Positivos por naturaleza, mi primera ultra.
Siempre he oído que la gente es demasiado negativa y que hay que conseguir frenar ese comportamiento. Yo, en dos días he llegado a la conclusión de que la raza humana es positiva por naturaleza.
Después de estar lesionado y no poder participar en la edición del año pasado decidí que era hora de afrontar la prueba reina del trail running en Mallorca, la UMSdT con 112km y +4500m de desnivel positivo. Era la fecha perfecta puesto que coincidiría con mi cumpleaños. ¿Qué mejor manera que estar corriendo entero el día que cumples 36?
La preparación para esta prueba ha sido una verdadera ruina. Entre fascitis y tendinitis me presenté a falta de 45 días con escasos kilometros en mis piernas. Bien, perfecto, pero no hemos venido aquí a quejarnos o a poner excusas baratas ya que podía correr y nadie me obligó a ir a Andratx para tomar parte de la salida.
00:00 - 0km - Andratx. La suerte ya está echada.
Es el momento de la salida y fue un alivio dejar de lado la espera ya que había ganas de acabar con tanta tensión previa. Demasiadas semanas de dudas con el equipo, amigos y compañeros de entrenos sobre tiempos, clima, material, estado de forma y ánimo. Suena el Carmina Burana y sólo veo caras con una sonrisa de oreja a oreja, poco parecen importar en ese momento los 112km que quedan por delante. Muchas caras conocidas, me junto con la mayoría del CSR y mi buen amigo Chencho para disfrutar de este momento cuando de golpe empezamos a movernos. Mucho ruido y muchísima gente en una salida que me puso la piel de gallina, a pesar de buscar a Anto Tejado y Guiem Bauzà que han venido a verme salir, no consigo verlos pero sí que veo a Pau Verd que me da ánimos. El estruendo ya empezaba a sonar lejano y era hora de los típicos comentarios entre risas del tipo “Vamos, que ya queda poco!”.
La primera parte de la ultra transcurre por un asfalto de sube baja que sirve para empezar a estirar el pelotón, y habría servido de no ser porque los de cabeza se pasaron el primer desvío y al deshacer el error se montó un tapón considerable que nos tuvo unos minutos parados. Menuda la cara la nuestra al ver cientos de frontales en dirección contraria. Acaba el asfalto y es hora ya de darle al trail, así que saqué los batones que aguantaron fuera hasta casi a 5km de meta. El ritmo al principio fue lento y bastante cómodo ya que eramos unos 750 corredores por un camino de a uno y los tapones eran constantes. Uno de ellos nos retuvo unos 25′ por culpa de un árbol que impedía el paso. A partir de ahí, empecé a rodar a ritmos más altos junto con mi gran compañero nocturno, compañero CSR y amigo Joaquín. Recuerdo esos kilómetros iniciales con una sonrisa. Maza y yo íbamos de cachondeo y de charloteo a trote muy cómodo pero quizás algo preocupados con el tiempo de corte ya que los parones nos habían hecho perder más de media hora. Uno no puede dejar de mirar de vez en cuando hacia atrás para ver esa hilera de luz blanca que te persigue como si de una serpiente luminosa se tratase dejando una imagen simplemente espectacular.
03:25 - 18.7km - Estellencs. De momento sin sueño.
Llegamos al primer avituallamiento 5′ antes del corte oficial (que evidentemente tuvieron que ampliar 30′ más) y lo de siempre en estos himpases, un poco de agua, coca cola, algo de sólido y todo listo para seguir trotando. Se puede decir que esta es una de las zonas más suaves de toda la ultra, mis sensaciones son muy buenas y sigo de cháchara con Joaquín y de paso vamos mirando la clasificación para ver como van los nuestros. Como no, Pedro y Jaime volando. Los dos vamos a buen ritmo y disfrutando del placer de correr por una pista muy agradecida escuchando las olas del mar a escasa distancia, porque sí, lo bueno de correr en Mallorca es que puedes disfrutar de la montaña y del mar en un mismo escenario.
06:05 - 36.6km - Port d’es Canonge. De la noche al día
Vamos manteniendo el ritmo esperado y los cortes dejaron de preocuparme, sabía que nuestro ritmo era suficiente y habíamos pasado el corte de Estellencs, sin duda el más justo. Volvemos a reponer fuerzas en poco tiempo, y de milagro que me había reservado medio litro de agua ya que en el avituallamiento se quedaron sin agua. Sí, increíble pero cierto.
Sin mucha más demora empezamos el camino hacía Valldemossa. Personalmente estaba algo preocupado por llegar antes de las 8 de la mañana al siguiente punto para evitar encontrarme taponado por los 1.200 corredores que saldrían de la TMSdT, así que decidí que debía apretar un poco por lo que Joaquín y yo nos separamos. Hasta este punto ya llevábamos unos casi 40km de lo más divertidos.
Durante la subida llego el esperado amanecer. En mi mente antes de la carrera creía que este momento lo vería más adelante, supongo que a la altura d’Es cami de s’Arxiduc (demasiado optimista viendo como me fueron los primeros 40km). Tuve que pararme 30 segundos a disfrutar de la vista. Entre rampa y rampa encontré a Pipo, otro CSR. Nos fue muy bien porque estábamos más o menos con las mismas fuerzas y ganas, y el apoyo mutuo fue bestial para poder llegar a Valldemossa 20′ antes de la salida de la Trail.
07:40 - 45.3km - Valldemossa. Dejen paso
Pipo y yo no perdimos demasiado tiempo en el avituallamiento. Ahí ya me encontré con Fran (como ya de cachondeo conocido como “Fran no fisio”), otro CSR de los que tenía previsto hacer seguimiento al resto del equipo animando. Después de ánimos y fotos, más comida y más bebida, a por Son Moragues. Debo reconocer que no se me hizo nada dura, y mi ritmo debía de ser bueno porque no parábamos de avanzar posiciones. Pipo decidió muy inteligentemente reservar fuerzas quedándose un poco atrás, y no tardó muchos kilómetros en pasarme y dejarme atrás, un claro ejemplo que siempre hay que ir de menos a más.
El grueso de la Trail empezó a avanzarme quizás por el peor sitio, el camino de s’Arxiduc. Un caminito de piedras sueltas y muy estrecho donde es casi imposible ceder el paso sin pararse. Este fue el único momento que casi me sale una lágrima de emoción, y no fue por rabia ni pena, fue de felicidad y de saberse querido. Tres CSR, Toni Jimenez, Jose Jimenez y César, a pesar de estar empezando su carrera “al sprint” se pararon 30 segundos cada uno para preguntar sobre mi estado, si necesitaba algo de comer o si quería agua (César incluso para cantarme cumpleaños feliz). Me pareció de una empatía y un cariño tan grande, que no pude hacer otra cosa que emocionarme mientras que les decía que todo estaba perfecto y que corrieran, que los adelantaban por mi culpa. Poco después me pasó volando Miguel Moya, que no me reconoció y por suerte me escuchó cuando lo llamé. Creo que el grito de ánimos que me dio se escuchó en Pollença. Nuevos CSR que me muestran su aprecio a pesar de haber coincidido más que tres o cuatro entrenos como Sebastian Oliver o Juan Ferrer, que también se paran para ver como estoy.
Me siento dos minutos a ponerme vaselina para evitar rozaduras, algo tarde ya todo sea dicho, y a por la bajada más difícil. Antes de bajar, cuatro taraos disfrazados no paran de animar a los corredores, son parte de la organización y uno de ellos es Fran (este sí que es el fisio, “Fran fisio” para los CSR), una brazo y para abajo!. Me veo bien, lo único es que me empieza a molestar el abductor derecho. Entre curva y curva Estefanía me adelanta con gritos de ánimos, la veo muy fuerte y ya estaba seguro que haría un tiempazo. Mi historia sería bien diferente, pero ahí estaba afrontando Deià y a lo lejos ya veía a más CSRs, Borja y Pere brazos en alto. Que alegría tienen estos dos, me encantan, siempre positivos y listos para bromas. Gracias chicos!
09:55 - 58.3km - Deià. A por mi recompensa personal
En este tipo de carreras, una de las cosas que más valoras es ver a los que quieres al lado tuya, esperando horas sólo para verte pasar unos segundos y darte esos ánimos que tan bien te van. Sabía quien estaba en Sóller y quería llegar ya, así que comí bien y me hidraté bastante porque no quería que me vieran cansado.
Este tramo no tiene demasiado desnivel y es de los más asequibles. Mis sensaciones eran buenas y parecía que la molestia del abductor no iba a más. Con buen ritmo llegué al avituallamiento pirata, un hotel rural que nos sirve agua y naranjas impagables que lo hacen sin duda en uno de los puntos más queridos por los corredores. Es hora de afrontar la entrada en Sóller, un chute de cafeína, unos whatsapps para avisar que ya llego y a volar con una sonrisa!
La entrada al pueblo es siempre espectacular ya que hay gente por todo que no para de aplaudir, las calles están llenas y te van llevando hasta la plaza del pueblo y es ahí donde encuentro primero a Xisco, que para mi fue una sorpresa esperadísima. Con lo que me había apoyado, motivado, ensalzado y ayudado, sabía seguro que estaría conmigo en algún momento de la carrera. Esperamos a que pase el tranvía y hablamos de como va la carrera mientras sigo andando sin pensar en el tiempo ya que sabía que ahí me quería parar un rato. El siguiente en unirse es Guiem Bauzà con el que seguimos al trote cochinero entre risas y ánimos, a las que se apuntó Saray que también me esperaba en la plaza. Me quedé unos minutos porque me sentía súper contento y quería compartir eso con ellos. Después de muchas risas y besos es hora de ir al avituallamiento y me quedo más tranquilo al leer en el móvil que mi hermana está a la salida del pueblo. Soy feliz.
11:50 - 68.1km - Sóller. Maldito barranco
Este fue mi avituallamiento de descanso, aquí me senté unos 15 minutos a comer bien y prepararme para el sol y el calor y quería tomármelo con calma. Aquí estaba como voluntaria Lara y Caty que se portaron como siempre súper bien conmigo, mil gracias a las dos. Me mimaron como si de un hijo se tratara.
Hora de salir a ver a mi hermana, mi cuñado y a mi ahijada pero antes una dosis de sales (sí Caty, son sales… jejeje). Gracias a Carol que me hizo de asistencia en Sóller y pude reponer bien de sales y ya de paso ponerme algo de fisiorelax en las piernas. Más subidón de energía con la familia ahí fuera esperando, hablo ya más descansado y normal que me vean relajado y sonriente, pero es que tenía que quedar guapo para la foto con mi ahijada :).
Después del placer de ver a tanta gente querida es momento de afrontar el infierno. Pasado Biniaraix viene su Barranc con una subida infernal por cuestas y curvas interminables sin casi sombras donde protegerse. El sol aprieta muy fuerte y son muchos los que lo sufren a base de agotamiento e incluso vómitos. Parecía no acabar nunca y sabía que sería durísimo, pero escalón a escalón iba avanzando y sabía que debía tomármelo con calma. Mi cabeza empezaba a jugarme malas pasadas, ya sufría contando en lo que quedaba y con mi abductor, sólo pensar en el plano del embalse, la canaleta interminable, la subida al Coll d’es Prat, la subida al Galileu i su bajada interminable hasta Lluc para luego afrontar 18km casi de asfalto hasta meta… en fín, que la cabeza me intentaba retirar pero desde Valldemossa yo ya tenía decidido acabar, aunque fuera en 23:59.
Al final todo llega, y a pesar de que mi ritmo era muy lento y que estaba destrozado ya con el abductor machancandome, la cima pasó y ya veía el embalse. Un poco antes una pancarta que me resultaba familiar me hizo olvidarme de las dolencias, ahí estaban Toni Gari y Fran García de nuevo. Que bien me vino veros chicos… y más viendo la cara que llevaba a estas alturas, eso sí, siempre una sonrisa para aquellos que se molestan en darte ánimos, y para muestra un botón…
Es momento de afrontar el plano del embalse de Cúber, con el sol apretando de lo lindo y sin una sombra. En condiciones normales es un lugar para “volar”, pero en mi estado sólo puedo intentar trotar a un ritmo más alto de lo que entendemos por andar. Desde casa y mientras escribo esta crónica, reviso mi track y veo que tardé unos 45′ en recorrerlo, pero a mi se me pasó muy rápido. Acabando ya, escucho que me cantan cumpleaños feliz y mi sorpresa al ver como allí me espera Juan Manuel que me anima y me pone al día de como van mis compañeros de equipo y amigos, me cuenta que Jaime Perelló va como un tiro, y sinceramente, no me esperaba menos de él. Al llegar a pocos metros del punto de control estaba Carol que me cuenta lo mal que lo está pasando Edu, pero que sigue adelante. Por suerte va con Dani Massip, que es un toro y tiene cabeza y motivación para levantar a 4 muertos!
15:10 - 80.3km - Cúber. Pasos cortos y paciencia
Ramon Dukhas me vio con dudas en la cabeza, y su “piensa en verde Pep, piensa en verde, es todo cabeza y esto ya está hecho” me quitó las mínimas dudas que podría tener, así que un poco de pasta, más bebida, recargar para el camino y a por la canaleta. Ramón es uno de esos grandes, ahí lo tienes horas y horas a la pata coja sufriendo su esguince pero no deja de estar en el campo de batalla cámara en mano. Alguna foto me cayó fijo.
Me sentía sin fuerzas y me quedaban por delante aun un poco más de 30km, pero no quería pensar en números. Prefería pensar en subidas, sólo una grande y dos pequeñitas y estas en meta. Iba alternando trote lento con caminar, ya que el abductor y un nuevo compañero de viaje me estaba haciendo la vida imposible. Nota mental para la próxima, en cada avituallamiento hay que ponerse vaselina para evitar los roces, que manera de sufrir escozores tan inútiles.
Empieza la subida y no hay mucho que contar, fue una rutina de paso a paso muy constante, alguna conversación espontánea que otra y yendo con cuidado de como usaba las piernas. Pasitos cortos para no forzar las partes doloridas y sin prisas ya que era evidente por tiempos que no iba a llegar de día teniendo en cuenta mi estado. Lo bueno de ir dolorido es que muscularmente y de cardio vas sobrado, jejeje.
Poco que decir de la bajada del Coll des Prat y subida al Galileu. Llega la bajada por Ses voltes des Galileu i ya el dolor de abductor empieza a ser más que molesto. Busco solo pisar fuerte con una pierna para no sufrir y rezo para que no se me sobrecargue. Jugando y jugando con las piernas voy haciendo kilometros hasta la llegada a Lluc, incluso trotando en ocasiones a un ritmo de 7.
Es ver el santuario de Lluc y algo cambia, hay gente animando y a pesar de no poder con tu vida solo te sale sonreír. Me encuentro con Joana y me quedo medio minutito a hablar con ella para hacer un par de comentarios graciosos intentando subir el ánimo, y la verdad es que surgen efecto. Sólo queda comer un poco y enfilar el camino final.
18:45 - 94.8km - Lluc. Zombies matemáticos.
En el avituallamiento no veo a Carol, por lo que entiendo que Edu se ha retirado y me apena, estaba convencido de que acabarían por pillarme él y Dani Massip en algún momento. Edu tuvo una mala carrera desde el principio, pero estoy convencido de que el año que viene lo conseguirá; ánimo Edu!. Pero para mi era momento de seguir apretando hasta el final.
Enfilo la subida leve a base de palos, ritmo constante y jugando con los sonidos al picar el suelo, creando melodías de batería y tratando de mantener mi cabeza distraída ya que al no poder correr, no quería agobiarme. El problema es que agobiarse es irremediable y más cuando tienes tanto tiempo para pensar y hacer cálculos. Y así estuve gran parte del tiempo, tratando de acertar a que hora estaría llegando a meta, y no fue mal mi cálculo.
No sabía si habría alguien en meta esperándome, ni tenía ni idea como bajar a Palma ya que no me apetecía tirarme unas horas por ahí dando vueltas. Ya pensaba en esas cosas y dejaba pasar los kilómetros entre mucho andar y poco trotar. Por suerte Saray se ofreció a esperarme en meta para llevarme de vuelta a Palma, cosa que me tranquilizó y animó muchísimo. Me hacía mucha ilusión saber que alguien me vería cruzar la meta.
Y cayó la noche y Pollença que cada vez parecía estar más cerca y más lejos a la vez, los kilómetros no avanzaban y era casi desesperante. Me acordé de Olatz al escuchar el croar de las ranas, menuda ultra le salió, para quitarse el sombrero. Eran ya casi las diez de la noche y llego al cartel de 2km a meta y ya cansado de andar despacio (el abductor no me dejaba andar a ritmo normal) y del dolor, decido que es hora de apretar. Me pongo a correr a un ritmo de 6, y voy pasando muchísimos corredores que como yo hacía pocos minutos sólo podían caminar. Me siento bien y me olvido de las molestias ya que quiero llegar y cuanto antes.
La llegada es espectacular, a 500m entras en un zig zag de calles muy estrechas plagadas de familiares y amigos de corredores que no paran de aplaudir y gritar y es que ya queda menos porque el volumen de gente se hace más y más grande y empiezo a oír la música de la llegada cada vez más y más fuerte. Voy mirando así como puedo las caras de la gente sonriendo buscando alguna cara familiar y no tardo en encontrarla. Fue una sorpresa ver que había más caras conocidas. Ahí está Pere, que llevaba en danza con nosotros desde el día anterior y a los pocos metros está Martín, que se lanza a correr detrás mía cámara en mano para dejar inmortalizado ese momento. Son metros que van demasiado rápido y ahí están también Anto Tejado y Guiem Bauzà de nuevo con Daria y Solima y ya última curva para encarar meta, la veo! sí al fín la veo! Ahí está el reloj luminoso contando y el arco y la gente. Son unos 30 metros de calle estrecha plagada de aficionados donde también encuentro a los incansables Fran y Gari, y Joana de nuevo…
Me quito el frontal y me lo pongo en la muñeca, quedan escasos 5 metros y me paro, quiero entrar despacio, andando… me desabrocho la mochila para que se vea el logo de mi equipo Comando Sa Riera del que tan orgulloso me siento y únicamente me queda una cosa que hacer de mi carrera, esa pequeña cosa con la que llevaba soñando durante 22 horas y 9 minutos y la friolera de 112 kilómetros, levantar la cinta de finisher Ultra Mallorca 2015.
22:09 - 112.1km - Pollença. Felicidades Pep
Cruzo meta con Martín que seguía haciéndome el vídeo y veo a Saray en primera línea, pero aun no puedo acercarme a saludar. Me retienen en meta y menuda sorpresa me tenía preparada la organización gracias a las gestiones de Caty Pons.
Mensaje para Caty: “no olvidaré nunca este momento porque no sólo lo gestionaste sino que además lo grabaste.”
Toda la tensión ha pasado y es momento de besos y abrazos! Al fin puedo acercarme a Saray para darle miles de gracias por haber venido hasta Pollença.
Fin del viaje amigos… es hora de entrar a por una cerveza y descansar por fin. Menuda la cara que tengo… pero me encanta esta foto porque quería ver como quedaba después de la ultra y Juan Carlos (jcdfotografia) me pilló desprevenido. Después de hablar con él unos minutos sobre su nueva visita a Mallorca, salgo de la zona de corredores para ya poder abrazar como se merecen a aquellos que me esperaban en meta. Mil gracias a vosotros y a aquellos que me habéis animado en cualquier punto de la carrera, ya que esos ánimos han sido algo que no olvidaré jamás.
Y digo que somos positivos por naturaleza, porque a día de hoy sólo recuerdo los momentos buenos de la ultra, mientras que los malos sólo han quedado en indiferencia y estoy convencido que todos los que leéis estas lineas sois iguales.
2016? Dios dirá, pero si me preguntan hoy respondo que nos vemos en Andratx.
Track Movescount y Strava.












