Nací hace 25 años y unas cuantas horas. Mi madre me ha contado, que aquella nublada mañana de 21 de septiembre, ella me dijo que podía nacer cuando quisiera, que no estaba obligada a seguir la palabra de los doctores... al parecer no me aguante la curiosidad y aquel mismo día ya estábamos en el hospital, dos meses antes de lo presupuestado. Nunca entendí porque tenía tanta prisa por conocer este mundo, por lo que prefiero creer que mi madre sólo tenía un embarazo de riesgo sin saberlo. No nos vimos a la cara hasta pasadas 4 horas, pues no nací con mis pulmones listos y ella se desangró tanto que tardó en despertar después del parto. Me conoció y pensó lo que muchas madres deben pensar pero no se atreven a decir: "que horrible esperpento llevaba dentro de mi" jaja, pero que se podía esperar de un ser que ni siquiera era capaz de respirar por si mismo, era como un pollo cuando recién salen del huevo... Podría decirse que soy una guerrera que se aferró a la vida sin apenas conocerla, aguanté con mis pocas fuerzas y me terminé de desarrollar a punta de máquinas. Nadie me creería, pero recuerdo vagamente lo que vi desde la incubadora, borroso pero certero. Cada año el recuerdo es aún más borroso, pero a muchos años después, sigue aquí...
Entonces, como podemos deducir, gracias a la tecnología, sobreviví. Soy un producto antinatural, quizás ni siquiera debiese estar aquí, pero crecí, sufrí, reí y hoy estoy aquí, muy lejos en el tiempo, donde jamás pensé llegar. Sin embargo, hay días que desearía volver a tener 3 años y que mi mamá se hiciera cargo de mi (aunque en cierto modo aún lo hace, pues no soy independiente económicamente)... Otras veces quisiera que el tiempo se congelera, no deteriorarme más, que no se acerque el día en que la muerte se lleve a todos quienes quiero, o simplemente no sentir más dolor. Hay vidas más difíciles que la mía, lo sé, pero a mi me tocó una de las peores luchas de todas, que es luchar contra mi misma y mi mente retorcida. Soy mi propio y único enemigo. O quizás no es él único, el vacío es su aliado, y cada uno de mis problemas de salud... ¿Por qué a mi? Me lamento últimamente, pero sé que no sirve de nada pensarme como una víctima del destino. Al final, la vida es el mejor regalo cada año, el mundo es un lugar horrible pero también tiene muchas maravillas y aunque no estoy completamente sana, soy capaz de disfrutarlas. Sin embargo estoy cansada de ser yo y sentir siempre una espina clavada en el corazón. La felicidad muchas veces se siente como una euforia dolorosa, al igual que las ilusiones. El dolor es parte de mi, me hace sentir viva y tener ganas de morir, pero hoy, aunque resisto y no quiero morir, ya no espero nada del futuro, ni de mi.