Cine: Venner for altid (1987)
El tímido Kristian (Claus Bender Mortensen) encuentra, en su nuevo colegio en Copenhague (Dinamarca), la amistad de Henrik (Thomas Elholm), un muchacho apasionado de la astronomía y del Tai chi. Henrik es alguien que, rebelde a su manera y consciente de que su presencia despierta reacciones burlonas en algunos de los alumnos, no le da la menor importancia a ninguna de esas habladurías. Kristian queda fascinado con el estilo despreocupado de su amigo, pero la relación finaliza cuando Henrik se muda a Portugal de forma imprevista.
Tras su partida, el muchacho comienza a frecuentar a Patrick (Thomas Sigsgaard), líder de una pandilla local habituada a provocar desmanes dentro y fuera de la escuela. Patrick es otra clase de rebelde, lo cual también intriga a Kristian, quien descubre los pormenores de una vida independiente: el joven, que tiene una fama bien ganda de bravucón y machote rebosante de testosterona, trabaja en una discoteca, frecuentada por gays (adonde es contratada la cantante Ayoe, interpretada por Lilla Nielsen), vive solo... y tiene un amorío con Mads (Morten Stig Christensen), el capitán de fútbol local. Esta relación sorprende y molesta a Kristian, quien considera que la homosexualidad es un estilo de vida incorrecto y pone de cabeza su perspectiva sobre Patrick y la relación que comparten.
"La inocencia no es excusa", es la cita replicada desde el póster anglosajón, cuyo título exacto, tanto en el original como en el inglés, es "Amigos para siempre". Es el penúltimo trabajo de su director y coguionista Stefan Henszelman, fallecido en 1991 a causa del sida. La película le dio su único premio, otorgado por la audiencia, en el San Francisco International Lesbian & Gay Film Festival, como reconocimiento a una historia en la que un chico de dieciséis años (el filme no es ambiguo con respecto a su heterosexualidad, pero...) descubre la importancia de la apertura a nuevas opciones de vida y a saltar las barreras del prejuicio.











