La gran tragedia de los siete contra Tebas
Primera parte
Los desterrados Polinices y Tedeo
El rey Adrasto de Argos tenía dos hijas llamadas Egialea y Deípile, ambas en edad casadera. A la ciudad llegaron muchos hombres de diferentes nacionalidades para pedir la mano de alguna de las mujeres; dos de esos pretendientes eran los jóvenes Polinices y Tideo. El primero era hijo del desdichado rey Edipo y tenía un hermano mellizo de nombre Eteocles. Cuando Edipo fue desterrado de Tebas tras haberse descubierto que asesinó a su propio padre y desposó a su madre, tanto Polinices como Eteocles se convirtieron en reyes de la ciudad, alternando año con año. En el primer año de su reinado, el ambicioso Eteocles se negó a darle el trono a su hermano y lo desterró. Por su parte, Tideo era hijo de Eneo de Calidón y había matado a su hermano Melanipo durante una cacería. Los habitantes de la ciudad no creyeron que esto fuese un accidente, pues un oráculo había vaticinado que alguien de nombre Melanipo lo mataría, y se pensó que el joven había querido evitar semejante destino. Al igual que Polinices, Tideo fue desterrado de Calidón.
Temeroso de crearse enemigos poderosos con su elección, el rey Adastro decidió consultar al oráculo de Apolo para elegir a los yernos más apropiados. Este le dijo: “Unce a un carro de dos ruedas el jabalí y el león que luchan en tu palacio”. Resultó, pues, que los elegidos fueron Tideo y Polinices, pues el jabalí era emblema de Calidón, así como el león lo era de Tebas. En la noche en que Adrasto comunicó su decisión, prometió a los jóvenes que los ayudaría a recuperar sus reinos, comenzando por Tebas, que estaba más cerca de Argos.
Adrasto se preparó para la guerra contra Tebas llamando a los mejores jefes argivos: Capaneo, Hipomedonte y Partenopeo, este último nativo de Arcadia e hijo de Hipómenes y Atalanta. Anfiarao, cuñado del rey, también fue llamado a la guerra, pero en un principio se negó, pues tenía el don de la videncia y vaticinó que todos morirían, a excepción de Adrasto. Finalmente, por intercesión de Polinices y su propia esposa Erifile, Anfiarao aceptó ir. Así, los siete guerreros partieron a tierras tebanas.
Continuará...
Segunda y tercera parte.
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