sabían sus sentimientos, hasta yo.
Yo lo quería.
Él me quería.
—¿Por qué aún la amo?
—¿Te molesta que aún la ames?
—Me molesta que estemos condenados al fracaso.
—Entonces te lo diré yo. No está mintiendo. Además, se enamoró de ti, Joss.
—Es una pena, porque yo me enamoré de Ingrid Alexandra Oort, no de una Smirnov.
—Lo que dice es mentira, ¿verdad? Digan que es mentira, Alex no es una Smirnov.
Mi papá miraba el techo.
Mi hermano miraba el suelo.
Mi hermana estaba llorando.
Y esa fue toda la confirmación que necesitaba.
Alexandra era una Smirnov.
—¿Me estabas viendo ese día?
—Siempre te observé, Alex. Y no sabes lo feliz que me hacía saber que tú también me observabas.
—Y pensar que todo este tiempo creí que solo era yo.
—Nunca fuiste solo tú, siempre fuimos nosotros.
—Podríamos ir a la universidad, los dos juntos.
—Yo no puedo, no en este momento.
—Entonces dime cuando y los dos vamos.
—No puedes perder más el tiempo, menos cuando por fin estás decidiendo lo que quieres de tu vida.
—¿Qué harás si Ingrid no quiere ir?
—Bueno...
—No deberías ir a la universidad por ella, deberías ir por ti.
—¡Joss!
—Lo he hecho muchas veces y no me habías dicho nada.
—Sí, pero... en esas veces...
—¿O sea que primero tengo que desnudarte para poner mi cara aquí?
—Eres un pervertido.
—Soy TU pervertido.