Tú tranquilo, seguro que no toca
No soy mucho de gimnasios, y más de una bronca y algún que otro calambre me he ganado por no dedicarle más horas. Dicho esto y a pesar de ir pocas veces, escribo esta crónica por culpa de una de esas sesiones con Jaime Perelló con vistas a la Ultra Mallorca. Aun no sé cómo me convenció pero pocas horas después estaba haciendo la preinscripción para el sorteo de la CCC (UTMB).
Si soy sincero no conocía demasiado sobre esta carrera más de lo que había visto en algún reportaje y algo que me había contado mi amigo Chencho. La cuestión es que no había comenzado a correr la Ultra Mallorca y ya me había metido en un objetivo más grande.
Recuerdo perfectamente el plan de Jaime que me pareció estupendo. “Nos apuntamos al sorteo, no nos pillan y así vamos en 2016 mejor preparados.” Todo siguió según lo planeado hasta que vimos el resultado del sorteo y Jaime gana plaza para la UTMB y yo para la CCC. Las primeras horas de pánico escénico fueron para recordar y entre muchas dudas de si dejar pasar la inscripción, finalmente nos embarcamos en un nuevo reto. Nos iremos a Chamonix!
Pasa la Ultra Mallorca, la lesión de gemelo y ahí estoy entrenando duro y con calorazo a falta de poco más de un mes. Recuerdo esos entrenos terroríficos con César, Olatz, Joaquín, Pedro, Jordi, Mayans y como no, con Jaime y Chencho. No queda nada y así sin querer estoy esperando en el aeropuerto por un avión camino Ginebra y ya sin uñas en las manos.
El grupo de viaje está separado en dos rondas, Marcos y yo que hacemos la CCC y Jaime y Dani Muñoz que hacen la UTMB y deciden viajar un día después. Sin duda el grupo ha sido lo mejor del viaje. Desde el primer minuto post sorteo, Marcos y yo ya sabíamos que compartiríamos viaje y ha sido un auténtico lujazo de compañero de experiencia, un tío que ha viajado y vivido por medio mundo siempre tiene algo con que amenizar. Para que veáis como prometía la cosa, llegar al aeropuerto y ya nos tomamos una pinta de cerveza.
Viaje rápido y relajado y ahí estamos ya en coche camino de Chamonix. El trayecto fue muy diferente a como pensábamos, ya que cosas de la casualidad llevábamos a uno de los favoritos para ganar la UTMB en el asiento de atrás. No os negaré que poder conversar tranquilamente con Tòfol Castanyer y su entrenador Dani Salas sobre la carrera fue un puntazo, sobre todo al hablar de sensaciones de años anteriores, la llegada bestial de Tòfol en 2012 y porque no cuando Marcos hablaba de esos corredores que casi nadie conoce en Europa. Sí, él ya dijo que los yankees volarían y acertó!.
Primera noche y más cerveza, mucha más pasta y a dormir que el día siguiente sería divertido. Primero a por Jaime y Dani a Ginebra, luego a pasear por la feria del corredor y a por los dorsales. Menudo tute nos dimos, recuerdo que al volver a casa me arrepentí de no haber puesto el GPS en marcha para ver cuantos kms nos salieron andando. Pero bien, último día antes del gran día superado, sólo falta cenar bien y tratar de descansar.
La espera fue de esas que recordaré siempre, menudas risas que nos pegamos pero conociéndonos ¿Qué esperabais? Entre cachondeo imitando “Al Casta” y sus audios, fotos a los John Wayne en el sofá cama y anécdotas, se me pasaron volando las horas tanto que sin darme cuenta ya había dormido y estaba sentado en el autobús cruzando el túnel del Mont Blanc camino a Italia.
Antes de ir a la salida, Marcos y yo compartimos un café (lo del café italiano es para comentar aparte, como hacen para que esté tan bueno?) con dos compañeros de Mallorca, Marga que corría la CCC y Pedro que hacía el seguimiento.
09:00 – 0 km – 0h00’ – Courmayeur. Que suenen los himnos
Nos espera una carrera con muchísimo calor y así llevamos siendo alertados desde hace una semana por parte de la organización, pero eso ya da igual porque estamos con todo listo en la salida. Es hora del speaker, presto atención y es que La Marsellesa y el Fratelli d’Italia son de esas melodías que uno no puede dejar de pararse a escuchar. En este preciso momento me di cuenta de mi primer gran error al no haber mentido en mi previsión de crono. El haber sido sincero me había relegado a la tercera y última salida de las 9:20 y en principio creía que todo el mundo habría sido sincero y que estaría en mi nivel pero ya os digo que ni de broma. Sólo un vistazo rápido por los parciales para darme cuenta de que al final la mayoría está por delante de su nivel real. Me sorprende que a pesar de estar casi delante de mi cajón, hay apenas 100 personas por detrás de mí de los 1900. Debí haber hecho una previsión más optimista o bien colarme, pero decidí mi previsión conservadora después de afrontar la cruda realidad que me enseñó la Ultra Mallorca, y es que 100km de montaña son muchos kms.
La salida de Courmayeur fue fluida, mucho público y ruido a base de cencerros gigantes y sin darnos cuenta ya hemos pasado los primeros 3km y vamos avanzando subiendo por carretera. El pelotón sigue muy agrupado y por lo que veo estoy bastante atrás del pelotón así que es hora de apretar. Marcos comete el error de pararse a mear, como lo hace mucha gente ya que pararse ahora supone ponerse a la cola de la carrera cuando en nada se pondrá a fila de uno y es importantísimo ganar posiciones. Pensé “ya me cogerá”.
Vamos subiendo a fila de uno, el ritmo es el que es y no sirve de nada estresarse, es hora de poner el chip de reposo y reservar piernas para lo que vendrá. En el primer cambio de rasante pronunciado se montó uno de esos tapones que nos tuvo unos 12 minutos parados según mi GPS, es momento de hacer aguas menores. Me encuentro bien, voy comiendo y bebiendo y disfrutando del lugar. Unos franceses con la tontería de que van haciendo cachondeo no paran de recortar, pero bueno ya les pasará factura cuando haya que ponerse a correr.
Voy subiendo junto con Vicente, un chico catalán con el que voy conversando sobre carreras hechas y entrenos. Y subiendo y subiendo el terreno empieza a picar para arriba, decido concentrarme, dejar de hablar y empezar a clavar bastones. Poco a poco voy avanzando ya con la hilera de gente más fluida y sin dejar de mirar a todos lados hasta coronar.
12:28 – 10.4 km – 3h07’ – Tete de la Tronche. Mi primera vez a 2500m
No pierdo nada de tiempo y veo como la gente se para a hacer fotos, pero yo quería correr y no os lo negaré, mi gen competitivo me ve avanzando posiciones así que sin parar me tiro cuesta abajo. Quedo sorprendido del nivel en bajada que tiene la gente pero pienso que es cuestión de que estoy el 1700 de 1900. En Mallorca yo soy de los que peor bajan y aquí no paro de quitarme gente. El terreno es sencillo ya que son senderitos sin piedras y sigo impresionado de que la gente casi va andando, tanto que supero en una bajada de 5km a unos 200 corredores y tenía la sensación de ir reservando piernas. Me pregunto por donde andará Marcos, no espero que me de alcance ya que el tapón detrás habrá sido aun más largo que el mío. De vez en cuando miro atrás buscando montaña abajo, pero no alcanzo a identificarlo.
Entre refugio Bertone y Bonatti el terreno es llano con alguna subida y alguna bajada leve. Trato de ganar posiciones en las bajaditas y en los avituallamientos para plantarme ante la segunda gran subida. Llego a Bonatti con otras 50 plazas ganadas, no pierdo tiempo bebiendo y a seguir.
14:17 – 22.1 km – 4h56’ – Refuge Bonatti. Toda gran historia tiene un compañero de batalla
Antes de afrontar la gran subida toca seguir bajando hasta el avituallamiento de Arnuva. En ese tramo me encuentro con Jaume Martorell de Ermassets, no nos conocíamos hasta hacia unos minutos y no tenía ni idea es que me pasaría gran parte de la carrera junto a él.
Empezamos la subida, el calor es ya agobiante y así lo vimos con gente desfallecida por la subida. Se nota que vengo de entrenar en un Julio horroroso con temperaturas inhumanas y sobretodo con una humedad horrorosa, correr a más de 30 grados no me supone problema ya que es calor seco. Es sólo sol, se puede respirar sin problemas y nosotros seguimos con un ritmo bastante bueno avanzando posiciones. Jaume está muy fuerte, va tirando de mí y es de agradecer. Curva a curva con el sol a la espalda vamos pasando kilómetros y gente y ahora ya no me paro a mirar las maravillas de los Alpes. Maldito gen competitivo!
A falta de poco para coronar no puedo seguir el ritmo de Jaume y trato de mantener la distancia hasta llegar al majestuoso final de Grand Col Ferret. A pesar de ir más lento que Jaume, no dejo de pasar gente.
16:37 – 31.7 km – 7h17’ – Grand Col Ferret. A buscar a Heidi
Coronado el otro 2500 es hora de afrontar una de las bajadas con las que llevaba acojonado desde hacía meses, nada más y nada menos que 20km, un auténtico infierno para las articulaciones y para mis piernas.
Mi compañero de cruzada va lanzado y me lleva un minuto de ventaja, pero me ayuda mantener contacto visual. Al poco me doy cuenta que voy bastante relajado, es hora de apretar lo suficiente hasta alcanzarlo. Correr en compañía en estos casos es agradable y me siento muy cómodo, los kilómetros van pasando casi sin enterarnos. Vamos cruzando pueblecitos de ensueño con casas hechas con graneros, algo sencillamente espectacular. Me sorprende la gente totalmente volcada con la carrera, padres con niños sacando mesas al patio de sus casas con agua y té caliente y es que yo lo veo 2 minutos, pero algo me dice que llevan ya muchas horas y las que les quedan. Recordad que luego vienen los de la UTMB.
A medio camino de la eterna bajada toca un pequeño pitstop en La Fouly. Al ser bajada voy aprovechando para ganar posiciones, la carrera empieza a pasar factura a los trailrunners.
17:59 – 41.7 km – 8h38’ – La Fouly. Qué divertido, dos de dos.
Ya tenemos casi el maratón alcanzado. Siendo sincero, no tengo muchos recuerdos sobre la llegada al avituallamiento pero sí que recuerdo que empecé a notar que llegaba mi segundo gran error de la carrera. Y es que esta ha sido mi “dos de dos” en ultras, y no hablo de ser finisher, que también, y no hablo de no llegar al objetivo marcado, que también. Hablo de las malditas rozaduras!.
No estoy demasiado tiempo en el avituallamiento, pero veo que todo el mundo está tomando la sopa que da la organización. Sinceramente, son las 6 de la tarde, debemos estar a 25ºC y sólo veo que de los cazos de sopa sale vapor. No me apetece nada, pero hay que tomar algo y pruebo suerte. La primera cucharada me sentó como un puñetazo en el estómago, la sopa era muy especiada. La segunda cucharada ya no es tan dura y la tercera hasta me gusta. Pasaran los meses y la echaré de menos, os lo aseguro. Al acabar el plato ya tenía gula de otro, pero había que correr. Me acuerdo de Jaime y Dani, deben haber disfrutado de la salida desde Chamonix.
La bajada continua junto con Jaume d’Ermassets y entre conversación y conversación, entre cálculo y cálculo voy pensando que ha podido fallar esta vez para no evitar la maldita rozadura y es que hice todo lo que podía hacer. Cambié de pantalón y lo probé con una salida con calor de 47km, acabé casi un tubito entero de vaselina (era obsesivo, cada 2 horas me ponía desde justo antes del inicio de la carrera), y nada, que las pequeñas molestias volvían como el día de la Ultra Mallorca. Recé para que no fuera a más y así empezamos a subir hasta Champex-Lac.
20:29 – 55.7 km – 11h08’ – Champex-Lac. Empieza la noche.
Desde el primer momento para mi este punto fue el ecuador de la carrera, ya solo quedan 47km con tres grandes subidas. Me siento muy bien muscularmente, he comido muy bien y voy muy hidratado. El hecho de poder repostar agua cada 3-4 km en cualquier sitio ayuda, y que el agua no sacie (ya nos habían avisado de esto) para mi fue algo positivo ya que el mismo cuerpo cada nada te obligaba a beber. Muscularmente no siento que haya hecho un gran esfuerzo y siento que puedo apretar algo más. El único problema, el escozor.
Aprovecho para hacer la primera gran parada. Vuelvo a tomar de la sopa mágica, más embutido y sobretodo sentarme un rato. Sé que voy bien, pero sé también que queda muchísima carrera por delante. Me va súper bien que esté por ahí la familia de mi compañero porque puedo olvidarme por un rato de mi material. Es hora de decidir que hacer con la ropa. Hubiera podido cambiarme pero la temperatura no era suficientemente baja, así que decidí ponerme únicamente la bandana por el cuello y los manguitos, aviso a Jaume de que saldré andando y que nos vemos en nada (sé que él está más fuerte que yo y que no tardará en cogerme).
Al salir control sorpresa de material, toca mostrar móvil, segundo frontal y chaqueta impermeable. Todo correcto y ya de noche afronto con ganas la segunda parte. Puede sonar presuntuoso pero desde el momento de la salida sabía que acabaría la carrera y ahora más que nunca tenía clarísimo que llegaría a Chamonix.
No todos los corredores con los que uno se cruza son agradables, y lamentablemente me acuerdo haber conversado con uno que no paraba de menospreciar a los suizos que nos animaban sólo porque siempre le decían lo mismo y estaba cansado de los “allez, allez”. El resto de participantes no sólo nos encantaba sino que contestábamos siempre con un “merci” o un “grazie”. Pero bueno, hablemos de correr. En cuanto me alcanzó Jaume apretamos y por suerte, no volví a cruzarme con él.
Antes de empezar la primera de las tres subidas, que para mi fue terrorífica, una pequeña bajada nos ayuda a recuperar sensaciones después del parón. Comienza la subida, se me hizo larguísima, sin duda la peor para mi de las tres. No terminaba nunca y además había que ir de piedra en piedra, con mucho desnivel como escalones irregulares enormes. Revisando el track he podido comprobar que llegué a subir un kilómetro con un desnivel medio del 26%. Empecé a tirar mucho de bastones porque el escozor empezaba a ser ya muy notable. De vez en cuando me acordaba de Marcos, viendo mi ritmo empiezo a intuir que en breve me dará caza, quizás me haya pasado ya en el avituallamiento ya que había mucha gente y es muy fácil ni encontrarse.
Tardé demasiado en coronar y al final ya cedía plazas. Eso de empezar a andar a lo John Wayne no era demasiado cómodo, pero por suerte era momento de bajar. La bajada hasta Trient es un lujazo después de semejante tortura, y las rozadoras no me molestan tanto así que voy recuperando posiciones.
00:21 – 71.6 km – 15h01’ – Trient. Y hasta aquí aguanto compañero.
Ya no podía casi ni sentarme de las rozaduras y le digo a Jaume que tire sin mí. Evidentemente ya soy un lastre para su ritmo, y si bien queríamos ir acompañados durante la noche yo ya no me veía capaz. Más de 11 horas de carrera juntos, pero es hora de tirar de cabeza. Algo de sopa, más embutido, un café, me pongo música (primera vez en mi vida que corro con música en una carrera) y a por el segundo pico.
Voy muy lento subiendo, es muy frustrante porque me siento muy fresco de piernas, pero ir en posición de montar caballo no ayuda a mantener ritmo y las paradas constantes para dejar pasar a la gente me empiezan a minar la moral. Cada poco veo a corredores sentados mirando el móvil, no entiendo que hacen ahí parados pillando frío innecesariamente. A pesar de ser más inclinada (primer km al 28%), se me hace más llevadera por el tipo de terreno. Cada subida tengo dudas de como estará yendo Marcos. Me preocupaba que no me hubiera alcanzado porque estaba marchando demasiado lento, empezaba a pensar que quizás se habría retirado pero me parecía imposible siendo la CCC.
Y así sin querer el terreno empieza a llanear por lo que puedo intentar trotar. No es fácil, pero en cuanto se intuye la bajada mi ritmo ya empieza a ser mejor que el del resto y comienzo a pedir paso. No todos te lo dan, cosa que me jode porque hace unos kilómetros yo me paraba para que esos mismos pasaran. No entiendo como te planteas una carrera de 100km luchando posición por posición impidiendo pasar, pero bueno, ellos sabrán. La bajada empieza cada vez a ser más y más pronunciada y yo me voy lanzando más y más, lo que me sirve para recuperar todas esas posiciones perdidas en la subida.
03:37 – 82.1 km – 18h17’ – Vallorcine. Dónde está mi caballo?.
Vuelvo a sentarme un rato para reposar (el escozor ya es bestia, mucho más que en la Ultra Mallorca), más sopa, agua, algo de comer y vamos que nos vamos. Al salir de la carpa me sorprende el frío que hace, hasta el momento ni me había enterado así que decido apretar más fuerte. Sin duda se deben estar descojonando de mi, hasta yo ya hago bromas a los voluntarios preguntando si alguien ha visto mi caballo!.
Sin duda de las cosas que nunca olvidaré en mi vida es del momento anterior a afrontar la última subida. La escena es épica. Al frente intuyo la pendiente radical por la serpiente de frontales y también ayudado por la luna llena que nos vigila. La serpiente llega muy alto y muy vertical y mientras ando hacía mi último gran reto con la boca abierta empieza a sonar de mi reproductor el Carmina Burana, como si estuviera guardándose para ese preciso momento.
La subida comienza suave, con curvas sencillas que me recuerdan al Barranc de Biniaraix (sí señor Perelló, me recuerdan, pero no lo son!). Así como van pasando las curvas la subida se va complicando hasta acabar con escalones altos y mi desesperación llega al darme cuenta de que ahí donde acababan los frontales no era el fin de la subida sino un cambio de dirección hacía otra gran serpiente de luces. Lamentablemente esa sensación la repetí hasta tres veces.
Como en las anteriores subidas, tenía que seguir dejando pasar a los corredores, esos mismos que no me dejaron pasar en las bajadas estrechas. Pero no tenía sentido impedir lo evidente, así que a base de microparadas. Empezaba a notar el abductor cargado, supongo que por ir "escalando” a lo John Wayne, pero todo inicio tiene un final y por fin con el amanecer finaliza el ascenso. Ya sólo queda una bajada de 12km hasta la meta.
Poco que contar de la bajada, más que otra vez los mismos poniendo problemas para que los pasara en la bajada y ya a puntito de llegar al último control empiezo a hacer cálculos reales de la hora que creo que llegaré. Inicialmente mi objetivo era bajar de las 23h y yo ya llevaba 21h30′. Visto que no conseguiría mi objetivo, decido parar 15′ a contemplan como el sol comienza a iluminar el Mont Blanc y a pesar de que muchos me habían contado que era una gran postal, me impresionó. Tanto que tuve que hacer una foto y todo (la foto no refleja para nada la realidad :P). Cada vez tengo más claro que Marcos me ha tenido que pasar en algún punto de control.
Sentado tengo el último avituallamiento a la vista, así que me pongo en marcha.
07:25 – 93.3 km – 22h04’ – La Flegere. The Final Countdown.
Vuelvo a tomar por última vez un poco de sopa, esta vez mucho menos caldosa, algo de cocacola y a por el tramo final.
Durante la bajada coincido con muchos de los corredores con los que he coincidido durante la noche, esas caras ya son muy familiares. Me cruzo con Pedro, uno de los mallorquines con los que tomé un café en Italia hacía casi 24 horas que me da ánimos y me alegro cuando me dice que Marga también lo conseguirá.
No soy mucho de mirar el GPS, pero en estos momentos estaba como nervioso mirando el reloj ya que empezaba a morir y sabía que no llegaría conmigo a meta y así fue, porque se paró 30′ antes de meta.
La llegada a Chamonix es inesperada, creía que quedaba más bajada y ya me veía en el asfalto llano trotando. No sabía si quedaba mucho o poco cuando al poco veo la zona de recogida de dorsales, debe quedar poco más de un kilómetro. Chamonix duerme y hay poca gente en la calle pero los pocos que hay aplauden y animan con su Allez! Allez!. Miro atrás y veo un corredor a lo lejos y sé que no me dará caza y no me importa por la clasificación, pero sí por que quiero disfrutar en soledad de la entrada en meta así que sigo al mismo ritmo. Entre los pocos que habían por la calle principal de Chamonix me gritan, es Jaume d’Ermanssets que me anima y me da la enhorabuena con una gran sonrisa!! Que subidón, ha conseguido su objetivo!
A falta de 200m un corredor ha parado a coger a sus dos niños, así que me pongo a andar, ya veo el arco de llegada pero me paro a ver como llega junto a sus hijos, menudo momento que debió vivir. Esos 30 segundos se me hicieron eternos, así que empecé a trotar, última curva, a bailar como si fuera en avión y despegue!!! Lo conseguí!.
08:37 – 100.5 km – 23h16’ – Chamonix. Finisher.
Miro la pantalla y veo mi tiempo, me acuerdo de ese descanso de 15′ pero no me arrepiento de ese momento. Veo que he finalizado el 797 y no está nada mal saliendo tan atrás y con el problema de las rozaduras. Estoy satisfecho con el trabajo hecho, nunca dudé durante la carrera de que lo conseguiría pero no puedo decir lo mismo durante la preparación. Momentos difíciles entre entreno y entreno, con intercambio de whatsapps con Jaime Perelló contándole mis miedos.
Voy a por mis regalitos y me llevo un gran chasco... ¿no hay medalla finisher? ¿En serio? Me hacía ilusión y me conformo con mi prenda, la veo algo grande para ser M y dudo si pedir cambiarla, pero sabiendo que no estoy en España decido ni intentarlo. Entre la gente de repente aparece Marcos, acaba de llegar!!! Sorprendidos nos abrazamos y lamentamos no haber sabido que estábamos tan cerca, una llegada de los dos CSR juntos habría sido aún más bonita.
Es hora de descansar, beber algo (como no, una cerveza), brindar con Marcos sentados en un escalón, comer comentando la carrera, la experiencia. Estamos contentos, hemos acabado. Revisamos el móvil y veo que Chencho también ha acabado y con tiempazo!!! Enhorabuena Chencho!!! También reviso a nuestros UTMB, siguen en carrera y Jaime va volando! Dani debe de haber tenido algún problema porque va muy por detrás de su objetivo, pero sigue.
Es hora de volver al apartamento para descansar y me siento tan bien muscularmente que no me cuesta nada ponerme al volante. Aun me acuerdo cuando me metí en el coche de Saray al final de la Ultra Mallorca, no podían moverme, pero aquí había sido todo muy diferente.
Después de dormir 3h y descansar, de vuelta a Chamonix. Marcos y yo queremos pegarnos un buen homenaje y ver el ambiente. Jaime sigue en carrera después de un momento de esos de pánico donde casi abandona pero es un animal y ha venido a la UTMB para acabarla!. Así que decido ir a descansar un poco más para asistirlo antes de su última montaña.
02:00. Suena el despertador.
Lo primero que hago es revisar el móvil, Jaime pasará por Vallorcine sobre las 2:50 así que me pongo en camino que tenía 40 minutos de ruta.
Recordaba haber pasado frío en Vallorcine, pero esa noche estaba congelado a pesar de ir con forro polar y cortavientos. Jaime no me hizo sufrir mucho y apareció a los 10 minutos de esperar. Lo vi bien, ya estaba convencido de que acabaría! Después de hacerle de camarero y de contarle la subida que le esperaba le acompañé hasta el pie de la última subida. O él o yo estábamos muy dormidos, porque el mensaje no llegó como quería. Le conté que era una subida “tipo” barranc y él se creyó que era “como” el barranc. No me pitaron los oídos porque estaba durmiendo. Y sí, volví a casa a dormir 45 minutos más y a recoger a Marcos, había que ver llegar a los campeones!
Primero llegó Jaime tras algo más de 38 horas, me emocioné más viéndolo llegar a él que al llegar yo y es que 170km son demasiados kilómetros. Jaime, eres mi ídolo!. Horas después llegó Dani al sprint. Me sorprendió que tardara tanto, pero aun no entiendo como acabó. Se torció el tobillo en el km 20 (sí, en el 20) y corrió 150km con el tobillo hecho una pelota (cuando le vi el tobillo me entró la risa de nerviosismo) para acabar en más de 44h. Sin duda, un ejemplo de positivismo!
Vuelvo a casa con el trabajo hecho y bien hecho y con la sensación de que he cumplido todos y cada uno de los objetivos de este 2015. Acabé la Ultra Mallorca, acabé trekking sud de Cami de Cavalls y acabé la CCC de UTMB.
Además de objetivos personales me vuelvo con las experiencias. He disfrutado como nunca creí disfrutar de este grupo. Siempre siempre recordaré junto a UTMB a Marcos, Jaime y Dani. Equipazo!
Qué pasará en 2016? De momento, nos vemos en Montseny el 10 de Octubre. Me tocan 55k con 4000m positivos. Y ya si eso, me mantendré lejos de los gimnasios, no sea que me digan eso de “tú tranquilo, que no nos toca”.