That was the best Season of She-Ra 💗 To celebrate five season of She-Ra, I want to show you our collab that we created tougher with my friends ✨✨✨ My dear @shironi_cchi always said that I would be a perfect GLIMMER 🌟 So... here I am ✨✨✨
So, guys I’ll posts some things abt McFLY in this blog either bc I lost my another account with all the edits that I made and start a new one account is kind complicated rn, so I decided make a double fandom edits here and I hope who follow me and like my edits abt little mix can enjoy of mcfly too ;) thk u
{ Disclaimer: Basado en personajes y tramas de @thegoldenyearsrp. Escrito porque @answrth me golpeó con feels Karty y ellos son mejores que todos tus faves juntos. Bye. }
Al ser enviado a Azkaban, su padre prefería pretender que nunca había tenido un hijo. Sabía lo sobreprotectora que era su esposa con Barty, por lo que prefería que ella no lo visitara en la prisión mágica. No contaban con que cierta pelirroja aún lo frecuentaba.
Katherine Ollivander no era ajena a las actividades de Barty Crouch. Esa era la razón por la que habían comenzado a hablar después de todo. Además, ¿Quién era ella para juzgar al joven Crouch? La pelirroja sabía muy bien cómo era crecer en la sombra de una familia importante. Que la gente espere cosas de tí sólo por tu apellido. Esa era la base de su amistad; los dos podían ser ellos mismos sin temor a ser juzgados. No importaba qué tan cruel pudieran ser sus comentarios, Barty jamás la juzgaría. Vaya, ni siquiera la molestó cuando dijo que era una lástima que el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras porque era guapo y no había tenido oportunidad de ponerle las manos encima. Se preocupaban el uno por el otro, a su retorcida y extraña manera.
Era bien sabido por todos que Azkaban era un lugar horrible, pero no por eso dejaría de visitar a Barty. Prefería no avisar a nadie de sus visitas, pues no estaba de humor para ser sermoneada por su familia y conocidos.
Nunca iba a visitarlo con la manos vacías; siempre llegaba a la prisión con algunas botellas, cigarrillos e incluso dulces, con tal de animarlo un poco. Aunque solo habían pasado un par de meses, se veía mucho más pálido y delgado que de costumbre. Además, sus ojeras eran cada vez más pronunciadas.
Cuando la guerra terminó, Katherine comenzó a viajar, cada vez más lejos de Inglaterra. La única razón por la que volvía era su abuelo y Barty.
Aún le resultaba extraño ver a la mayoría de sus ex-compañeros de clase persiguiendo niños por las calles cuando su única preocupación era viajar. Fue preccisamente durante una de esas excursiones que lo conoció o, mejor dicho, lo reencontró.
Durante su último año en el colegio, los alumnos de Hogwarts visitaron Drumstrang. Fue ahí donde conoció a Damyan, quien era un año mayor. Mentiría si decía que no había sido un sorpresa toparse con él de nuevo. Por cómo termino el viaje a aquél colegio, no volvió a escuchar de él, hasta ese día.
Era tal como lo recordaba. Si algo le gustaba de él era que, de cierta forma, la entendía. La alentaba a decir lo que pensaba, sin importar que tan sarcástica pudiera ser. Compartían el mismo sentido del humor.
Después de un par de meses, decidieron comprar una casa en Londres, aunque era poco el tiempo que pasaban ahí debido a sus viajes. Hasta que algo pasó.
Era día de visita en Azkaban. Por supuesto, ella no había llegado temprano. Ni Kath ni Barty eran personas matutinas — Despierta, Crouch. — Le llamó, golpeando los barrotes de su celda, solo para molestarlo. — Levanta el maldito trasero, tengo algo que decirte. — Además de Damyan, nadie más lo sabía todavía. No tenía intención alguna de decirle a sus padres pues, ¿Cuándo realmente se habían preocupado por ella? Incluso después de que su hermano había sido asesinado, no hablaban de otra cosa que no fuera su primogénito y Katherine siempre estaba en segundo plano. Su abuelo era un asunto completamente diferente; le darían la noticia el fin de semana.
Dejó al chico tratar de adivinar cuál era la noticia, después de entregarle las proviciones que siempre le llevaba. Sabía que nunca acertaría, pues ella misma había pasado años diciendo que aquello nunca pasaría. Hasta ese día, Crouch no deja de hacer chistes sobre cómo alguien al fin pudo seguirle el paso a Katherine. Cuando le dijera, no dejaría el tema de lado, nunca.
— Adivina quién está embarazada — Katherine estaba recargada contra los barrotes, con una mano en la cintura. Como supuso, Barty comenzó a reír a carcajadas, creyendo que era una broma. Incluso por fin se había acercado a los barrotes, — Y eso no lo único. Son dos. Ya sabes, go big or go home — Agregó, encogiéndose de hombros. Si bien siempre había dicho que jamás tendría hijos, muchas cosas habían cambiado desde sus años en la escuela. Y si algo había aprendido de sus padres era precisamente eso: Como no ser buenos padres. Realmente no tenía idea de cómo lo haría, y seguramente pediría ayuda a los elfos de su abuelo porque el solo pensar en pañales y esas cosas le daba náuseas, pero estaba segura que nunca haría sentir a los bebés como sus padres la habían hecho sentir a ella.
Claro que el estar embarazada no significaba que fuera a casarse. No lo necesitaba, y no había poder humano que pudiera hacerla ponerse un ridículo vestido blanco, e invitar a un montón de gente que ni siquiera le agradaban. Había cosas que nunca cambiarían.