Cuando coges el críptex, veo tus ojos llenarse de lágrimas, y esas palabras que me dices, hacen que sienta un escalofrío. Mi abuelo murió a los 87 años. Tuvo una vida plena y feliz, pero siempre tuvo en su pesar que no pudo ayudar a su amigo lo suficiente. Desde donde quiera que esté, tal vez hoy pueda estar en paz, al ver que he podido hacer lo que Gerald le pidió que hiciera... Ella es el Destino, el destino que hizo que Gerald lo dejara en manos de mi abuelo, que mi abuelo lo dejara en las mías, y que ella me buscara a mí para que lo dejara en las suyas. Con la esperanza de que mi abuelo haya hallado esa paz, y que el mal de esa Lanza no se cobre más vidas, sonrío-. El Destino es hoy.