Llegaste con tu sonrisa sincera, con tus ojos grandes, tu cabello enmarañado, tus locuras, tu cara de niño travieso y le diste alas a la imaginación, los sueños, el amor...
Arribaste a mi vida e hiciste volar mi imaginación, se extendieron mis alas y en libertad volé junto contigo para planear entre nubes de algodón, estrellas, luceros y la dulce luna de una noche recién estrenada de otoño.
Alma mia, corazón mágico, gracias por los sueños, te amo.
Leregi Renga












