La inmortal
Siempre me creí el fuerte de la historia, el que podía esperar con el pecho al aire todas las balas que pudieras lanzar. De pequeño me hacia el fuerte solo para que los demás niños no se dieran cuenta de que a veces pasaba todo el día aguantándome las ganas de llorar y mira que funcionó tanto que encontré la salida entre poemas y canciones.
No creí que llegara a sentirme atraído por la terquedad que emana de tu boca o por esa hermosa anarquía que llevas de bandera. Siempre me hago el tonto creyendo que voy a sobrevivir a estos juegos de “quien se enamore pierde”, y como de costumbre, siempre pierdo.
Me declaro victima de tus encantos, preso de la propia ilusión que en la que me dejé nacer, sediento de las bocanadas de tu boca o almenos de una gota mas de tu saliva. Créeme que no andaba provocando estrellas, tampoco tenia ganas de inmortalizarte entre estas letras pero aquí estoy.
No seguiré jugando en este juego, prefiero no caminar por la cuerda floja aunque me esperes del otro lado, no tengo porque hacerme el fuerte contigo si ya sabias de antemano que no soy ese chico fuerte que todos creen que soy.
Puede que nunca mas coma de tu boca, pero es un precio que estoy dispuesto a pagar con mi vida si es necesario.











