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Una referencia freudiana
Sebastián Ibáñez
Considero superfluo invocar aquí el «como si», hoy tan popular. El valor de una de estas representaciones auxiliares —«ficción», la llamaría el filósofo Vaihinger— depende de lo que se pueda conseguir con ella.
(Sigmund Freud, 1926)
I – La referencia
En el estudio de la relación entre teoría de las ficciones y psicoanálisis es recurrente la lectura realizada por Jacques Lacan de la Teoría de las Ficciones de Jeremy Bentham –el lector curioso podrá dirigirse al capítulo XII “El acontecimiento Freud” del Seminario De un Otro al otro donde encontrará la mención al tema1.
Por otro lado se encuentra también la referencia freudiana a Hans Vaihinger de la cual se hallan menos comentarios. En un punto quizá porque es una referencia presentada de manera mordaz por el mismo Freud y por otro lado, porque el filósofo aludido fue presa de un profundo olvido luego de su muerte. Si bien, a partir de la década de los ’90, fue retomado por algunos teóricos del campo de la epistemología y es uno de los ámbitos donde más fecunda es la exploración de sus ideas; en este escrito abordaré las referenciasque aparece en los textos freudianos y puntualmente el debate en el que se inscriben esas ideas.
Habré, entonces, de referirme a algunos datos iniciales.
Las fechas 1852 – 1933 marcan el tiempo en el que transcurrió la vida de Hans Vaihinger.
Nacido en Nehren, Alemania, llegó a ser un destacado filósofo reconocido por sus estudios acerca de Kant. Al respecto se menciona la publicación de Comentario a la Crítica de la Razón Pura (1881 – 1882) como uno de sus grandes aportes a la exégesis de la obra kantiana como al estudio de la historia de la filosofía.
De este antecedente se destaca el interés del autor por “el postulado kantiano acerca de ciertos conceptos (por ejemplo, los de un alma inmaterial, la libertad de la voluntad y Dios) que tienen su raíz en la razón pura. Kant menciona estos conceptos como "Ideas” en tanto no consisten en “principios constitutivos de la experiencia y, por lo tanto, no producen cognición (Erkenntnis) de objetos”. Sin embargo, sugiere que no están pensados arbitrariamente sino que tienen varios usos regulativos importantes”2.
De esta manera surge el antecedente de lo que desarrollaría en años posteriores como Filosofía del como sí – PAO por sus siglas en alemán -.
El comentario de Stanford sitúa la interpretación de Vaihinger de estas “ideas” como ficciones a partir de dos puntos: “primero, un pasaje sugerente en el que Kant llama a las Ideas "ficciones heurísticas" y las contrasta con hipótesis; y segundo, el uso frecuente de Kant de ' als ob ' y locuciones relacionadas cuando describe el empleo regulador de las Ideas”.
Para Vaihinger “el espíritu de Kant penetró hasta la médula en la naturaleza de la apariencia, pero que a pesar de haber visto a través de ella, también vio y reconoció conscientemente su utilidad y necesidad”.3 De esta forma sentaba precedentes para la formulación de una teoría de las ficciones acorde a un criterio de utilidad y necesidad.
La siguiente entre sus obras principales sería Nietzsche como filósofo (1902) podría ubicarse como otro antecedente en lo que sería el desarrollo de la PAO. Al estudio riguroso que dedicó a la obra de Nietzsche en general se destaca el tratamiento de la Voluntad de ilusión en Nietzsche donde se realizó un estudio de la idea de ficción en diferentes momentos de la obra nietzscheniana. Este apartado se sumará como apéndice en la obra que lo catapultará a la fama.
El recorrido intelectual de Vaihinger llegó a su ápice con la publicación de La filosofía del "como si". Sistema de las ficciones teóricas, prácticas y religiosas de la Humanidad a base de un idealismo positivista (1911). El libro fue un éxito editorial y convirtió de la noche a la mañana al autor en una celebridad que brilló con luz propia en el firmamento de la filosofía. En el transcurso de la fecha de la primera edición hasta 1933 el libro conoció 11 ediciones.
II – Tráiler
El punto de partida de Vaihinger es que el conocimiento es una forma de satisfacer necesidades vitales, se expresa como un modo de adaptación en una concepción funcionalista. La filosofía del Como si, que se inscribe dentro del ficcionalismo, propone que las ficciones se encuentran en toda actividad humana y atribuye a cada una de ellas una finalidad. En el trabajo de Alejandro Cassini Modelos, idealizaciones y ficciones: una crítica del ficcionalismo (2013) se ofrece un detalle acerca del sistema de Vaihinger; las ficciones se definirían por cuatro características: “La primera es que todas las ficciones son contradictorias, en sí mismas o con la realidad. La segunda es que todas las ficciones desaparecen de la ciencia, ya sea en el curso de la historia, o bien como resultado de las operaciones lógicas del pensamiento (...) La tercera característica fundamental de las ficciones es que se las introduce en la ciencia con la conciencia explícita de que son falsas y de que no representan nada real. Esto es, las ficciones deben reconocerse como tales (...) La cuarta y última característica de las ficciones es que éstas son siempre medios útiles para un determinado fin” (p. 6). Esta última propiedad refiere a su carácter instrumental. Continúa Cassini “las ficciones en las ciencias se extienden a todas las abstracciones, idealizaciones, convenciones, conceptos teóricos y leyes generales de carácter teórico”4. Ficciones, por lo tanto, “son tanto el concepto de átomo como de lo absoluto, los procedimientos metodológicos de la generalización y la inducción, prácticamente todas las nociones jurídicas y matemáticas y hasta las nociones de fuerza y materia; aún las categorías kantianas no son otra cosa que medios cómodos para dominar y ordenar las sensaciones y sentimientos”.
Las ficciones en este sentido se diferencian fundamentalmente de las hipótesis en tanto estas últimas son comprobables y las primeras mantendrían su carácter de falsedad. Ambas se diferencian en: 1) las hipótesis se refieren a hechos mientras que las ficciones no estarían referidas a hechos ni a establecerlos 2) las hipótesis, por lo tanto, buscarían referir o reflejar los hechos, mientras las ficciones no tienen un carácter descriptivo – sólo describen al modo de como si - 3) las hipótesis se descubren en tanto las ficciones se inventan; en este sentido las hipótesis pueden verificarse por la experiencia, las ficciones se valoran según su utilidad.
Así mismo distingue en el plano del concepto de ficción plena a la noción de semi ficción. Éstas “falsean la realidad con el objeto de descubrir la realidad en tanto la ficción plena hace incompatible la realidad con el objeto de conocerla mejor”5. Agrega Cassini “ambas son supuestos falsos, pero mientras que las semificciones están en contradicción con la realidad, las ficciones reales son autocontradictorias.
De esta manera, las semi-ficciones son empíricamente falsas, mientras que las ficciones son lógicamente inconsistentes. Ninguna ficción tiene capacidad referencial, pero mientras que las semi-ficciones tienen referentes posibles, aunque inexistentes, las ficciones puras no tienen en principio referentes, porque estos son imposibles, ya que serían entidades o propiedades autocontradictorias”6.
Las ficciones se clasifican en: a) abstractivas, b) esquemáticas o típicas, c) simbólicas o analógicas, d) jurídicas, e) personificativas, f) sumatorias, g) heurísticas, h) prácticas o éticas, i) matemáticas.
El criterio para que un concepto sea una ficción en el sentido de la Filosofía del como si es que sea empleado a conciencia“de su "falsedad" o de su (por lo menos relativa) inadecuación, y a la vez con conciencia de su fecundidad, de su utilidad”7.
Si bien la descripción más rigurosa que se presenta es en torno a las ficciones científicas Vaihinger también postula una clasificación de aquellas que denomina Ficciones poéticas: ficción mitológica (en relación a las religiones, las artes y la ciencia), las Ficciones Estéticas y las ficciones del trato convencional.
En su estudio sobre la Voluntad de Ilusión Vaihinger afirma que “Nietzsche llegó a percatarse de que la vida y ciencia no son posibles sin concepciones falsas o imaginarias”, y continúa, “pero tales ideas falsas pueden ser utilizadas tanto en la ciencia como en la vida por personas intelectualmente maduras con plena conciencia de su falsedad”8. Los argumentos en este sentido se desarrollarán en función de justificar la tesis por la cual las ficciones conforman un elemento inherente de la experiencia humana.
Vaihinger rastrea la relación de las ficciones en relación al lenguaje; “el pensamiento depende del lenguaje y el lenguaje está lleno de presupuestos falsos –abre cita de Nietzsche– no obstante nos vemos continuamente seducidos por las palabras y los conceptos a imaginar las cosas más simples de lo que realmente son, imaginándolas separadas unas de otras, indivisibles y existiendo en y por sí mismas. Yace escondida en el lenguaje una mitología filosófica que se abre camino a cada momento, por más cuidado que pongamos”9. El problema que se plantea es el modo en el que el lenguaje condiciona el pensamiento y la percepción, y en definitiva al cuerpo; “nuestros órganos están ajustados al error”10
En base a las observaciones de Nietzsche y las ideas donde Vaihinger encuentra sitios de contacto con Kant, permiten hacer una valoración de la apariencia (perspectivas en términos nietzschenianos), de modo tal que “no debería ser censurada y atacada por los filósofos como lo ha venido siendo hasta ahora, y la ilusión mientras pruebe ser útil y al mismo tiempo inobjetable debe ser afirmada, deseada y justificada. El perspectivismo nos es necesario”11.
Para Vaihinger, “la facultad de pensar se realiza en una serie de ficciones gracias a las cuales se nos orienta en la niebla de los sentidos y se consigue un dominio al menos temporal sobre la realidad. El estudio del conocimiento es, por lo tanto, el estudio de las ficciones”12.(...) para la filosofía del como sí la ficción interviene en la realidad y en algún sentido la instituye.
III – La cita: ficción e ilusión
La enciclopedia de Stanford menciona que la divulgación de la Filosofía del como sí atrajo la atención de diferentes representantes de diversos campos de la cultura. Se nombra a Einstein, Oswald y Freud13
De este último podemos encontrar dos referencias en la década del ’20. La primera, citada a modo de epígrafe, en ¿Pueden los legos ejercer el psicoanálisis? conocido también como Psicoanálisis Profano, texto de 1926. Freud plantea al aparato psíquico como una representación auxiliar, una ficción de la que dice es válida en tanto lo que se pueda obtener de ella. Efectivamente Freud no confinó el aparato psíquico en una locación orgánica, la representación del psiquismo no es homologable a una estructura neuronal; “Queremos dejar por completo de lado que el aparato anímico de que aquí se trata nos es conocido también como preparado anatómico, y pondremos el mayor cuidado en no caer en la tentación de determinar esa localidad psíquica como si fuera anatómica”14. Y desde el inicio sugirió imaginar “el instrumento del que se valen las operaciones del alma como si fueran un microscópico compuesto, un aparato fotográfico o algo semejante”15. Esta idea se traduce en La interpretación de los sueños (1900) en un esquema complejo que da cuenta del funcionamiento del aparato psíquico y que luego se denominaría primera tópica.
La segunda mención aparece en El porvenir de una ilusión (1927). En el texto se interroga por el valor de las ideas religiosas en algún punto en sus formulaciones resuenan algunos postulados del como si; “de este modo se creará un tesoro de representaciones, engendrado por la necesidad de volver soportable el desvalimiento humano”16. De allí Freud distingue, dentro de ese patrimonio de representaciones, el conjunto de ellas referidas a la cuestión religiosa a las que define como “enseñanzas, enunciados sobre hechos y constelaciones de la realidad exterior (o interior), que comunican algo que uno mismo no ha descubierto y demandan creencia”. “Puesto que nos dan información sobre lo que más nos importa e interesa en la vida, se les tiene muy alto aprecio”17. La pregunta que orienta los capítulos V y VI es ¿por qué se cree en esas representaciones frágiles que no soportan ningún tipo de análisis y que no ofrece el material requerido a quién quiera convencerse?
En este sentido se expone la respuesta como el intento moderno: “(La filosofía del como si) Señala que en nuestra actividad de pensamiento abundan los supuestos cuyo carácter infundado y aún absurdo discernimos claramente. Se les llama ficciones pero por múltiples motivos prácticos tenemos que comportarnos como si creyésemos en ellas”18. En el apartado final de La voluntad de ilusión Vaihinger concluye “el hombre no debería, ciertamente, creer en los presupuestos religiosos de la moral tradicional, pero debería, no obstante, actuar de acuerdo con ellos y tomarlos como regulativos, es decir, tratarlos como ficciones regulativas”19. La cita siguiente corresponde a la mencionada por Freud al pie de página “Incluimos en el círculo de la ficción, no solamente operaciones teóricas indiferentes, si no productos conceptuales excogitados por los hombres más nobles, que la parte más noble de la humanidad mantiene en su corazón y no puede arrancarse. Ni pretendemos hacerlo: como ficción práctica dejamos subsistir todo eso; como verdad teórica muere ahí mismo”.
La respuesta que Freud encuentra en el fundamento de Vaihinger le resulta válida pero insuficiente. Sin prescindir de su ironía afirma que sólo un filósofo podría admitir semejante argumento: aún sabiendo la falsedad de las religiones uno debería callarse la boca como el filósofo del como si.
De tal modo la interrogación continuará por la vía de indagar en dónde reside la fuerza de estas ideas y a qué se debe su aceptación acrítica.
Para Freud el concepto de ilusión sería el adecuado para responder a ambas preguntas. Afirma “lo característico de una ilusión es que siempre deriva de deseos humanos (…) la ilusión no es necesariamente falsa, vale decir, irrealizable o contradictoria con la realidad (…) Llamamos ilusión a una creencia cuando en su motivación esfuerza sobre todo el cumplimiento de deseo; y en esto prescindimos de su nexo con la realidad efectiva, tal como la ilusión misma renuncia a sus testimonios”20. Y agrega otra característica “acarrea sustantivas reminiscencias históricas (…) como una acción conjugada de pasado y futuro”21.
El asiento de estas ilusiones en el fundamento del deseo implican que en ellas opera una deformación que disfrazan la verdad que conllevan. La religión para Freud sería la neurosis obsesiva de las masas -en otros parágrafos expresa esta misma idea invertida-.
A diferencia del punto de partida de las ficciones de Vaihinger las ilusiones tendrían por un lado el carácter de domesticar las pulsiones pero el efecto producto de este accionar no se formaliza en un modo de adaptación funcionalista sino que lejos de la realidad efectiva plantea un modo de relación del individuo con su vida pulsional.
El camino propuesto por Freud se dirige en una búsqueda de la verdad de manera que permita una superación de la Ilusión y del valor práctico que ésta pueda brindar a la vida de los hombres.
IV – La posteridad
La presencia de Hans Vaihinger en los textos de Freud sólo se encuentra en estos breves fragmentos. Al momento de la presentación de estos dos escritos la popularidad de Vaihinger estaba en su plenitud, el sistema de la filosofía del como sí era recurrente en muchos ámbitos de la culturales. Para Freud la referencia funciona como un diálogo con lo que sucede en la actualidad de la cultura en ese momento histórico.
El destino de la filosofía del como si, y de su representante, fue una precipitación en el olvido luego de su muerte en 1933. En la reseña que se encuentra en la biblioteca online de Stanford se plantea un hecho infortunado en los últimos años de vida del filósofo. En las proximidades del ascenso del nazismo al poder, y con un gran aumento en las manifestaciones racistas, Vaihinger fue denunciado por una publicación antisemita como judío. Si bien elaboró una respuesta a ello su reputación fue perjudicada. El arribo al poder del nacional socialismo terminó sepultando a Vahinger junto con toda la cultura ligada a los intelectuales judíos22.
Por otro lado el filósofo Arthur Fine expone las posibles causas por las que Vaihinger cayó en el olvido: la Primera Guerra Mundial, y la manera cómo el ficcionalismo sobrevivió mezclado con el pragmatismo.
Este mismo autor publicó en 1993 un artículo titulado Ficcionalismo23en el que reivindicó el legado de Vaihinger. Actualmente el ficcionalismo recobró presencia en el debate cultural, principalmente en el campo de las ciencias jurídicas y los estudios literarios.
La recepción en el mundo hispano parlante es ambigua: a modo anecdótico se encuentra citada en el cuento de Borges Tlön, Uqbar, Orbis Tertius24 como referencia literaria y, por otro lado, hallándose una serie de trabajos publicados de autores varios diseminados en diferentes universidades e instituciones, la obra principal Philosophie des Als Ob no se encuentra en traducciones al español.
No obstante las formulaciones en torno a las ficciones Des Als Ob plantean problemas que aún son motivo de discusión en diferentes campos pues, en definitiva, lo que permanece es una pregunta por la realidad, sus posibilidades de conocerla y enunciar su verdad.
Jujuy, Agosto 2020
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1 Lacan, J: De un Otro al otro. Seminario 16. Ed. Paidós. Buenos Aires.
2 Stanford Encyclopedia of Philosophy – Disponible: https://plato.stanford.edu/entries/vaihinger/
3 Vaihinger, Hans: Voluntad de ilusión en Nietzsche. Ed. Tecnos. 1990. Madrid. P. 45.
4 Cassini, Alejandro Pablo F.; Modelos, idealizaciones y ficciones: una crítica del ficcionalismo. Universidad Federal de Santa Catarina. Departamento de Filosofía Principia; 17; 3; 12 – 2013; 345 – 364.
5 Gómez, A. L.; Breve tratado sobre la mentira. Ed. Universidad del Valle. Programa editorial. Cali. 2018.
6 Cassini, A. P. F.; Modelos, idealizaciones y ficciones: una crítica del ficcionalismo. Universidad Federal de Santa Catarina. Departamento de Filosofía Principia; 17; 3; 12 – 2013; 354 – 355.-
7 Ferrater Mora, J: Diccionario de filosofía. Ed. Sudamericana. Buenos Aires
8 Vaihinger, H: Voluntad de ilusión en Nietzsche. Ed. Tecnos. 1990. Madrid. P. 43.
9 Idem. P. 57 – 58.
10 Idem. P. 56.
11 Vaihinger, Hans: Voluntad de ilusión en Nietzsche. Ed. Tecnos. 1990. Madrid. P. 84 -85.
12 Segre, C.: Principios de análisis del Texto Literario. Ed. Crítica. 1985. Barcelona.
13 Stanford Encyclopedia of Philosophy – Disponible: https://plato.stanford.edu/entries/vaihinger/
14 Freud, S.: La interpretación de los sueños. Ed. Amorrortu. 1979. Buenos Aires. P.529
15 Idem.
16 Freud, S.: El porvenir de una ilusión. Ed. Amorrortu. 1979. Buenos Aires. P. 18.
17 Idem. P.15
18 Idem. PP. 28 – 29.
19 Vaihinger, H: Voluntad de ilusión en Nietzsche. Ed. Tecnos. 1990. Madrid. P. 88.
20 Freud, S. El porvenir de una ilusión. Ed. Amorrortu. 1979. Buenos Aires. P. 31.
21 Idem. P., 42
22 Stanford Encyclopedia of Philosophy – Disponible: https://plato.stanford.edu/entries/vaihinger/
23 Disponible en https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1475-4975.1993.tb00254.x
24 Borges, J.L. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius en Ficciones ed. Emecé. Buenos Aires 1944.-













