Cómo me emperra que existan dos emociones hacia ti
La de intención y búsqueda El amor remanente del camino que compartimos Que por un lado quise abrazar y apoyar Las inseguridades y tu desarrollo como persona Tus deseos y sueños, tu vida y tu entorno Qué hago con ese cariño que se agrupó En un pedestal que todo de ti sumaba Amé cosas que eran sólo tuyas Porque era tu perfil grabado en ellas Y que en ese intercambio de mirada Me hacías doler Me provocabas una pesadez Me herías sin intención, eso quiero pensar Y ése es otro regusto con el que batallo La ira y la decepción Que merecía ser amada y respetada mejor A pesar de todas las fallas que te recibía Con los brazos abiertos repletos de llagas Creadas con tu indiferencia, tu ignorancia Y el reconocimiento y reparación que tanto necesitaba Como lo mínimo suficiente para amarte con intención No la recibía, y no la pedía Y no me iba, no gritaba la injusticia Que yo misma participé en olvidar Porque no era una santa Los instintos básicos de ser amada en lo mínimo Se cumplían, eso sí llenabas Eso sí podía esperar y conseguir de ti Pero el sueño, la confianza, de ver el resto del camino Estaba nublado, y decidí ver el suelo y los pasos que dábamos Como mi última moción a aferrarme a alguien Que sólo me pudo dar el beneficio de ser amada En título únicamente Porque en actos, en presencia y en compromiso Sólo me confundías en aceptar Que era lo ideal
Lo único que pido de mi alma Es que escoja la emoción con la cual idearte Que decida amarte en todo lo admirable O que te desdeñe en todo lo detestable Estar en la tierra de nadie es seguir luchando con la nada Y ser reclutada en algún batallón es triunfar Sobre la transgresión que dejaste en esta nación mía














