En tiempos legendarios, en Atenas, existía un rey llamado Egeo que no podía procrear con su esposa. En aquellos tiempos, una ciudad podría sufrir de guerras y hostilidades si su rey era incapaz de dar un heredero al trono. Para resolver la situación, Egeo acudió al oráculo más famoso de la Antigüedad, el oráculo de Delfos. Este le dijo lo siguiente: “No abras tu odre hasta que regreses a Atenas”. El rey no entendió la fórmula del oráculo, pero otro rey la entendió. Se trataba del rey de Trecén, Piteo. Él era conocido como un hombre muy sabio que interpretaba con exactitud los presagios del oráculo de Delfos. El reinaba una región costera del Peloponeso y deseaba que su descendencia llegara a reinar Atenas. Él comprendió que el oráculo le decía a Egeo que mientras no intimara con una mujer antes de llegar a Atenas, la primera con la que durmiera al llegar a su ciudad tendría un heredero.
Piteo no dijo a Egeo la interpretación de lo dicho por el oráculo. En su lugar, trajo a su hija Etra e hizo que ésta intimara con Egeo quién había sido previamente embriagado por Pitio. De esta relación nacería uno de los más grandes héroes de la mitología griega, Teseo.
Como Egeo no tenía descendencia, muchos de sus familiares estaban contentos con esta situación, pues podrían ser ellos quienes se convirtieran en reyes de Atenas. Egeo decidió ocultar a su hijo para que nadie lo tratase de asesinar y ocupar el lugar en el trono, que ahora le correspondía de forma directa. La principal amenaza para Teseo eran sus primos, los Palántidas, los cincuenta hijos del hermano del rey Egeo, Palante.
Teseo vivió en retiro con su abuelo Pitio y su madre Etra. Egeo escondió en Trecén una espada y un escudo bajo una piedra, la cuál Teseo solo podría remover cuando fuera lo suficientemente fuerte. Teseo vivió una infancia tranquila en Trécen sin saber quién era su padre, hasta que cumplió los 16 años y pudo remover la piedra que ocultaba los obsequio. Etra se vio obligada a contarle su origen y el muchacho decidió viajar a Atena,s y así comenzaría su periplo hacia el heroísmo.
En el camino, Teseo tuvo que sortear muchísimos obstáculos, en todos resultó victorioso y en cada hazaña trató de emular a su amigo Heracles, el más grande de todos los héroes griegos. Desde su infancia Teseo demostró ser muy valiente, inteligente y fuerte. Todo ello quedó comprobado en su camino a Atenas.
Cuando llegó a Atenas, descubrió que su padre se había casado con una hechicera llamada Medea y tenía ahora otro hijo, Medo. Para evitar que su verdadera identidad fuera descubierta antes de llegar hasta Egeo, Teseo se disfrazó de campesino y así entró a la ciudad. Sin embargo, Medea lo descubrió y de inmediato trazó un plan, consciente de que si Egeo descubría la identidad del forastero, Medo perdería su lugar como sucesor del rey.
Fue así que Egeo, envenenado por las intrigas de Medea, pensó que el campesino en realidad era un asesino y le ordenó que luchara contra el toro de Maratón, un hermoso toro surgido de los mares y que enloquecido sembraba el terror en Creta antes de que Heracles lo capturara.
Teseo venció al toro y fue invitado al palacio de Egeo para celebrar. En el palacio, se celebró un gran banquete en honor al jóven héroe, que aún no revelaba su identidad. Egeo, creyéndolo un asesino, puso veneno en la copa de su propio hijo, por órdenes de Medea. Cuando Teseo se dispuso a cortar la carne, sacó la espada que recogió cuando tuvo fuerzas para mover la roca que la ocultaba y Egeo descubrió que el forastero era en realidad su valiente hijo.
Egeo retiró la copa de inmediato para vitar su muerte, pero los Palántidas actuaron pronto y trataron de asesinarlo. Teseo, como era costumbre, hizo gala de su fuerza e inteligencia y los acorraló a todos matando algunos y haciendo que otros huyeran. Medea y Medo también abandonaron Atenas ante la inminente victoria de Teseo.
Una vez instalado en Atenas, Teseo se enteró que cada cierto tiempo la ciudad debía rendir tributo a un territorio más grande y poderoso, Creta. El tributo consistía en siete vírgenes y siete jóvenes que serían alimento para el Minotauro. Este era un monstruo mitad toro y mitad humano, hijo del toro de Creta, animal al que él mismo Teseo dio muerte por orden de Egeo.
Teseo decidió ir a Creta como tributo y explicó a su padre que no deseaba morir en manos del Minotauro, sino que deseaba matarlo y terminar con el tributo que Atenas rendía a Creta. Cuando el barco con los sacrificios zarpaba, llevaba velas negras en señal de luto. Egeo pidió a su hijo que pusiera velas blancas a su regreso si resultaba victorioso.
Al llegar a Creta, Teseo conoció a la hija del rey de Creta, Ariadna. Ella deseaba dejar Creta y decidió ofrecerle su ayuda a Teseo para vencer al Minotauro si él la sacaba de Creta y se casaba con ella. Teseo aceptó.
El Minotauro vivía en un laberinto, pues conforme crecía se hacía más fuerte y violento, y si no permanecía encerrado podría devorar a la población entera. El laberinto fue diseñado por Dédalo, un famoso arquitecto ateniense desterrado en Creta. Dédalo aconsejó a Ariadna que usara una madeja de hilo para que Teseo entrara al laberinto y, después de matar al Minotauro, pudiera regresar sin problema. Teseo también usaría la corona de la diosa Anfítrite, esposa de Poseídon, para iluminar su camino. La diosa marina se la había obsequiado en su camino a Creta. En el navío de los tributos iba también el rey Minos, rey de Creta, que hizo alarde de sus orígenes divinos pidiendo a Zeus rayos y centellas. Teseo demostró su origen divino como hijo de Poseidón arrojándose al mar en búsqueda de un anillo que Minos había arrojado. Teseo no solo regresó con el anillo sino también con la corona de Anfítrite. Se dice que Pitio corrió el rumor de que Teseo era hijo de Poseidón para justificar el origen divino de su nieto.
El héroe siguió los consejos de Ariadna y se adentró al laberinto con el hilo mientras ella permanecía en la entrada con la madeja. Al cabo de pocos días, Teseo salió triunfante; había matado al Minotauro usando solo sus manos.
Teseo sofocó varios levantamientos en su contra, sometió a las ciudades más importantes de Creta y se embarcó junto a Ariadna rumbo a Atenas. Antes de llegar a tierra firme,la abandonó en la isla de Naxos.
Debido al regocijo de la victoria, Teseo olvidó cambiar las velas blancas por negras y, cuando Egeo divisó los navíos a la distancia se arrojó al mar enfermo de tristeza. Desde aquel día, a ese mar se le llama Mar Egeo.
Desde la muerte de Egeo, Teseo se convirtió en rey de Atenas y su reina fue Fedra, hermana de la desaparecida Ariadna, que éste había secuestrado antes de zarpar…
El mito de Teseo sucede durante la época Minoica, la etapa más antigua de la historia de Grecia. Esta corresponde a la Edad de Bronce y en la península Balcánica las personas estaban organizadas en tribus y Atenas era tan solo un pequeño poblamiento. La sociedad cretense era la más avanzada y la ciudad de Cnosos la más importante de toda. Desde el ataque a Creta por Teseo, las intervenciones militares de los griegos continentales se hicieron más frecuentes hasta que las ciudades cretenses fueron destruidas paulatinamente.
Cuando Teseo asumió el poder en Atenas, los pequeños poblamientos se hicieron en uno solo grande y fuerte que poco a poco reunió la suficiente fuerza como para superar a Creta entera. Fue así que comenzó el declive de la primera civilización griega, la cretense. Como el reinado de Minos fue tan importante, él da su nombre a la época que se menciona, la época minoica. Con el declive de Creta comienza la época micénica.
Imagen: Teseo y el minotauro, por Antonio Canova. La foto fue tomada por Sailko. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.
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