Sólo pretendo darle un poco de paz a este vaso de Jack, que le teme al día vampiro y sus consecuencias. Mientras respiro C2H5OH en lugar de O2, creo que a pesar de las tiranías que tironean de nosotrxs, la felicidad se esconde en alguna parte. Por eso no me rindo del todo a la resignación. Acecho, cazando eternidades entre momentos. Redacto y apruebo la única ley que me permita ser yo para mi y no ser otro para otrxs. Todxs somos un pedazo de Atlas sosteniendo el mundo. Nadie sostiene el nuestro, sobrevivimos en completa e imparcial abulia. ¿Acaso nunca les pasó que sus vacaciones se terminaban justo cuando empezaban a disfrutarlas? Bueno, eso. ¿Acaso nunca despertaron cuando el sueño se estaba poniendo bueno? ¿A quién se le ocurrió la infamia de que el despertador se llame "alarma"? ¿Alarma de qué? Desde que abrimos los ojos ya se nos dice que hay una alarma. Que si no movemos el culo viene ¡pum! la catástrofe. Despertamos sobresaltadxs y bajo amenaza, y a eso le llamamos vida. Se parece bastante más a la tortura. No me gusta la dirección del mundo, el abismo que tenemos en frente, ni a la velocidad a la que vamos. Así que seguiré aplastando la infamia cada vez que me toque, y vestiré con matices y colores cuando me exijan elegir entre blanco o negro.
Opiobook: Acostumbrado al fin del mundo Twitter: @GestoObsceno Instagram: acostumbrado_al_fin_del_mundo


















