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Lodovica se casó con Tomas
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Nada como un funeral para unir a la familia.-Pt3
‘¿Qué estoy haciendo? Soy una estúpida. Podría haberle dicho que fuéramos a la cafetería, o al parque. Pero no, a mi cuarto. Yo sólo quería hablar con él. No sé qué habrá pensado. Sí, sí que sé que habrá pensado. Soy realmente tonta. Tonta de remate.’ Eran las ocho y Alba no se podía estar quieta en su cuarto. Caminaba de un lado a otro. Se había metido en la boca del lobo. Ella no se refería a eso, ella solo quería charlar con él y hablar de sus sentimientos. ¿Cómo iba a decirle que no quería? No pensó antes de escribir.
La puerta sonó y Alba pensó, ‘Tierra, trágame’. Abrió y un radiante Facundo apareció en el umbral de la puerta. Alba sonrió nerviosamente.
-Siéntate, ahora vengo.-Dijo ella.
Fue al baño y no sabía qué hacer. Se puso a pensar pero nada salía de su mente. ¿Qué le iba a decir? Se lavó la cara y se miró al espejo. ‘A lo hecho, pecho’ dijo para sí misma. Tomó aire y abrió la puerta. Facundo la miró sonriente y se acercó lentamente a ella. ‘Quizás no sea tan malo’ pensó la española. Facu le cogió de las manos.
-Mirá Alba, ha pasado mucho tiempo de que siento esto por vos. Estoy enamorado y no puedo evitarlo. No sé cómo ni cuándo, solo sé por qué. Porque sos la persona más linda, talentosa e inteligente que conocí. No importa la distancia ni el tiempo, yo te amo y eso nunca va a cambiar. Siempre pensé que no era correspondido, pero me di cuenta de que sí. Siempre lo fui. Tuve mis dudas, pero en el fondo lo sabía. Siento mucho no habértelo dicho nunca y haber esperado tanto tiempo. Sé que ahora es muy tarde y que probablemente no podamos estar nunca juntos, pero necesito que lo sepas.-Después de esta confesión, las manos de ambos temblaban. Él solo le dio un beso en la mejilla y se fue por dónde había entrado.
Alba no dijo nada. No tuvo tiempo y aunque lo hubiera tenido, las palabras no le salían. Estaba estática en medio de la habitación sin saber qué pensar ni decir. Tenía que analizar la situación.
A la mañana siguiente fueron todos a desayunar. Estaban sentados en una gran mesa y Facundo le había hecho unas cuantas miraditas a Alba, que ella había correspondido. Lodovica empezó a hacer una de sus tonterías. Golpeó su tenedor contra un vaso lleno de zumo de naranja. Jorge le tiró un pan para que parase, pero ella le tiró de vuelta un trozo de queso que había por allí.
Repentinamente, Tomás y Lodovica se levantaron de sus asientos. Él estaba rojo como un tomate, pero Lodo no. A ella no le avergonzaba casi nada.
-Les queremos anunciar que Tomás y yo estamos juntos de nuevo.
Alba empezó a aplaudir y los demás siguieron detrás de ella. Clara se empezó a silbar y muchos vítores salieron de aquella mesa. Un camarero les tuvo que pedir que callasen. Luego Jorge empezó a tirarles arroz a los dos, incluso cuando había pasado media hora.
Todo el mundo les hacía preguntas, estaban muy contentos. Alba nunca había visto una relación tan bonita como la de ellos. En un momento dado, Mechi preguntó:
-Pero, ¿no es un poco tarde?
Xabiani le tapó la boca.
-Nunca es tarde para el amor.-Dijo Alba serenamente mientras miraba a Facu.
Nada como un funeral para unir a la familia-PT2
Esa noche había sido una verdadera Odisea dormir para Alba. Facundo ocupaba todos sus pensamientos y la española se preguntaba si hubo algún momento desde que se enamoró de él que no fuera así. Definitivamente Lodovica y Tomás se habían reconciliado. Otra razón por la que Alba no pudo dormir. Estaba saliendo el sol, así que Alba decidió levantarse pronto-una ducha fría no le vendría nada mal-además si no se levantaba ahora, no lo haría nunca.
El cielo ya no era gris pálido, estaba oscureciendo. “Genial” pensó Alba. Este viaje a Buenos Aires era el peor de todos los que había hecho. Se puso la ropa que iba a llevar para el funeral, aunque sería en unas cuatro horas. Le deprimía mucho, pero no iba a vestirse de rosa fosforito…
Alguien tocó la puerta y Alba fue a abrir.
-Aaaaaalbi…-Era Clara, no cabía duda.
La rubia pasó y detrás de ella una Lodovica con una sonrisa radiante, cosa extraña el día de un funeral. Cande y Stephie también entraron. Ya estaban todas juntas. Como en los viejos tiempos. Se sentaron todas en la alfombra y, después de recordar al difunto, empezaron a cotillear. Obviamente, Lodo fue la primera en contar las novedades.
-Chicas, ¿adivinan qué pasó anoche?-Preguntó Lodo deseando que sus amigas mostraran interés.
-A ver, déjame a mí. ¿Te reconciliaste con Tomás?-Dijo Alba sarcásticamente.
-No…Espera, ¿cómo sabes?-Lodovica estaba desconcertada.
-Creo que las paredes acá son de cartón…-Dijo Candelaria.
-¿Por qué dices eso?-Preguntó Stephie.
-Digamos que Clara y Dieguito se lo pasaron re piola anoche…-Respondió la pelirroja.
Todas rieron y Clara se puso roja por un momento, hasta que recordó lo que Martina le había contado anoche.
-Alba, te toca. ¿Qué pasó anoche con Facu?-Soltó Clara.
La española estaba de piedra, no sabía qué decir. En cambio, había una chispa de curiosidad en los ojos de sus amigas.
-No pasó nada.-Respondió cortante.
-Ya, claro…-Dijo la italiana sarcásticamente.
-Alba, por favor, dilo.-Rogó Stephie
-Sí Alba, sino ya me voy a hacer cargo de que Facundito me lo diga…
Suspiró, debía contarles todo. Cuando terminó de contarlo hubo un silencio enorme.
-Alba una pregunta…¿tus papás son hermanos?-Dijo Lodovica.
Ella le tiró un cojín a la cara.
-Alba, prácticamente se ha declarado. Si un pibe me dice eso a mí, al segundo estoy en su pieza.-Dijo Clara.
-Bueno, Facundito tampoco es un genio con las mujeres. No te hagas problema Al, yo voy a hablar con él.
-Y no te guardes estas cosas, al final vas a explotar.-Le aconsejó Stephie mientras se levantaba, pues ya era la hora de desayunar.
Las chicas bajaron, desayunaron con el equipo y se dirigieron a la funeraria. La familia de Alberto estaba allí, también sus amigos, compañeros de otras series que hizo…Habría al menos doscientas personas en aquel lugar para darle el pésame a la familia. Después, fueron a enterrarlo. En todos los funerales que Alba estuvo, nunca vio uno tan bonito. Todo estaba lleno de flores y el lugar donde lo enterraron también. Al menos él tuvo una buena y larga vida. Al menos cumplió sus sueños.
La vuelta al hotel fue muy animada, todos recordaban hazañas de Alberto. Cuando llegaron, comieron juntos y luego fueron a cenar por ahí. Facundo se las arregló para sentarse al lado de Alba, pero esta no le dirigía la palabra, así que a él se le ocurrió una idea. Sacó su teléfono móvil y empezó a escribir. A Alba le había llegado un mensaje. “¿Es una sonrisa lo que veo?”, era de Facundo. Alba sonrió automáticamente y Facundo se sintió orgulloso, pero continuó escribiendo. “Perdóname, soy un estúpido. Quiero decir, ¿a quién se le ocurre decir esas cosas cuando hace dos años que no nos vemos? Pero bueno hermosa, vos siempre supiste cómo era yo y todavía sabiéndolo, te gusto. ¿Está todo bien?". Alba no podía resistirse, tenía que ceder. “Todo bien” respondió ella, seguido de un “A las 20:00 en mi habitación”. Facundo sonrió, no se lo podía creer.
NADA COMO UN FUNERAL PARA UNIR A LA FAMILIA
“Tengo que apagar el teléfono antes de irme a dormir” pensó Alba mientras sacaba un brazo de las sábanas. El móvil estaba demasiado lejos, así que tuvo que sentarse, saliendo de la comodidad de las mantas. Era primavera y los pájaros cantaban a pleno pulmón, pero es difícil apreciar eso cuando tienes otras cosas que hacer. Es difícil apreciar la felicidad de tu alrededor cuando tú ya eres feliz. Eso es lo que Alba entendería en unos momentos.
La vida de Alba dio un giro con Violetta y no había parado desde entonces. Participó en un par de programas de famosos antes de convertirse en chica Almodóvar y había sido nominada a un Goya por ello.
Le costó un poco apretar el teléfono verde en su pantalla táctil, pero al fin lo consiguió. Era Lodovica. Hacía cinco años que la serie había terminado, pero ellas seguían en contacto. De hecho, dos semanas atrás Alba la había llamado para felicitarla por su cumpleaños, pero esta vez no iba a ser un cumpleaños la razón de la llamada.
-¿Sí?-Atendió Alba con voz ronca.
-Alba, soy Lodo.-Su voz era casi inaudible, estaba rota.
-¿Sabes qué hora es?-Dijo Alba bostezando.
Un sollozo al otro lado del teléfono hizo que se despertara inmediatamente.
-Alba…Alberto falleció…
-¿Qué? ¿De qué hablas?
-Alberto, Antonio en la serie.
Alba cayó en la cuenta. Conocía tantos Albertos que ya se había olvidado de ese. Su corazón empezó a latir fuerte. Alberto Fernandez de Rosa. El actor de Antonio. Muerto.
-¿Qué vamos a hacer?-Preguntó Alba después de un minuto en silencio.
-El domingo es el funeral. Van a ir todos, incluso Tini, que está de gira.
Si iba Tini, Mer iba, así que Xabi también, o sea que Jorge y Stephie estarían allí, por lo tanto Clari y Diego también y Cande y Facu más de lo mismo. Si Cande va Samu también lo hace y por consecuente, Ruggero.
No podía faltar, además Alba había aprendido mucho de Alberto. Todos lo habían hecho.
El viernes por la noche Alba ya estaba en el avión, así que la mañana del sábado llegó.
En Argentina era otoño y un manto de nubes grises cubría el cielo de Buenos Aires. “No hay pájaros cantando” pensó Alba. No habría muchos cantos de aves en este viaje.
Llegó al hotel donde iba a estar el antiguo equipo. No solo actores, los guionistas, productores, maquilladores y demás también estarían allí. “Nada como un funeral para unir a la familia” pensó Alba mientras entraba a su habitación.
La planta entera estaba ocupada por el equipo de la serie, era como volver a grabar. Se metió en su habitación y una vez que estuvo instalada, salió al pasillo.
Allí estaban, todos los que fueron alguna vez su familia. En realidad, nunca dejaron de serlo. Los actores fueron los primeros en saludar a Alba, incluso Facu lo hizo. Luego los demás.
Este no fue un saludo como el del año pasado cuando se juntaron todos en una gran cena, ahora no había alegría. Todos estaban sombríos, aunque Alba también había estado un poco así la última vez y todo por culpa de Facundo. Nunca se presentó. Fueron todos, excepto él.
Alba siempre estuvo enamorada de él, y según los demás, él de ella. Pero nunca se dieron las circunstancias correctas para intentarlo. Quizás si alguno hubiera sido lo suficientemente valiente para declararse. Quizás si el mundo no girara.
Fueron todos juntos a cenar al restaurante del hotel y a contarse las novedades. Jorge y Stephie disfrutaban de su vida de casados y seguían actuando. Mechi y Xabi se acababan de comprometer. Tini estaba de gira para promocionar su nuevo disco, Cande estaba en una gran compañía de teatro. Samu daba clases de baile a niños de las favelas de Brasil. Toti era ahora director de cine. Clari y Diego hacían una serie en España. Lodo acababa de lanzar su nueva línea de ropa y finalmente, Facu estaba en un reallity show de baile como juez. Todos tenían cosas que contar, pero no podía quitarse de la cabeza a Alberto. Un infarto no es una forma justa de morir.
Se fueron a dormir pronto porque el funeral era por la mañana y Alba se dirigía a su habitación. Antes de entrar se dio cuenta de que Tomás y Lodovica estaban en la habitación de al lado. Estuvieron juntos una época, pero Lodo volvió a Italia y la distancia juega malas pasadas. Seguro que se estaban “reencontrando”.
La española abrió la puerta, pero no iba a ser tan fácil entrar.
-¡Alba!
Era Facu. Alba tomó aire profundamente y se giró.
-Dime.
-Eh…yo te quería hacer una pregunta.
Alba solo asintió.
-Te vi en tu última película y estabas impresionante. ¿Te tiñeron de rubia o era solo una peluca?
-¿Esa era la pregunta por la que no puedes esperar?-Dijo ella sonriendo. Era imposible enfadarse con él, pero no lo olvidaba, seguía resentida por lo del año pasado.
-Escuché rumores.-Se aclaró la garganta.-Rumores que dicen que vos y el protagonista de la película están juntos.
Alba ladeó la cabeza y lo miró con curiosidad.
-No empecemos, ¿vale? El martes me vuelvo a España.-Le dijo Alba cortante. No tenía ganas de empezar de nuevo con él. No tenía ganas de llorar de nuevo por él. No tenía ganas de que el arcoíris se destiñera.
-Pero Alba, vos sabes lo que podría ser. ¿Te imaginas? Todo lo que siempre quisimos.
Alba iba a replicar cuando Mechi y Tini llegaron al pasillo agarradas del brazo y riendo. Los cuatro quedaron en silencio.
-Bueno Tinu, mejor nos vamos.-Dijo Mercedes con una media sonrisa.
Mierda. Ahora todos pensarían lo que no es. “No puedo volver a pasar por esto, debo cortarlo de raíz” pensó Alba.
-No, ya me voy yo.-Dijo la española mientras se metía en su habitación y cerraba de un portazo.