Non tutto va riempito di parole.
Il silenzio è lo spazio in cui le cose trovano senso.
Ascoltare davvero richiede presenza, e a volte è l’unico modo per capire.
Tony Servillo

seen from Qatar

seen from United States

seen from Russia
seen from China
seen from United States

seen from Germany
seen from United States

seen from United States

seen from Italy
seen from United States

seen from Australia
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Germany
seen from Brazil
seen from United Kingdom
seen from Russia
Non tutto va riempito di parole.
Il silenzio è lo spazio in cui le cose trovano senso.
Ascoltare davvero richiede presenza, e a volte è l’unico modo per capire.
Tony Servillo
❝ Di chi sono i nostri giorni? ❞
— Paolo Sorrentino, La Grazia
La gran belleza (2013)
LA STRANEZZA
LA STRANEZZA di Roberto Andò
1920: Luigi Pirandello torna in Sicilia e conosce due attori amatoriali, Bastiano e Nofrio.
Osservando il loro modo di fare commedia, Pirandello rimane rapito e profondamente interessato da una rappresentazione costretta, per uno scontro tra platea e attori, a passare da toni più leggeri alla tragedia. Nel 1921, a Roma, alla prima di Sei personaggi in cerca d'autore, sono presenti anche Bastiano e Nofrio, inconsapevoli di ciò cui stanno per assistere.
Un Pirandello inedito, interpretato da Toni Servillo, per la prima volta accanto ai comici Salvatore Ficarra e Valentino Picone.
the situation
La Grazia
Paolo Sorrentino ha acertado por completo de la manera más elemental: se ha sobrepuesto a sí mismo, y en su más reciente film "La Grazia", ha dado un salto mortal en el trapecio conteniéndose de todo aquello que con brío desbocado trató de plasmar en su anterior "Parthenope", y que ahora atempera para abandonar aquella especie de "resolución coral", y se concentra en la contemplación, en la reflexión vital, común, mundana, aquella que pertenece a cualquier ser humano.
Esta reflexión la ejerce aquí especialmente un Presidente de la República Italiana falso (Tony Servillo en plan fenomenal, como siempre) que entre la nostalgia por su viudez y la responsabilidad de su cargo, no parece tener otra ambición que lucubrar, con manida insistencia y pesadumbre algo impostada… hasta que los hechos le enfrentan a una auténtica crisis existencial: su hija y principal asesora le insiste en firmar una ley para permitir la eutanasia, mientras que un colega político y amigo de muchos años le presiona para que otorgue indulto a una mujer que ha matado a su abusivo marido. Además su mejor amiga se niega constantemente a revelar la identidad de la persona con la que su esposa le fue infiel hace más de 40 años.
Así, Servillo es un presidente que más que un dignatario con plenos poderes, parece un recluso en su castillo, con todas las ganas de huir ya de esa prisión. Pero Sorrentino mantiene hasta el final su "condena", llevándolo de lo material a lo espiritual y viceversa, ya sea husmeando chismes ordinarios entre la ralea o bien deliberando profundas ideas con el mismísimo Papa.
Este cambio de tono que el director italiano ofrece en su nueva cinta (comparada con la mayor parte de su exuberante, sensual y socarrón currículum formal) está acompañado como es costumbre en Paolo, por una fotografía impresionante, que es como una elegante envoltura de regalo, sobria pero finalmente espectacular, para un obsequio que se entrega desde el alma, y que como tal llega hasta el alma misma, ya sea produciendo momentos de emoción elevada, lo mismo que eventuales transgresiones chocarreras, y un humor sutil que lo permea todo, y que es sostenido por la maestría interpretativa de los protagonistas (la escena de la "confesión" que le hace su amiga es un auténtico portento de sensibilidad silencioso. La del canto junto a los guardias veteranos de los Alpes la iguala, a todo pulmón).
El falso Presidente de la República Italiana se debate en la duda durante prácticamente toda la historia, poniendo de manifiesto que aún con todo el poder en sus manos (o quizá también debido a ello) las decisiones fundamentales, las que involucran nuestros principios y procederes, nunca llegan con comodidad, ni son completamente asequibles. Sorrentino nos lo muestra de la manera más sensible (y dados sus antecedentes, con una formalidad que raya en lo austero), pero lo logra con solidez. Con la solidez de un sobresaliente autor del cine contemporáneo, nada menos.
Consiglio solito per gli appassionati di cinema,un film troppo sottovalutato per la bellezza ed intensità. Assolutamente da non perdere cast superlativo.
"Loro" - "Loro 2" di Paolo Sorrentino, con Tony Servilo.