jamás en su vida experimentó un odio tan profundo como el que comenzaba a ramificarse en su interior. no sabía si hacia el destino, o a los minutos que pasaban de una forma tortuosamente lenta. a cada segundo esperaba con ansias ver aquellos zafiros que derretían con dulzura su corazón, necesitaba que lo miraran una vez más como lo hacían minutos antes de cerrarse ante una descompensación que ahora tenían a su dueño postrado en una camilla de hospital. lo que llevó a dani a estar internado no era bueno, era una mierda. restregó sin cuidado sus manos a lo largo de su rostro, queriéndose arrancar los ojos en un intento de no llorar. sentía como escocían las lágrimas en el surco de sus ocelos, más no las libraría de tal prisión. su cordura pendía de un hilo, y para no cortarse requería del despertar de su amado. algo tan simple, pero a la vez complicado como eso. agarró la mano del morocho, con cuidado de no quitar ninguna sonda aplicada en la misma. ojalá su condición pudiera ser sanada con un beso de su amor más que verdadero, pero no estaban en un cuento de hadas. era la vida real, gris, cruel, y culpable de maldecir a dani con cáncer. @whisperindie












