Mi segunda salida del clóset
Hoy se conmemora el día de la lucha contra el SIDA. Una epidemia que comenzó en los 80 y aún no termina, ha matado a 32 millones personas y actualmente vivimos 38 millones con el VIH.
Es hoy que aprovecho la oportunidad de tener una segunda salida del closet, por mi bien y para empoderar a otrxs. Llevo 11 años viviendo con el virus y 10 siendo indetectable.
Desde el inicio, y aún siendo médico, viví con el estigma y con la culpa de haberme contagiado. Lo llevé en silencio con mi familia por más de un año, con una depresión que ellos no podían explicar, hasta que no pude más.
Perdí un trabajo por portar el virus. Mi jefe en el hospital de Pucón, Chile, un médico también, se enteró que portaba el VIH cuando se lo conté como secreto profesional. El mismo día me llamó a su casa para pedirme que me tomara una licencia y no volviese a trabajar, porque no podía permitir que la gente se enterase que un médico con VIH atendía pacientes. No tuve forma de defenderme y él se encargó de hacérmelo saber.
Y estos son sólo un par de ejemplos de historias que he vivido por portar el VIH. Viví la culpa, rechazo, humillación, depresión, ansiedad. Y aún así me siento una persona privilegiada que tiene acceso al tratamiento, puede contarlo y seguir trabajando, o seguir vivo.
Por otra parte, el virus fue un estímulo a seguir adelante, se convirtió en mi vocación. Sabía que es algo que se puede prevenir y había mucho que hacer. Por eso comencé estudios en Salud Pública, y actualmente llevo avanzado mi tercer año de doctorado.
Esta epidemia, como todas, afecta más a los más vulnerables: los más pobres, personas de minorías sexuales, trabajdorxs sexuales, mujeres o personas que viven en países en los cuales es penado tener relaciones con personas del mismo sexo. Estas personas con mayor frecuencia tienen mayor mortalidad, peor control de la enfermedad, no tienen acceso a tratamiento o no saben que están contagiados.
Hago un llamado a tomar consciencia que es un virus, no un pecado, no es un error, no es culpa de quien lo tiene o quien lo contagia (cuando no es intencional). Es un puto virus.
También el llamado es para que sepan, o recuerden, que ser indetectable significa no contagioso. Está demostrado científicamente, y es increíble que aún existan sanitarios que no lo saben o no lo creen.
Quiero que sepan que ahora lo puedo decir libremente, quitarme este peso de encima y ser un poco más feliz.
Gracias a Anna Esplandiu y Daniela Aguilera por su gran apoyo artístico y moral.
Fotografía: IG @annaesplandiu
Body lettering: IG @da_lettering