Déjame pasar una noche junto a ti
Déjame enseñarte lo que hay dentro de mí
Cuando lo puebes no lo querrás dejar
Cuando me tengas no me querrás soltar
Nuestro fluido propio empieza a emanar
Pudo tu olor arrastrar
Las piedras que la vida dejó pasar
Siente el martillo de mi lengua en tu espalda
Siente mis dedos subiendo tu falda
Es un ángel que me empuja
No hay demonios, ya no hay brujas
Todos se fueron ya se marcharon
Y me han dejado el mundo en mis manos
Para poderlo tocar













