Llevaba horas en el departamento esperando a que Jacqueline volviera de la universidad, había pasado la tarde junto a Minho y Nate, quienes en esos momentos jugaban videojuegos. Ya parecía vivir en aquel lugar de tanto tiempo que pasaba allí y como hasta sus amigos aparecían de la nada. Quizás era porque la gente que lo habitaba era realmente agradable, o, la opción que detestaba, sus sentimientos por la castaña comenzaban a cambiar. No tenía idea, jamás había durado con una muchacha por mucho más que tres semanas o a lo sumo un mes. En cuanto la hora en la que ella siempre solía llegar pasó, Heesun se levantó del cómodo sillón con la intención de bajar hasta la entrada del edificio para esperar por ella. La sorpresa se la llevó cuando abrió la puerta del departamento, delante suyo algo que preferiría no haber visto. Jackie en brazos del idiota que le había roto el corazón y por el cual aquella farsa había comenzado. Su sangre hervía de la furia, no podía explicar lo que en ese momento pasaba por su cabeza, lo único que veía era como las manos que la noche anterior se habían aferrado a su cuerpo se encontraban alrededor del cuello de otro. Y los labios que había besado esa mañana antes de irse parecían disfrutar los de Tucker. Sin decir nada se volvió a meter al hogar dando un portazo, buscó sus cosas en un intento de controlar su ira, de lo contrario saldría y le rompería la nariz al idiota ese. “Nate, nos vamos.” Le dijo a su amigo, quien a mitad de su queja observó el rostro de Heesun y se dio cuenta que no era momento de cuestionar las cosas. @thcdreamers












