En 1990, el parabrisas del vuelo 5390 de British Airways se desprendió a una altura de 5.200 metros. La cabina sufrió una descompresión repentina, lo que provocó que el capitán fuera expulsado parcialmente del avión. Por pura casualidad, el asistente de vuelo, Nigel Ogden, se dirigía a la cabina en ese momento y consiguió agarrar los pies del capitán, evitando que saliera despedido por completo, mientras el copiloto intentaba aterrizar. Se temía que, si el capitán era soltado, su cuerpo impactaría uno de los motores o el ala, lo que habría sido catastrófico para todos.
Este es uno de los momentos más dramáticos de la aviación en toda la historia, al punto de que ha sido dramatizado en varias obras de ficción, como se puede observar en la imagen con la serie documental Mayday.
Te contamos esta milagrosa historia:
En 1990, Tim Lancaster era piloto en el vuelo 5390 de British Airways, cuando el parabrisas se desprendió y fue succionado a 5,000 metros.










