Saludos y buenos deseos van y vienen por doquier, su cabeza casi constantemente inclina en apenas una cuadra de recorrido alrededor de la plaza de artesanos de Kazehara. "Vaya, sí que hay mucho movimiento el día de hoy". Menciona, con una sonrisa que se tambalea por lucirla tanto tiempo. "Hotaru-san". La llama en voz baja, acercándose unos pasitos para susurrar: "¿Crees que la próxima vez puedas ayudarme con un atuendo que me haga pasar desapercibida?" * ♡ ( @varunae )
No era extraño que su padre organizara torneos, y Wolfstan siempre aprovechaba aquellos bulliciosos eventos para robar tiempo con Callum. Sabía, con la certeza de quien ha recibido mil amonestaciones, que su deber era emplear aquellas ocasiones para relacionarse con las hijas de los aliados de su padre y de las casas más cercanas a la suya. La política, como le recordaba el Rey Valerius, se teje tanto en los salones como en los campos de batalla. Pero ¿cómo podía él desaprovechar aquellas contadas y preciadas horas en las que la presencia de Callum iluminaba su castillo? La obligación palidecía ante la auténtica posibilidad de ser él mismo, aunque fuera a escondidas.
Tras el copioso festín de bienvenida, una tradición tan pesada como los manjares servidos, Wolfstan había logrado deslizarse entre sombras y cortinajes. Le había susurrado a Callum que le esperase en el patio interior, el que daba a los jardines privados, lejos del eco de las risas embriagadas y las miradas calculadoras. Ahora, vestido con el característico rojo carmesí de su casa, que sentía como una armadura social tan rígida como la que portaba en la justa, caminaba con paso rápido por los fríos corredores de piedra. Cada eco de sus botas le recordaba que estaba donde no se suponía que debía estar, eligiendo el corazón sobre el protocolo.
La pesada puerta de roble cedió con un suave crujido y la noche fresca lo recibió como una bendición. La luz de la luna plateaba los setos y las rosas trepadoras, creando un mundo de silencios y susurros muy distinto al clamor del gran salón.
@varunae ha dicho : ‘ look, i only came for the christmas cookies. ’
‘ y una mierda. está cerrado, ¿no viste el cartel? ’ palabras atraviesan la quietud del local y estallan contra el vidrio de entrada, ásperas, sin intención alguna de causar buena impresión. frunce el puente de la nariz mientras el sudor le hace cosquillas en la frente, por lo que pasa el dorso de la mano sobre esta para espantarlo, pero solo consigue dejar un rastro de harina sobre la piel caliente. su mirada se alza hacia la puerta, capturando esos ojos de color extraño— porque claro, tenía que ser une vampire a las tres de la mañana. extremidad se apoya en la cadera, dejando caer el peso del cuerpo hacia un lado, gesto que solo subraya su fastidio. inclina la cabeza apenas, evaluando si vale la pena seguir respirando el mismo aire que la silueta ajena. ‘ si buscabas galletas rellenas de sangre, no las hago. prueba a dos cuadras. con el auge de parásitos, seguro alguno de los tuyos debe tener un local abierto. ’
sinopsis : basado en esto que encontré en tu blog (?) pero que sea lo que dios quiera bb, yo me adapto🌹/ durante un turno nocturno, una sous chef panadera descubre que la silueta que toca la puerta a las 3am no es un borracho perdido, sino algo bastante más sobrenatural, y sorprendentemente, bastante más frustrante.
sobre ella : rowan lee, 33 años. sous chef en una panadería de singapur. práctica, gruñona y lacónica.
ubicación : singapur, sudeste asiático. humanos y vampiros conviven por ley, aunque a rowan la idea aún le parece una broma mal gestionada.
sabía que debía ser cuidadoso: si pensaba demasiado sobre sus acciones, alguien podría escucharlo. se consideraba relativamente bueno bloqueando su mente de terceres, pero nunca subestimaba los lamehuevos con determinación.
‘ nos toca a nosotres ’ hablaba de las cacerías a las que, de tanto en tanto, asignaban a los miembros del aquelarre. más tarde por la noche noche tanto él, como ella, estarían juntos. ‘ tendremos alrededor de veinte minutos antes de que alguien se haga ideas y nos empiecen a buscar —— veinte minutos ’ para escapar. ‘ no podemos cagarla ’ aunque dudaba más de sí mismo que de ella, si era honesto. aquella sugerencia era más bien una auto afirmación, que un recordatorio. ‘ ¿estás lista? ’