El origen del mundo
La caca y la cultura
“Pero en lo que respecta a la ecuación gran civilización = tubos y cloacas, no hay excepción. En Babilonia hay cloacas, en Roma no hay más que eso. La Ciudad comienza por ahí, Cloaca máxima.”
Lacan
Quizás son nuestros primeros años de vida aquellos cargados de experiencias de exploración y descubrimiento, un ser nuevo y joven en un mundo que no logra aún comprender se ocupa de cuestiones que para el adulto son cotidianas pero para el infante constituyen el núcleo de la existencia, entre tanta exploración y tanta teoría infantil hay un tópico olvidado en parte a propósito por su carácter escatológico y repulsivo, no así inexplorado por aquellos que con firme convicción deciden afrontar las consecuencias de entender la caca como un articulador indispensable en la cultura y la civilización. En este texto se establece entre otros recorridos, un nexo entre las primeras producciones culturales y la caca, entre el orden teológico y la defecación y quizás, toda una cosmogonía que se relaciona con las heces. Así se busca rescatar y revalorizar aquello que se desprende en el acto excretor y ahora con malicia, hemos denominado mierda.
Sobre la primera producción humana.
“No vayan a imaginar que el hombre inventó el lenguaje. No están seguros de ello, no tienen ninguna prueba, no han visto ningún animal humano volverse ante ustedes Homo sapiens.” Lacan
Dudo que se pueda afirmar con toda seguridad que el lenguaje es una invención humana, no entraremos en detalles de sus posibles orígenes, lo que si haremos es distinguir entre lo externo y lo interno, se cree que el lenguaje es algo interior, que surge de la capacidad humana de comunicarse, de su necesidad de darse a entender. La idea errónea y general es que el lenguaje es algo de la interioridad, que su lugar, si lo tiene, está dentro de nosotros. Pero no, el lenguaje es algo de la exterioridad, al nacer y al crecer debemos adaptarnos al medio y uno de los mayores logros de dicha adaptación es aprender el lenguaje que ya existe en el mundo y nos antecede y nos va a preceder. Entonces, es posible que aquel logro del cual estamos tan orgullosos, el de elaborar un complejo sistema de símbolos y sonidos, no sea realmente algo humano, algo natural, sino una invención de vaya a saber uno dónde. Lo que se le opone, su antítesis, no es el no lenguaje o el silencio sino la caca, producto interno humano, la caca es la interioridad vuelta exterioridad extraída de nuestro cuerpo y de nuestra subjetividad.
El lenguaje es una exterioridad que volvemos interna y parte de nuestra subjetividad para poder lidiar con el mundo, pero, a fin de cuentas, la caca es más humana que el lenguaje. Podemos dudar entonces del origen del lenguaje, pero no de que la caca es indiscutiblemente una producción humana.
Pequeña mitología de la cultura.
La concepción de la cultura fue cambiando con el pasar del tiempo, el paradigma de lo que es “la cultura” se transforma junto con la humanidad. En algún momento cultura fue un campo cultivado, en el siglo XVIII se denominó cultura al conocimiento ilustrado, en el siglo XIX a los buenos modales, ya en el XX con el desarrollo de las ciencias sociales el concepto de lo que es cultura ha ido ampliándose hasta el que conocemos en la actualidad. No interesa a los fines de este estudio definir lo que es cultura sino encontrar los nexos entre la caca y la civilización y el origen de la producción cultural, es por eso que traigo una propuesta al lector para repensar la cultura y la civilización.
Imaginemos un tiempo muy pasado en el cual el humano aún era el animal humano, casi indiferenciado del simio, en ese tiempo situaremos un acontecimiento de relevancia cósmica: la primera defecación consciente. Un primer ser realizando su primera deposición y luego observando la caca primigenia, tratando de entender que es aquello que se ha separado de sí, construyendo un pequeño y difuso límite entre lo uno y lo externo, ¿imaginan acaso ese momento mitológico glorioso en el que la cultura nacía en el acto de contemplación de un pedazo de caca?
Pienso que una pregunta que se debe haber plateado el humano mitológico de esta alegoría es ¿Qué hacer con la caca? Y la respuesta a dicha pregunta es quizás el origen de la civilización. Entre las primeras soluciones es posible la ocurrencia de guardarla, o reincorporarla, o enterrarla, ¿cuál habrá sido el fin de la primera materia fecal excretada con plena conciencia?
Se podría pensar que la civilización y la cultura surgen cuando el humano se preocupa por el tratamiento de los desechos, por el qué hacer con la materia fecal. También esto inaugura la pregunta por la intimidad, ¿se cagaba en soledad o en grupo? Sabemos que para los animales el momento de cagar es de extremo peligro, pues se encuentran indefensos ante posibles ataques, ¿para el humano primitivo habrá sido así? Conocemos la existencia de baños públicos en la antigua Roma, pero eso es ir demasiado hacia delante en el tiempo. No tenemos claras referencias de cómo habrán cagado nuestros antepasados porque la historia no se escribe sobre aquello que nos apena y es poco o casi nada glorioso. Además, ¿quién lleva una cuenta o historiza cada cagada? creo que nadie si no son pocos. Estamos entonces en un terreno donde la imaginación y la teoría servirán para aproximarnos a entender el nexo entre la primera deposición consciente y el surgimiento de la civilización y la cultura.
La pregunta sobre el tratamiento de los excrementos nos había dejado algunas posibilidades, por suerte es la biblia quien nos brindará alguna aproximación a la respuesta en el libro de Deuteronomio Dios dice así “Tendrás también una estaca entre tus armas; y será que, cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento: Porque IHVH tu Dios anda por medio de tu campo, para librarte y entregar tus enemigos delante de ti; por tanto será tu real santo: porque él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.” Descubrimos así que enterrar la caca fue una solución prematura, simple pero efectiva a dicha problemática, es más fue necesaria la intervención divina en forma de ley sanitaria, como regla general de excretar el hacerlo lejos del hogar y el esconder de la vista humana y divina la suciedad que sale de nuestros cuerpos (cosa que encierra cierta ironía ya que Dios todo el tiempo lo ve todo).
Es evidente aquí cierto paralelismo, el del humano que entierra a sus muertos y el del humano que entierra sus cacas, la experiencia de la muerte y la función lapidaria de enterrar y/o honrar de algún modo a los muertos es algo que vivimos con normalidad como si de un hecho natural se tratara, pero la realidad es que los humanos primitivos no solían enterrar a sus difuntos, porque la muerte era algo que aún no existía como tal en la cultura, aquellos nómades que se dirigían de un punto al siguiente difícilmente tenían energías y tiempo para practicar el ritual de la sepultura, sabemos que son las sociedades más complejas ya establecidas en espacios delimitados aquellas que realizaban dichas prácticas, vaya a saber uno que hacían antes con los cuerpos inertes o como habrá sido la primera experiencia de muerte consciente para un grupo de humanos primitivos (pero eso es para otra ocasión) lo que nos interesa aquí es la relación con el desecho, aquello que no se puede tener a simple vista en exposición porque alguna clase de ley divina o humana indica su tratamiento esperable, no sabemos si es por una cuestión de pudor ante Dios o una necesidad de salud pública que se empezó a enterrar la caca, pero si encontramos aquí el primer indicio de un modelo cultural y un interés civilizatorio.
La caca el problema teológico.
Ya que hemos usado el nombre de Dios, para no usarlo en vano exploraremos un conflicto teológico de proporciones enormes (olvidado como muchos, pero aún vigente y sin resolución) y es la pregunta que a todos alguna vez se nos presento ¿Jesús hacía caca?, Cuestión que confronta el dogma que dice que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. Así el planteo que resultará infantil pone en jaque toda la cosmogonía cristiana y porque no a todas las que tienen como creador a un Dios con características antropomórficas.
Kundera en La Insoportable Levedad del Ser escribe “De manera espontánea, sin ningún entrenamiento teológico, yo, un niño, comprendí la incompatibilidad de Dios y la mierda, y así llegué a cuestionar la tesis básica de la antropología cristiana, a saber, que el hombre fue creado a imagen de Dios. Entonces: o el hombre fue creado a imagen de Dios –¡y tiene intestinos! – o Dios carece de intestinos y el hombre no es como él.”
Dicho conflicto no quedo sin respuestas algunos cristianos eligieron teorizar al respecto otros los más eligieron el camino de la fe es decir no querer saber la verdad, sin embargo, existió “Valentín, un gnóstico del siglo II que teorizaba que Jesucristo comía, pero no defecaba.” Kundera, rápidamente, se encontró una solución conveniente.
Así podemos observar como se traslada el problema teológico al producto (la materia fecal) y se deja de lado el acto (la defecación) no se podía obviar el argumento de la última cena, si Jesús ceno, quiere decir que comió, ingirió alimentos, estos se digirieron, pero de alguna forma supernatural (los cristianos dirán que es un milagro) la caca jamás salió por el ano de Cristo.
Si Jesús defecaba tendríamos algo así como el santo cago, o la caca divina, sería una suerte de tesoro de la fe como lo es el Santo Sudario, el Cáliz Perdido o la Lanza de Longino, cuesta admitir esta relación entre un objeto preciado como un tesoro y aquello que se excreta del cuerpo, es casi inamisible al menos para los cristianos.
A diferencia del Dios judeocristiano que detestaba la caca existían otras entidades eternas con una predisposición especial hacia la materia fecal y demás fluidos corporales, antes de que los judíos inventaran el monoteísmo los sirios, cananeos y otras tribus del medio oriente rendían culto y adoración al dio Baal el Peor (lo de Peor no es porque fuera este un dios malo sino porque se asocia su presencia al monte Peor), este es una versión del dios mesopotámico Baal, mejor conocido por su nombre Baal-Zebú o el señor de las moscas, la tradición oral y escrita describe como los templos del dios Baal siempre se encontraban llenos de moscas debido al olor y la inmundicia, mientras el Dios cristiano prefería elaborados sacrificios pomposos el dios Baal tenía un apetito un tanto diferente, a esta deidad se le ofrendaba pedos, pus, vómitos, pis, secreciones corporales y obviamente caca, los cultistas solían defecar en la boca esculpida en la estatua de su Dios, está claro que esta deidad se asociaba a los intestinos, las flatulencias, a los fluidos corporal y a los excrementos así también al abono para los campos.
Entre las deidades menores romanas se encontraba Crepitus el dios de las flatulencias y en el panteón azteca encontramos a Tlazoltéotl diosa de la sexualidad y los placeres ilícitos también asociada a la caca ya que se solía representar a la diosa en la posición del parto o la defecación, sus fieles la llamaban “la comedora de suciedad” ya que la diosa visitaba a los moribundos y enfermos en su lecho, marcada por una dualidad moral ya que incitaba al placer sexual ilícito que traía enfermedades venéreas que luego curaba, abogaba por desviaciones de todo tipo que luego perdonaba, se le consideraba la patrona de los médicos y también diosa que consigo traía la locura.
No es menor remarcar este modo de tratamiento y entendimiento de la caca y las suciedades, los primeros humanos civilizados pensaron en deidades que se ocuparían de aquello que se separaba de sus cuerpos, la caca, los gases y demás fluidos corporales para algunas civilizaciones que no tenían terror a lo escatológico constituían una ofrenda para sus dioses, la caca inmunda que debía ocultarse para los judíos y cristianos era para estos pueblos algo del estatuto de lo sagrado ofrendable revestido de todo un contexto cultural que lejos de una anti escatología erigía un culto y pedía el alivio de sus constipaciones, el cese a sus diarreas, la fertilidad del abono para los campos, la detención de las enfermedades de fluidos y venéreas.
“La compulsión hacia la limpieza, el orden y la belleza -los tres diques de la civilización según Sigmund Freud- Se extiende a la lengua misma. Es así que en ese mismo año 1539 la ordenanza de Villers-Cotterêts, en parte aún vigente dentro del sistema judicial, decreta la limpieza del idioma oficial francés de todas las palabras foráneas, incluyendo el latín.” Laporte
De algún modo el paso del tiempo ha logrado transformaciones en las palabras y sus significados así también sus usos, en su raíz etimológica griega la palabra caca viene de κακός (kakos = mal, malo), en latín tiene relación con el verbo cacare (cagar).
La palabra excremento tiene su raíz en el latín en excretum que significa mantener separado, aparte.
No obstante, el interés está en una palabra que sirve para denominar la materia fecal, el excremento, la caca y todos sus sinónimos y es la palabra mierda, que proviene del latín merda que significa excremento.
Joan Corominas en su Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana fecha la aparición de la palabra mierda en el 1495 y de la palabra caca en 1517, a los fines de este estudio no interesa rastrear más el primer empleo de dichas palabras sino entender como un término devino en otro, es decir como se empezó a asociar a la caca con el resto de las cosas en el mundo que están mal, son malas, defectuosas y asquerosas etc.
Mierda (la mierda) es un adjetivo que remplaza a otro y en este caso le quita la carga de su mal específico y la remplaza por otra materia (la caca), un claro ejemplo es asociar al ser el estatuto de mierda es decir que alguien es una mierda, una forma de decir mal sobre la naturaleza humana, el ser que produce mierda por ende toma el estatuto de su producto es así que se puede decir que alguien es una mierda.
También se asocia a la mierda todo tipo de productos que en su calidad de producción o creación son defectuosos o mal hechos, dañados o han sido descuidados en su diseño, se los equipara a la caca que es algo que se hace sin mucho cuidado, que simplemente se expulsa, es así que decir que algo es una cagada o una mierda es común en nuestra cultura.
Este planteo se lo ha llevado a los objetos y también a las creaturas (que tienen un ser) se puede aplicar al ser humano como ya hemos detallado, en dicho caso la culpa de esto es de Dios quien en carácter de creador realizó sin cuidado a los seres, se podía decir que Dios no es responsable del obrar de los humanos, (lo que haría que alguien fuera un ser de mierda son sus acciones en el mundo, que luego tomarán una connotación moral) Dios al darle al humano la libertad se desresponsabiliza de sus actos, no así de la mierda, es Dios enteramente responsable de la mierda del humano por crearlo capaz de cagar, por darle intestinos.
La caca en lo inconsciente.
Hemos notado con anterioridad que el lenguaje es dudosamente invención humana, que lo único indiscutiblemente humano en tanto producto es la caca, ahora toca explorar la relación existente entre la materia fecal y el lenguaje y a su vez con el inconsciente.
En 1915 fundado en sus observaciones psicoanalíticas Freud expone lo siguiente “Como punto de partida, podemos elegir la impresión general de que los conceptos de excremento, dinero, regalo, niño y pene no son exactamente discriminados y si fácilmente confundidos en los productos de lo inconsciente “ ¿A qué se debe esta incapacidad de discriminación, porque se produce dicha confusión? Dice Freud “tales elementos son frecuentemente tratados en lo inconsciente como equivalentes o intercambiable.” Entonces podemos anticipar una idea que dicha incapacidad discriminativa y confusión no se deben a un problema o impedimento de cualquier tipo en el humano, sino a la estrecha relación que guardan entre sí los conceptos.
A los fines de este estudio nos interesan las equivalencias que se establecen en los productos de lo inconsciente con la caca las que Freud indica son: niño/excremento, regalo/excremento y dinero/excremento.
La primera, niño/excremento dirá Freud “El niño es aún considerado un <<mojón>>, como algo expulsado del cuerpo por el intestino.”
La segunda, regalo/excremento, “el lenguaje corriente nos ofrece un testimonio de esta identidad en la expresión <<regalar un niño>>. El excremento es, en efecto, el primer regalo infantil. Constituye una parte del propio cuerpo, de la cual el niño de pecho solo se separa a ruegos de la persona amada o espontáneamente para demostrarle su cariño.”
La tercera, dinero/excremento “la significación más inmediata que adquiere el interés por el excremento no es probablemente la de oro-dinero, sino la de regalo. El niño no conoce más dinero que el que se le es regalado; no conoce dinero propio, ni ganado ni heredado. Cómo el excremento es su primer regalo, transfiere fácilmente su interés desde esta materia a aquella nueva que le sale al paso en la vida como el regalo más importante”.
Por lo pronto está exposición freudiana nos deja una observación y es el valor que le otorga el infante a los “regalos” (sus deposiciones), habíamos mencionado al inicio de este texto que es el niño en su juventud mundana quien tendrá especial interés en descubrir los misterios que se esconden tras la caca, el pequeño explorador solo conoce aquello que guarda alguna relación inmediata con su cuerpo, es decir que la fundación mitológica de la primera defecación consciente y la pregunta sobre qué es lo que se desprende del cuerpo y qué hacer con eso se actualiza en cada nuevo cago infantil, es como si se pudiera relacionar el pensamiento infantil con la lógica del humano primitivo, quizás es por lo novedoso de una defecación consciente, por lo alarmante de algo que sale del cuerpo y por la prematura relación del humano primitivo y el niño con el mundo y el uso del lenguaje.
Lo que si advierte Freud es que toda esta equivalencia no se debe (tan solo) precisamente a la confusión o la incapacidad de diferenciar sino a qué en el humano y más en la infancia la evolución de la libido se encuentra en una <<organización pregenital>> en la cual la zona anal desempeña un papel protagónico, lo que esto quiere decir es que el niño elabora relaciones de equivalencia en el mundo mediante el uso de su cuerpo, ya que no posee otro modo de acercarse al conocimiento más que el sensible, esta incapacidad para la abstracción llevará al niño a formular teorías de causalidad y relaciones entre los conceptos antes mencionados, logrando así una confusión en los productos de lo inconsciente que “Cuando la evolución sigue su curso normal y desaparece el interés por los excrementos, la analogía orgánica expuesta actúa, transfiriendo al pene tal interés.” Es decir que se pasa de una parte del cuerpo a otra y así las relaciones y las causalidades se modifican junto con el interés en la investigación y las teorías.
No resulta acaso fascinante la relación que se puede establecer entre el humano primitivo y el niño, es como si casi estuvieran en igualdad de condiciones ante dicha emergencia intestinal, como si de la misma forma la primera deposición consciente los tomara de sorpresa y mediante el limitado conocimiento que no es más que sensible deben resolver un problema crucial el que venimos tratando con anterioridad el de ¿Qué hacer con la caca?
Si el lenguaje no es invento humano y si tenemos la certeza de que nuestro producto real es la caca no extraña que se establezcan estas relaciones entre lo que es verdaderamente natural y aquella artificialidad de sonidos y signos que de algún modo servirán defectuosamente como un modo de explicar lo que acontece en cada cagada.
"Son ordenados, económicos y tenaces." Freud
Existen en el mundo cierto tipos de personas con un carácter muy particular, aquellos con “un carácter de mierda”, quienes responden como el culo, solo se mandan cagadas y sospechan caer a los demás como el orto, también acompañan a estos rasgos la tacañería lo que se dice vulgarmente “ser aca” y actitudes pedorras y de mierda frente a la vida en general aquellos a los que se les llama "soretes".
En 1906* Sigmund Freud descubre un tipo especial de personas, aquellas que marcadas en la infancia por un fijación libidinal en la zona erógena anal con el pasar del tiempo desarrollarán un carácter que guarda estrecha relación con la caca, estos pequeños establecen un vínculo especial con su materia fecal, dice Freud que "Parecen haber pertenecido a aquellos niños de pecho que se niegan a defecar en el orinal porque el acto de la defecación les produce accesoriamente, un placer, pues confiesan que en años algo posteriores les gustaba retener la deposición y recuerdan aunque refiriéndose por lo general a sus hermanos y no a sí propios, toda clase de manejos indecorosos con el producto de la deposición.”
Al crecer y sin advertirlos ciertos rasgos de carácter pasarán a formar parte de la vida adulta del sujeto, aquellos con la cualidad “ordenados” tenderán a la pulcritud y la escrupulosidad, quienes tienen como cualidad de su carácter el ser “económicos” tenderán a la avaricia y los “tenaces” a la obstinación, la venganza y tendencias coléricas.
Freud advierte la relación entre la caca y la vida anímica, así también entre lo escatológico y la cultura, es la cultura la que con gran empeño se esfuerza en domesticar la libido, aquel impulso que religa al ser humano con su caca (con la experiencia sensible del cuerpo), para ello la cultura ha inventado "los diques psíquicos" el asco, la vergüenza y la moral que pondrán un tope a las actividades indecorosas de aquellos seres que guardan una ligazón con la caca y han construido un modo de ser en el mundo que se desprende de aquella poderosa relación infantil.
La praxis y la literatura psicoanalítica otorga a la caca y la defecación un estatuto nuevo, Freud revaloriza aquel desecho llamado mierda y explora su importancia en la vida psíquica y en la cultura, diré aquí que la operación freudiana consiste en volver a reunir aquello que la cultura con tanto empeño se esforzó en separar de su origen, aquello que el acuerdo social tiende a velar, así contra todo esfuerzo civilizatorio Freud religa al sujeto y a la caca, establece esa relación sabida pero reprimida culturalmente.
La privatización de la caca:
“Cuando hablamos de Estado hablamos también de civilización: el salvaje, como los animales, cagan en cualquier sitio y en público; el Hombre Civilizado no solo anda bien derecho sino que muestra una capacidad de contener sus impulsos, de controlar sus orificios y patrullar los de los demás. El retrete Victoriano no solo representa un monumento a la civilización; al igual que la tumba constituye un culto al individuo, el retrete representa un monumento al desecho individual, ambos decorados con su debida y sobria elegancia.” Laporte
Laporte inicia su libro Historia de la Mierda con una anécdota histórica, el Edicto Real de 1539, el cual pretendía regular el vertido de desechos domésticos en la ciudad de París, prohibiendo el uso de las calles con ese fin, y ordenando a todos los hogares a construir una fosa séptica.
Para Laporte la civilización y el estado moderno suponen la domesticación de los desechos es decir que se caga en casa, a esto le llamaremos la privatización de la caca, (defecar en la privacidad del hogar), en un principio se cagaba en grupos en las letrinas públicas, luego en las casas lo cual no quiere decir que se cagaba en familia sino que esto esboza una prematura idea de familia de la mano de la invención de las intimidades, mucho antes del cuarto propio el primer rasgo de lo íntimo era el tiempo en el baño (para orinar, defecar y todo lo demás que allí podía ocurrir en soledad e intimidad).
Se puede analizar la intención de este movimiento político desde diferentes perspectivas, quizás era la necesidad de un París más sano, evitar que en las calle se vertieran los desechos constituye una práctica de salud pública, fue tal vez el interés en una sanidad estética, las calles llenas de caca denunciaban el atraso cultural y civilizatorio de las urbes, no sabemos con precisión el interés detrás del Edicto Real lo que si sabemos hoy en día es que gran parte de las zonas urbanizadas (“civilizadas”) cuentan con una gran red cloacal capaz de alejar de la vista y del olfato los desechos humanos, ingeniería al servicio del pudor, un negocio altamente lucrativo en el manejo de las aguas negras, privatizar la caca no es tan solo instaurar el orden privado e íntimo al momento de ir al baño, sino que es lograr que alguien, ya sea una empresa o el estado, se vuelva el dueño de los desechos, estos ya no pertenecen a quienes los cagan, una vez caen en el agua y se van por el tubo que presionando el botón o tirada la cadena del inodoro reúne a la caca con todas las demás cacas, el fin común de la cagada es transportar a la caca al lugar dónde todas las otras cacas viajarán lejos de nuestra vista para ser el problema de alguien más.
El mito del capitalismo sobre intercambio y cagadas:
“La producción por parte de un individuo aislado, fuera de la sociedad, no es menos absurda que la idea de un desarrollo del lenguaje sin individuos que vivan juntos y hablen entre sí”. Marx
La cuestión de la caca es una cuestión social, me refiero a las múltiples posibilidades que de ella se desprenden, hasta este punto hemos advertido que la caca es mas que caca y que guarda una íntima relación con el surgimiento de la cultura y porque no, también, con la cosmovisión y la construcción de un sí mismo para el humano.
Si la caca es tan importante no es porque sea un desecho asqueroso sino por su valor de intercambio, existe en la caca una riqueza semántica y también una infinidad de significados y posibilidades de uso para la palabra, encierra una paradoja si no es una ironía que la caca en tanto objeto afectará la cultura (el lenguaje) llenándolo de contradicciones relacionadas a, por ejemplo, su valor de uso y su valor de intercambio. Si bien la caca es algo asqueroso y peligroso también representa el ciclo de la vida es indudable que la misma tiene muchos usos que ignoramos ya sea por desconocimiento o por convicción de no querer saber, pero desde el humus, pasando por la coprofilia hasta los trasplantes de materia fecal* es inevitable eludir que existe todo un mercado real objetivo y semántico dónde la caca pierde su estatuto de desecho y adquiere un ornamento agalmático que la torna un bien preciado.
Si todavía queda alguna duda al respecto de este tópico al reflexionar acerca de la relación que establece el infante humano con sus heces las mismas quedarán disipadas, sabemos con Freud que la caca es un término que en el inconsciente se confunde con otros tantos y la exploración psicoanalítica nos enseña que el tierno cachorro humano suele confundirlo y asociarlo al regalo, quizás es está la primera descolocación que sufre la caca respecto a su contexto, ver allí en eso que ha salido del cuerpo una suerte de bien que se puede o no otorgar al otro, implica un esfuerzo arbitrario de valorización (sabemos también que existen casos -son los mas- que el otro ya sea una madre o aquel que represente el rol demanda la entrega de las heces) esta demanda lo único que hace es generar una oferta y a la vez crear un mercado de intercambio simbólico, dicho esto no es de extrañar que Marx pensara que tanto la producción como el lenguaje sin otro no tendría ningún sentido, ligando así la génesis del capitalismo no al intercambio de bienes y servicios sino al intercambio de palabras es decir al uso del lenguaje el cual permite un extravió, una manera grácil aceptada socialmente de atribuirle valor a algo que en realidad no vale absolutamente nada.
Así la caca demuestra que el humano posee una capacidad inaudita de transformación de la realidad, si la caca puede pasar de ser un desecho a un bien con un valor de intercambio en un mercado específico no es por su materialidad, tampoco por la capacidad de modificar mediante tecnologías a la misma en otra cosa, sino por una simple y a la vez muy compleja operación de lenguaje que vacía de toda materialidad la cosa caca y al vaciarla permite llenarla de significaciones.
El gran logro civilizatorio.
“Ahora, creo, el sentido de la evolución cultural ya no nos resultara impenetrable; por fuerza debe presentarnos la lucha entre Eros y Muerte, instinto de vida e instinto de destrucción, tal como se lleva a cabo en la especie humana. Esta lucha es, en suma, el contenido esencial de la misma, y por ello la evolución cultural puede ser definida brevemente como una lucha de la especie humana por la vida. ¡Y es este combate de los Titanes el que nuestras nodrizas pretenden aplacar con su <<arrorró del Cielo>>!” Freud
Llegados a esta instancia textual hemos advertido un tipo de relación entre la caca y la cultura, hemos imaginado un momento el de la primera deposición consciente y con ese suceso una pregunta ¿Qué hacer con eso que ha salido del cuerpo? Cómo hipótesis algo fantasiosa tengo para mí que la respuesta (no se sabe precisamente cuál) a tal pregunta puede ser el origen de la cultura y la civilización, pero como todo esto se despliega en un terreno poco explorado, será lo imaginario y lo especulativo los medios para responder a este vacío histórico en torno a la caca.
Si la cultura sirve de algo es para no hacernos preguntas (no sobrepensar), Lacan supo decir “La cultura alivia, alivia completamente de la función de pensar.”, la cultura está allí en el mundo, nos antecede y nos va a preceder y aprender la cultura y ser civilizados de cierto modo implica aprender a andar “bien” por el mundo, ser seres culturales y civilizados nos ahorra el pensar, en por ejemplo: Como saludar, como comer, como declarar nuestro amor, como usar los medios de transporte y como se debe cagar, todas aquellas preguntas que debieron haberse realizado por primera vez en alguna ocasión ahora forman parte del dominio cultural y se transmiten como si de un mito se tratara, generación tras generación sin que aquellos novicios receptores se pregunten demasiado al respecto; lo que hace la cultura es introducir un repertorio de modos socialmente aceptados que nos hacen seres civilizados, nos pone al alcance de forma rápida y sencilla un atajo práctico entre la necesidad, el deseo y el mundo.
Levi Strauss en el prólogo a la obra de Mauss sobre el don hace una diferencia entre el salvaje y el civilizado, dice que hay dos tipos de hombres los que se bañan en agua estancada y los que se bañan en agua que corre, los que se bañan en estanques y los que se bañan en ríos, los que se bañan con el tapón de bañera puesto y los que no usan el tapón, ante tal sentencia nos resta suponer que la civilización no es más que una gran red de tecnologías que colaboran entre si de manera tal que en nuestras vidas cotidianas poco y casi nada de la relación primitiva y natural con nuestro entorno y nuestro cuerpo se nos presente como algo que horroriza y la cultura vendría entonces a ser una narrativa que se establece allí donde no hay ganas de pensar, es decir, dónde no queremos saber, Josep Pla expresa que “en la vida no se producen argumentos a no ser por una rarísima casualidad.” Es decir que la vida simplemente ocurre, pero nosotros humanos tan humanos necesitamos un orden, un sentido, para solemnizar lo absurdo de nuestra existencia para introducir la comedia y la tragedia en el día a día de nuestras vidas, “El solo hecho de que el público crea que las novelas deben tener argumento, no quiere decir ni mucho menos que existan argumentos en la vida. Esta necesidad del público es lo que demuestra que la vida, llevada al terreno literario, es una segregación informe y caótica de imágenes. La fatiga que produce este caos incesante e incomprensible es lo que hace desear una ordenación y una coherencia, aunque sean artificiales, arbitrarias y completamente inverosímiles.” El orden que buscamos, el cese al caos lo otorga la cultura cuya función apaciguadora dice Lacan consiste en el alivio al pensamiento.
Así lo artificial de la cultura ofrece una rápida salida, una respuesta efectiva (no sin problemáticas e impases) pero que se podría afirmar que “mal-funciona”, en fin funciona; lo alarmante de la relación que establecemos con la cultura es que por lo general tendemos a no preguntar, aceptamos de manera pasiva lo que nos antecede como un legado, somos los herederos del esfuerzo de nuestros antepasados, así el aparato civilizatorio opera ejerciendo su influencia en la tierna infancia, época en la cual un nuevo ser en el mundo busca respuestas a planteos sobre la existencia y el funcionamiento de las cosas, actitud que con el tiempo cesará, abrazaremos las soluciones que existen en la cultura y seremos por fin seres civilizados, de tal modo las grandes preguntas por el origen y el funcionamiento quedarán relegadas a una actividad del ocio, dormiremos con el arrorró del cielo y seremos funcionales a las exigencias de nuestra civilización, este esfuerzo enorme y fútil en torno al deseo de saber que encubre la cultura concluye sin mayores respuestas, solo expone un tránsito, el recorrido de aquel que habitado por una curiosidad infantil cuestiona el origen y el funcionamiento, quizás deberíamos preguntarnos algo, lo que sea, allí donde nada queremos saber, dar el primer paso.
________________________________
*Recomiendo ver el episodio 8 de la temporada 23 de South Park – Ladrones de Popó.
*Año de publicación del texto Carácter y erotismo anal.
Mi enseñanza y otras lecciones - Jaques Lacan
La insoportable levedad del ser - Milan Kundera
“Carácter y erotismo anal” -Sigmund Freud
Historia de la mierda - Dominique Laporte
“¿Existe un discurso capitalista?” - Germán García
En la vida no se producen argumentos - Josep Pla
Ensayo sobre el don - Marcel Mauss
“El malestar en la cultura” – Sigmund Freud
“Sobre las transmutaciones de los instintos y especialmente del erotismo anal”- Sigmund Freud
Breve diccionario etimológico de la lengua castellana – Joan Corominas