Ayer regrese a ese lugar en calma, ese que me vio sonreír y reír de alegría, aquel donde se que puedo encontrar la paz y la tranquilidad que mi alma necesitan.
Y hoy bajo los árboles, en esta suave brisa de verano que me trae recuerdos inolvidables, los cuales marcaron mi vida y me hicieron ser la persona que soy yo. Me vuelvo a encontrar con mi pasado y hago una reflexión: lo pasado, pasado es. No hay boleto de regreso porque lo que un día fue, ya no volverá a ser. Así que hoy miro hacia el futuro y hago el propósito de superar y seguir adelante. Nadie es indispensable, todos somos sustituibles. Así que término, pongo punto final y empiezo a escribir un nuevo libro, en el cual ya no incluyó aquello que fue del pasado.
Leregi Renga









