VIVIENDO "COCO" (Especial “día de muertos”) parte 1
Término de hacer maletas para emprender una nueva aventura. En esta ocasión nos fuimos a Michoacán ¡Si señores!
Durante estos últimos siete años había querido tanto pasar “día de muertos” en este hermoso Estado, pero debido a los eventos de inseguridad y narcotráfico que han lastimado tanto al lugar, me había visto en la necesidad de aplazarlo. Por ende, poco a poco se convirtió en ese “gran viaje” que deseaba algún día realizar pero que veía muy lejano llevarlo a cabo.
Y de pronto apareció la película de “Coco” y se convirtió en esa “gota que derramó el vaso” para empezar esta experiencia.
Encaminada no dejaba de recordar aquellos fragmentos de la película que me hicieron sentirme tan mexicana, orgullosa de mis raíces y llena de nostalgia. Me imaginaba llegando a esos panteones familiares, con tradiciones intactas y mucha exclusividad. Incluso he de confesar que me atemorizaba que mi presencia generara incomodidad al volverme una intrusa.
Mi recibimiento: el maravilloso centro histórico de Morelia, que aparte de contar con una magnífica arquitectura barroca, destacaba por su viva decoración alusiva a la festividad de “día de muertos”. En el jardín central podías observar un gran altar con abundantes platillos, flores de cempasúchil y una circunferencia repleta de tapetes de aserrín de colores formando “catrinas” de múltiples personalidades.
Continuando el recorrido había diversos negocios comerciales y museos que tenían su propia decoración abierta al público en general. En las cuales podías observar diferentes concepciones del mismo festejo aportando a los colores turísticos de Michoacán.
Terminando el recorrido en el centro histórico, busqué consumir algún platillo tradicional, con la intención de degustar diferentes ingredientes y sabores.
Y me presentaron los “uchepos”, unos deliciosos tamalitos de elote de sabor inclinado al dulzor, bañados en crema ácida y espolvoreados con queso cotija rallado. He de decir que fue una grata experiencia ya que la combinación de sabores dulces y salados siempre han sido mi delirio y estos cubrían exitosamente mi gusto. Lo que sí he de aconsejar es consumirles con “el barrilito vacío” ya que pueden llegar a caer “pesados” por la elaboración de la masita.
Hasta ahora la imagen de Michoacán va de “ensueño a mejor” y todavía no llegamos a presenciar la festividad de "día de muertos" en sí.